martes, 30 de julio de 2019
La cuestión educativa
Lo más difícil será que se acepte la propuesta de este
pensador: la filosofía tradicionalmente impartida en nuestro
sistema educativo, y este también, están obsoletos por servir
solo a los intereses de los burgueses capitalistas (Laval,
2004) y la curia eclesiástica, imposibilitando una educación
holística que permita desarrollar al ser humano en toda su
potencialidad y no solo como vehículo de productividad. El 93
actual sistema educativo solo está al servicio de un sistema
capitalista de producción (Illich, 2011), y siempre a favor de
la egolatría plutocrática quien favorece descaradamente a las
clases pudientes frente a las, ahora, llamadas clases medias.
La lucha de clases de Marx sigue más vigente que nunca.
Pero no solo hay que recuperar a Marx, sino a Wilber, a Kant
y a Platón, por citar solo algunos de los más emblemáticos
pensadores. No hay que recuperarlos solamente en la
interpretación académica tradicional sino en una visión
hermenéutica que contemple la filosofía perenne. Llevar
dicho pensamiento a la práctica pedagógica será un penoso
viacrucis que, creo, no verá este pensador en vida. ¿Por qué?
Como se ha visto anteriormente, la postmodernidad no
solo ha fragmentado al ego de las personas, sino que las ha
disociado de la colectividad: el pueblo ha olvidado su
conciencia de clase en términos de Marx, y ha obviado
practicar el imperativo categórico postulado por Kant. Por
tanto es la falta de amor en el mundo lo que está llevando
esta civilización al caos social (crisis), intelectual (pérdida de
identidad) y espiritual (pérdida de esperanza). Se ha impuesto
imperialmente el “pensamiento único neoliberal” como
submarino intelectual del capitalismo y cuya consecuencia
ha sido desastrosa, pues ha impedido el pensamiento crítico
de los ciudadanos mediante el secuestro de la facultad que
permite alcanzar la verdadera libertad y felicidad: la razón.
Mediante la concesión de una supuesta libertad democrática,
en realidad apresada bajo una plutocracia (Rubiales, 2005),
se ha vendido a los ciudadanos del mundo la esperanza del
sueño americano, cuando en realidad, es el imperialismo
estadounidense quien ha matado los sueños de la
humanidad. En suma, ha sido un obra de ingeniería social
realizada por Los señores de la sombra (Estulin, 2007) para
un dominio imperialista (Petras, 2000) sobre los pueblos
mediante las guerras por los recursos naturales: es lo que
nos han vendido como globalización, pero no de la paz, la
libertad y la justica para todos, no, sino todo un imperialismo
económico al servicio de una minoría de familias en la
cumbre de la oligarquía financiera que se han erigido como
Los amos del mundo (Navarro, 2012).
Así, el populacho, emborrachado de un consumismo
propugnado por el sistema capitalista, obsolescencia
programada incluida, se ha creído un nuevo rico,
proyectándose hacia una excesiva vida materialista (dinero),
obviando entonces a las verdaderas riquezas jerárquicamente
más importantes: la riqueza intelectual (razón) y la riqueza
espiritual (amor). Vivir en y por la primera es hacerlo en el
mundo de las sombras, hacerlo en la segunda es ver la luz a
la salida de la gruta, pero la tercera es la que procura la tan
aludida iluminación de la filosofía perenne. Es un recorrido
iniciático presente en la filosofía esotérica, al igual que lo
plasmara Platón en el Mito de la Caverna. En suma, se trata
de un despertar de la conciencia como paso iniciático para
dejar el mundo de la sombras (racionalismo pragmático) e
ingresar al Mundo de las Ideas (racionalismo espiritual), lo
que en psicología transpersonal vendría a ser,
respectivamente, transcender el egocentrismo hacia la
conciencia transpersonal. Una transición que, en lo social,
equivale a pasar del neoliberalismo al altermundismo.
Educación cuántica/Martos
Salir de la Angustia.
Disponerte a salir de la angustia, hablar todo lo que necesites, expresarte
Una idea puede ser escribir una carta contándote a ti mismo lo que te está
pasando o incluso hablarlo con alguien directamente. Verás el alivio que te
genera poder expresar algo que tenías guardado. Te aliento a que lo hagas, te
ayudará mucho.
• Aprender a administrar los recuerdos con sabiduría
Los seres humanos poseemos una capacidad extraordinaria para archivar en
nuestra memoria todo lo que vivimos y, también, para recordarlo en cuanto lo
necesitemos. Recuerda de cuántas situaciones difíci noles y tristes ya has salido,
cuántos hechos que te parecían tremendos has superado y de los que has salido
incluso más fortalecido. ¿Cuánto dolor superaste con esa traición que sufriste o
con la noticia inesperada de la muerte o de la enfermedad de ese familiar
querido? Por cierto, has salido de muchas situaciones, y de la que hoy estás
pasando también vas a salir. Su duración dependerá de cómo la asumas y de la
prioridad que otorgues a los sucesos tristes que ocurran. La carrera es de los
valientes, y la vida la arrebatan los que se animan y presentan pelea. La decisión
de seguir te permitirá afrontar cualquier situación que se presente. Por eso
tienes que usar las victorias del pasado como muestra de que se puede. Del
mismo modo, tienes que saber que hay recuerdos que ya están amarillentos,
como una foto vieja. Ya no te sirve verlos todos los días, porque cada vez que lo
haces, te vuelves a sumergir en el dolor que atravesaste. Puedes elegir qué cosas
recordar y qué cosas no, elegir a qué recuerdos se aferra t nou mente. Por eso, si
hay álbumes que sabes que hay que tirar, es preciso que lo hagas.
• Redescubrir nuestros aspectos desconocidos
A lo largo de la vida nos damos cuenta de que es en esos momentos de dolor y
de angustia cuando aprendemos quiénes somos verdaderamente y cuál es
nuestra esencia. A partir de ahí, de esas situaciones, marcaremos la diferencia.
Una idea puede ser escribir una carta contándote a ti mismo lo que te está
pasando o incluso hablarlo con alguien directamente. Verás el alivio que te
genera poder expresar algo que tenías guardado. Te aliento a que lo hagas, te
ayudará mucho.
• Aprender a administrar los recuerdos con sabiduría
Los seres humanos poseemos una capacidad extraordinaria para archivar en
nuestra memoria todo lo que vivimos y, también, para recordarlo en cuanto lo
necesitemos. Recuerda de cuántas situaciones difíci noles y tristes ya has salido,
cuántos hechos que te parecían tremendos has superado y de los que has salido
incluso más fortalecido. ¿Cuánto dolor superaste con esa traición que sufriste o
con la noticia inesperada de la muerte o de la enfermedad de ese familiar
querido? Por cierto, has salido de muchas situaciones, y de la que hoy estás
pasando también vas a salir. Su duración dependerá de cómo la asumas y de la
prioridad que otorgues a los sucesos tristes que ocurran. La carrera es de los
valientes, y la vida la arrebatan los que se animan y presentan pelea. La decisión
de seguir te permitirá afrontar cualquier situación que se presente. Por eso
tienes que usar las victorias del pasado como muestra de que se puede. Del
mismo modo, tienes que saber que hay recuerdos que ya están amarillentos,
como una foto vieja. Ya no te sirve verlos todos los días, porque cada vez que lo
haces, te vuelves a sumergir en el dolor que atravesaste. Puedes elegir qué cosas
recordar y qué cosas no, elegir a qué recuerdos se aferra t nou mente. Por eso, si
hay álbumes que sabes que hay que tirar, es preciso que lo hagas.
• Redescubrir nuestros aspectos desconocidos
A lo largo de la vida nos damos cuenta de que es en esos momentos de dolor y
de angustia cuando aprendemos quiénes somos verdaderamente y cuál es
nuestra esencia. A partir de ahí, de esas situaciones, marcaremos la diferencia.
viernes, 5 de julio de 2019
LA ANGUSTIA COMPROMETE TU FUTURO
Estamos tan angustiados que no damos crédito a nada de lo que está por delante.
El desánimo y la desesperanza nos paralizan, ya que se mezclan con el temor al
futuro.
La fuerza interior parece haber desaparecido, y las decisiones que tomamos las
realizamos en base a lo que sentimos. «Me gusta, me quedo. No me gusta, me voy.
Hoy me siento bien, mañana mal.» No tenemos ganas de hacer nada, o lo que antes
nos atraía ahora ya no nos atrae.
Estamos confundidos, la vida resulta absurda y sin sentido alguno. Y es en este
malestar cuando la persona expresa todo su dolor, se queja continuamente y todo le
molesta. La persona que está angustiada siente que no hay futuro, que de esta no va
a salir, que los problemas y las presiones la superan.
Debemos concentrarnos en lo bueno del presente. Y nunca olvidemos que lo
mejor está por venir.
Todo lo que nos pasa, incluso el dolor,
podemos transformarlo en aprendizaje.
Emociones tóxicas/ Stematea.
El descalificador
¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.
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