sábado, 29 de junio de 2019
El descalificador.
¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.
LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE HABLAR.
Generalmente, de una persona triste podemos escuchar frases como las que
siguen y percibir grandes cuotas de resignación. «Es lo que me ha tocado vivir. ¡Qué
le vamos a hacer!» En consecuencia, descubrimos que se alimenta de estas palabras.
Se encuentra tan inmerso en la tristeza que no logra ver aquello que se dice y que le
causa daño.
Estas son tus opciones. Puedes decir que otros siempre se llevan la mejor parte del
pastel; que eres una persona a la que todo le sale mal; que te pasa igual que a tus
padres, nunca tuvieron peso y todo el mundo los engañó. O puedes cambiarlo
pensando que lo mejor está por venir; que todas las cosas por las que has pasado te
han ayudado para bien; que tienes dominio propio para sobreponerte al dolor y a la
angustia; que nada ni nadie te robará las ganas de seguir soñando; que no importa lo
que has pasado, sigues camino de la meta.
Recuerda que las excusas y la queja solo te inmovilizan en el mismo lugar de
siempre. Comienza a disfrutar de lo que tienes y háblate en positivo. No importa las
veces que planees y fracases. Sabemos bien que la suma de los fracasos es la bandera
del éxito.
Emociones tóxicas /Stematea.
Exoterismo versus esoterismo.
La paulatina integración de la espiritualidad oriental en la
racionalidad occidental constituye la génesis de la filosofía
transpersonal, o filosofía cuántica si se prefiere. En suma, es
la reconciliación con ciertos conocimientos esotéricos, ahora
argumentados desde la física cuántica. Ello abre un
posibilismo para especular sobre ciertas reglas del
pensamiento y de la espiritualidad, o dicho de otra manera,
reconocer que la humanidad se halla ante un nuevo
paradigma de conocimiento.
Las consecuencias pedagógicas de la filosofía
transpersonal postulada en La educación cuántica, serían de
incalculable potencial para todo ser humano en orden a auto
realizarse, gracias al específico conocimiento sobre las reglas
que rigen al pensamiento cuántico. Una de dichas reglas es
la propuesta del físico francés Garnier que, mediante su
teoría del desdoblamiento del tiempo (Garnier, 2012), postula
que todo nosotros tenemos “otro yo” que conviene escuchar
atentamente, lo mismo que dijo Heráclito mediante el Logos.
Ciencia, Garnier, y filosofía perenne, Heráclito, coinciden. El
“otro yo” de Garnier es el “Logos” de Heráclito. La única
diferencia es que la confirmación científica llega más de dos
milenios después. ¿No ha llegado el momento de que sean las
ideas perennes quienes marquen el futuro de la ciencia? ¿No
es conveniente hacer una inflexión pensativa desde el
materialismo científico hacia la introspección humana? Una
cuestión que conlleva el acceso libre y gratuito a todo
conocimiento y, consecuentemente, propugna la libertad en
toda su legitimidad cognitiva, pues saber y libertad son dos
caras de la misma moneda. Así, tenía razón el filósofo alemán
Hegel al afirmar que “la historia es el progreso de la
conciencia de la libertad”.
Pero claro, esta apertura cognitiva que acrecienta el
empoderamiento en libertad de los individuos va contra el
interés de los plutócratas, de ahí la obstinación de estos
últimos en eternizar su dominio sobre la humanidad
mediante la ignorancia inducida. No obstante, algunos
activistas cuánticos, seamos filósofos, científicos o
educadores, tenemos la sagrada obligación de investigar y
transmitir los conocimientos para beneficio de la humanidad,
y no solo para el de una minoría de plutócratas. En este
sentido, La educación cuántica es todo un revés intelectual
para el pensamiento único neoliberal, como si de un caballo
de Troya se tratara. Una vez abierta la caja de pandora del
conocimiento y de la libertad, la evolución holística se torna
imparable. Y el resultado es el surgimiento de La educación
cuántica, un nuevo paradigma de conocimiento en
contraposición a la educación tradicional (los contrarios de
Heráclito, siempre presentes…), esta última servil a los
intereses de la burguesía capitalista (Carrera, 2016).
Educación cuántica /Marto.
viernes, 28 de junio de 2019
LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE ESCUCHAR
En la angustia resuenan las voces de la agonía, la ausencia de salida, el temor, el
apremio y la aflicción.
En los momentos en que estamos angustiados, cualquier situación adversa,
cualquier detalle, hasta un mínimo malestar físico, es suficiente para que nuestra
angustia cobre mayor dimensión de la que en verdad tiene.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia
y fecundante.
Proverbio chino
Tu diálogo interno te desanima a cada paso:
• Basta con que tu pareja o tu jefe o alguien te conteste mal, para que sientas
sobredimensionada la angustia y escuches: «Al final nadie te valora.»
• Basta con llegar a la parada del autobús y que justo se haya ido uno para que
pienses que todo lo malo te pasa a ti. Y escuches: «Tarde o temprano te iba a
pasar.»
• Basta con que llegues a tu casa y no haya luz, o se haya roto una tubería, para
que te angusties aún más. Y escuches: «Nadie te ayuda.»
• Basta con que ese puesto que tanto estabas esperando se lo den a otro para que
pienses que todas las desgracias te suceden a ti. Y escuches: «El mundo está en
tu contra.»
lunes, 24 de junio de 2019
El estudio de la conciencia
¿Qué grandes cambios están pasando desapercibidos por
el materialismo científico que reniega de la filosofía
transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento al
aunar la filosofía tradicional con la perenne? El más
importante de dichos cambios es un giro copernicano en la
mirada: el racionalismo pragmático (dualidad sujeto-objeto)
está evolucionando holísticamente hacia el racionalismo
espiritual (no dualidad entre sujeto-objeto). La diferencia
central entre la ciencia positivista y la fenomenología radica
en que, en la ciencia, el camino a la verdad se podría
sintetizar en la frase “ver para creer” refiriéndose,
evidentemente, a la comprobación indispensable del método
científico. Mientras que, en la fenomenología, podríamos
representarla en el enunciado inverso: “creer para ver”, en el
otro modo de saber, el místico, en el sentido como ya lo
definiera Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del
alma consigo misma entorno al Ser”. Una cuestión esta del
saber que ha sido demostrada científicamente por el físico
Garnier mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo
(Garnier, 2012), y filosóficamente por Ken Wilber (2005a) en
su obra El espectro de la conciencia.
Con este tipo de aproximaciones, el hombre regresa a lo
que la ciencia positivista abandonó: el estudio de la
conciencia como instrumento de conocer. Y partiendo de la
premisa de que modificando la conciencia se modifica
también el resultado de la observación, invita ello a un
aperturismo hacia el sendero del conocimiento, no solo del
objeto sino, eminentemente, del sujeto en su potencial
capacidad para la correcta aprehensión de los fenómenos a
modo de ideas. En definitiva, lo que Platón nos alumbró
magistralmente mediante el Mito de la Caverna, salir del
mundo de las sombras para abrazar el Mundo de las Ideas,
una cuestión del genuino saber que ha sido tergiversado por
la civilización occidental al obviar el conocimiento esotérico de la filosofía perenne así como la introspección de la filosofía
oriental. Es así como el ego occidental ha quedado
fragmentado y disociado de la colectividad. Su auxilio ha
llegado desde la filosofía oriental y sus verdades perennes.
Educación cuántica /Martos.
LA ANGUSTIA CAMBIA TU VISIÓN
¿No te ha ocurrido que cuando estás angustiado lo ves todo negro y, de golpe,
tienes la impresión de haberte convertido en una persona pesimista?
Sucede que la angustia actúa como un aislante que no te permite ver ni sentir ni
experimentar la oportunidad que hay detrás de cada momento doloroso.
Porque tal como sientas es como interpretarás la realidad. Por ejemplo, si tienes
miedo, entonces tendrás miedo a casarte, miedo a ir al trabajo, miedo a todo; si estás
enojado, te molestará todo; si tienes baja estima, creerás que todos se burlan de ti y
que nadie te valora, etcétera. Si ves las cosas de forma negativa, estás utilizando este
mecanismo. Si bien todo tiene un lado negativo, estás haciendo hincapié solamente
en ese aspecto.
Y es a partir de ahí, de ese lugar del dolor, donde nuestra vida comienza a
condicionarse, a limitarse; nuestra mirada se nubla y vemos o experimentamos todo
a través de una lente pesimista. Esto es, precisamente, lo que provoca la angustia en
nuestro interior.
Emociones tóxicas /Stematea
domingo, 23 de junio de 2019
Una nueva ciencia para una nueva era
Después del primer renacimiento humanístico, el cogito
cartesiano y el criticismo kantiano abrieron espectaculares
posibilidades para la humanidad. Sin embargo, con el
devenir de los siglos, la racionalidad humana ha tocado
fondo en su dialéctica materialista, como evidencia esta
profunda crisis social, intelectual y moral. Por otro lado, el
método científico ha abierto la espoleta de la espiritualidad
mediante la física cuántica, pero no puede todavía hallar
demasiadas evidencias empíricas, pues estas se dan en la
propia conciencia del sujeto cognoscente. Sin embargo, son
los propios científicos como Fritjof Capra, Amit Goswami,
Rupert Sheldrake, Deepak Chopra, Joe Dispenza, Jean-Pierre
Garnier Malet, por citar solo algunos, quienes proponen un
re-direccionamiento desde el racionalismo pragmático al
racionalismo espiritual. ¿Acaso el “misticismo cuántico” no es
un díscolo movimiento surgido desde la propia ciencia? Esa
nueva mirada desde la ciencia contribuye al afianzamiento,
durante largo tiempo esperado, de la psicología y filosofía
transpersonales, un nuevo paradigma de conocimiento que
requiere una correcta construcción epistemológica, como
pretende La educación cuántica sustentada sobre una visión
hermenéutica.
Evidentemente, dicha exposición teorética brilla por su
ausencia en el actual sistema académico tradicional. De ahí
la postulación epistemológica de la filosofía transpersonal
como revulsiva de La educación cuántica: es un paradigma
filosófico que navega allende de la filosofía impartida en la
educación tradicional que, como mucho sabemos, es servil al
economicismo neoliberal y a los dogmas religiosos. ¿Qué
grandes cambios están pasando desapercibidos por el
movimiento escéptico que reniega de un nuevo paradigma de
conocimiento? Una cuestión que será abordada
seguidamente.
Educación cuántica/ Martos
TODO COMIENZA EN TU INTERIOR
Todo comienza en tu interior. Si estás en paz contigo mismo y con los demás, nada
te moverá de tu sitio. El rey David hacía referencia a las personas que encuentran la
paz y decía: «Serás como un árbol plantado a orillas de las aguas, con gran altura y
extensas ramas.» Este tipo de árboles son los que poseen un tronco fuerte, que
simboliza tu autoestima. Vivir junto a las aguas significa que, si tienes paz interior,
beberás de lo mejor de la vida, y las extensas ramas hacen referencia a la salud en las
relaciones interpersonales. Es necesario ir en busca de la paz, trabajar para lograrla y
mantenerla a toda costa, pase lo que pase a tu alrededor.
No hay camino para la paz, porque la paz es el camino.
Mahatma Gandhi
Cuenta la fábula de Esopo que un ratón que vivía en la ciudad iba un día
caminando cuando fue convidado por otro ratón que vivía en el campo y que, en su
guarida, le dio de comer bellotas, habas y cebada. El ratón de ciudad, muy agradecido,
rogó al de campo que le acompañara a la ciudad a divertirse, invitación que este
aceptó gustoso.
Una vez en la ciudad, ambos entraron en una rica despensa del palacio donde vivía
el ratón de ciudad, la cual estaba repleta de toda clase de manjares. Mostrando todo
esto, el ratón de ciudad le dijo al otro: «Come, amigo, come lo que gustes, pues tengo
en abundancia.» Mientras comían alegremente, apareció de repente el despensero y
abrió la puerta con un gran estruendo. Los ratones, espantados, huyeron cada uno por
su lado. Como el ratón de ciudad tenía lugares conocidos para esconderse,
rápidamente se puso a salvo, mientras que el otro apenas sabía cómo escapar.
Finalmente, se fue el despensero, la puerta se cerró y los ratones volvieron a salir.
—Ven acá y sigamos comiendo —dijo el ratón de ciudad—. Ya ves cuántos
manjares tenemos a nuestra disposición.
—Sí, muy bueno está esto —respondió el campesino—. Pero ¿este peligro es aquí
muy frecuente?
—Sí —contestó el otro—, esto sucede a cada instante y, por lo tanto, no debemos
prestarle atención.
—¡Oh! —dijo el ratón de campo—. ¡Conque esto sucede a diario! Seguramente vives
aquí en la opulencia, pero, sin embargo, prefiero mucho más mi pobreza con
tranquilidad a tu abundancia con tal zozobra.
Naciste para ser libre, no seas esclavo de nada ni de nadie. No permitas que la
ansiedad llene tu vida. Concéntrate en las cosas importantes, que son las que
multiplican tu energía; las secundarias la roban.
La felicidad es tu herencia y tu legado. Nadie te la puede arrebatar. No te la
arrebates tú mismo sufriendo emociones tóxicas. Permítete ser feliz. Celebra tu vida.
¡Tú puedes librarte de la ansiedad!
Emociones tóxicas/ Stematea
martes, 18 de junio de 2019
ANSIEDAD, ESTRÉS. ¿HABLAMOS DE LO MISMO?
Todos necesitamos cierta dosis de presión en nuestras vidas, y eso no tiene nada
de tóxico. Al igual que las cuerdas de un violín, que para sonar afinadas deben estar
tensas, porque demasiado flojas no sonarían y demasiado estiradas se romperían, el
ser humano necesita también una tensión básica.
Pero cuando la presión o los estímulos recibidos son muchos de repente o pocos
pero prolongados durante mucho tiempo, o la combinación de ambos, se produce un
desequilibrio y sobreviene el estrés.
Un estímulo estresante puede ser desde tener que presentarse a un examen hasta
tener que hacerse cargo de la familia por la muerte de un ser querido o vivir durante
años con una pareja que no nos habla, etcétera. Dependerá entonces del tiempo y de
la intensidad con que se viva.
«Vivir un momento estresante» no es lo mismo que «vivir estresado». Lo primero
es normal, inesperado y generado por el ambiente, mientras que lo segundo, vivir
estresado, es tóxico, buscado y generado por nosotros mismos porque se ha
convertido en un hábito y «no sabemos» vivir de otra manera. El estrés surge cuando hay excesivas demandas exteriores y tu organismo no
alcanza a hacerles frente. Es una tensión, una presión física o mental que rompe el
equilibrio.
Un estudio realizado durante diez años en Estados Unidos con personas que no
podían controlar su estrés emocional dio como resultado que la persona estresada
tiene un 40 % más de probabilidad de muerte. Solo en Argentina, se consumen
millones de tranquilizantes por año. Cada vez que el cuerpo recibe un estímulo exterior, se activan dos hormonas: la
adrenalina y el cortisol.
La adrenalina es la hormona que te provee de energía y fuerza y que, al correr
por el cuerpo, te hace sentir inmortal, que puedes lograr todo lo que quieras. Dicha
energía te acelera, eleva tu nivel de excitación, de deseo y de entusiasmo, y agudiza tu visión. Cuando una persona guarda durante meses ira, rencor, cuando soporta
maltratos durante años y sus heridas se acumulan, la adrenalina se activa en dosis
grandes y frecuentes, y actúa como un veneno.
El cortisol es una hormona buena, pero, al elevar de forma excesiva el nivel de
azúcar en la sangre, puede hacerte que aumentes de peso y tus huesos pierdan
calcio, magnesio y potasio.
Las personas que han experimentado muchas presiones a lo largo de su vida
pueden hacerse adictas a la adrenalina y sus cuerpos la generan naturalmente. Se
identifican por su violencia, necesitan sentir presión y, por lo general, practican
deportes de riesgo y siempre están en busca de peleas.
Esto explica que alguien que durante años sufrió conflictos de pareja, un padre
violento o una madre depresiva, nunca logre relajarse por completo y busque
permanentemente un motivo de discusión, porque su cuerpo pide adrenalina.
Todos reaccionamos a los estímulos de manera diferente y dependerá de cómo
interprete cada uno lo que ocurre en la vida. Algunas personas se estresan frente a
determinadas tareas mientras que otras, en esa misma situación, no, porque a pesar
de que el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.
Emociones tóxicas/ Stamatea
Modernidad y postmodernidad .
Tras el Renacimiento surgió la Edad de la Razón o Filosofía Moderna, uno de cuyos máximos exponente fue Kant. Con sus Tres críticas, la Crítica de la razón pura (Kant, 2005), la Crítica de la razón práctica (Kant, 2008) y la Crítica del juicio (Kant, 2006a), se produce una diferenciación de tres esferas: la ciencia, la moralidad y el arte. Con esta diferenciación, ya no había vuelta atrás. En el sincretismo mítico, la ciencia, la moralidad y el arte, estaban todavía globalmente fusionados. Por ejemplo: una “verdad” científica era verdadera solamente si encajaba en el dogma religioso. Con Kant, cada una de estas tres esferas se diferencia y se libera para desarrollar su propio potencial: la esfera de la ciencia empírica trata con aquellos aspectos de la realidad que pueden ser investigados de forma relativamente “objetiva” y descritos en un lenguaje, es decir, verdades proposicionales y descriptivas; la esfera práctica o razón moral, se refiere a cómo tú y yo podemos interactuar pragmáticamente e interrelacionarnos en términos que tenemos algo en común, es decir, un entendimiento mutuo; la esfera del arte o juicio estético se refiere a cómo me expreso y qué es lo que expreso de mí, es decir, la profundidad del yo individual: sinceridad y expresividad (Wilber, 2005b). La Edad Moderna supuso un triunfo de la razón frente al oscurantismo de la Edad Media, y propició la lenta gestación del capitalismo y el Estado. Históricamente, se suele situar el fin de la Edad Moderna con la Revolución francesa de 1789. A partir de esta revolución se inicia la Edad contemporánea hasta la actualidad. Son muchos los acontecimientos históricos que han contribuido a la construcción de nuestro mundo tal como lo conocemos: la revolución industrial, la revolución burguesa, la revolución liberal, el imperialismo capitalista, la abolición de la esclavitud, la emancipación de la mujer, la revolución científica y la actual globalización. Pero una característica principal de la Edad contemporánea ha sido un crecimiento económico más allá de los límites de la propia naturaleza, pues hay un crecimiento desmesurado que consume los recursos disponibles. En ese derrotero, el economicismo neoliberal ha elevado el nivel de vida para una gran mayoría de seres humanos, pero agudizando también las desigualdades sociales entre las personas, los países y los continentes. La consecuencia de ese desigual crecimiento económico ha acarreado graves problemas medioambientales en la actualidad. Pero las consecuencias más graves son de carácter ontológico para la humanidad: la vorágine ascendente de la riqueza y de la libertad colectiva ha sido posible gracias a las transformaciones políticas que ampliaron las libertades de los individuos. La paradoja que se está dando en nuestra época contemporánea es que el binomio riqueza-libertad está en conflicto, pues los pecados del capitalismo han permitido la creación de unos poderes fácticos económicos en manos de unos pocos individuos, en detrimento de la pobreza y la libertad de la gran mayoría de la población mundial. Es por ello que voces autorizadas como Amartya Sen, José Saramago, John Kenneth Galbraith y Joseph Stiglitz se han rebelado contra la excesiva riqueza creada en base al engaño y la falsedad endémica a través de un entramado de corporaciones financieras y económicas, provocando con ello una creciente divergencia con la pobreza mundial. Todo un fraude de una minoría plutocrática a la humanidad tal como denuncia John Galbraith (2007) en su obra La economía del fraude inocente. En la segunda mitad del siglo XX, aparecen diversas corrientes de pensamiento posmodernistas coincidiendo en que, el proyecto modernista, fracasó en su intento de renovación de las formas tradicionales del arte y de la cultura, el pensamiento y la vida social (Vattimo, 2006). La posmodernidad no ha logrado la integración del “ello”, el “yo” y el “nosotros” diferenciados por Kant. Sigue siendo una asignatura pendiente para la humanidad. El principal problema para la postmodernidad tiene su origen, precisamente, en la carencia esencial de que adolece: un sistema que describa la totalidad, es decir, una coherencia explicativa para la integración del “ello”, el “yo” y el nosotros”. La postmodernidad, entendida como superación de la Edad Moderna, también ha fracasado en su intento de lograr la emancipación de la humanidad. Desde luego, como actitud filosófica, la postmodernidad no ha logrado dicho objetivo al no haber logrado la integración del “ello”, el “yo” y el “nosotros” diferenciados por Kant. ¿Y dónde se halla esa genuina actitud filosófica? ¿Desde una perspectiva histórica, quién se ha atrevido a aunar los tres mundos diferencias por Kant: ciencia, ego y moralidad? Ni más ni menos que los místicos cuánticos.
Educación cuántica /Marto
Educación cuántica /Marto
El envidioso.
Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga. Cuando estaba a punto de comerla, ésta le dijo: "¿Puedo hacerte una pregunta?". La serpiente respondió "En realidad nunca contesto preguntas de mis víctimas, pero por ser tú te lo voy a permitir". Entonces la luáérnaga preguntó: "¿Yo te hice algo?" "No" respondió la serpiente. “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?" preguntó la luciérnaga. "No" volvió a responder la serpienpte. “Entonces, ¿por qué me quieres comer?" inquirió el insecto. "Porque no soporto verte brillar", respondió la serpiente. 1. Lo tuyo... ¿mejor que lo mío? ¿Quién lo dijo? Envidiar es una emoción que no sólo implica anhelar lo que la otra persona tiene, querer estar pasando por la misma circunstancia que el otro; el acto de envidiar implica mucho más: te coloca en un plano de continua insatisfacción y de queja permanente. La envidia nace de la sensación o de la creencia de que nunca voy a tener lo que el otro posee. Sin embargo, esto puede modificarse: si lo que te despierta envidia son los kilos que perdió tu compañera de oficina y tú estuvieras segura y convencida de que también podrías bajarlos si te lo propusieras, ¿tendrías envidia de ella? Si tu amigo consiguió un ascenso en el trabajo y tú supieras que haciendo tal o cual entrenamiento también llegarías a ese mismo nivel, ¿sentirías envidia de él? Como puedes ver, se trata de emociones evitables que terminan lastimándonos y desenfocándonos de nuestros propios objetivos. Son emociones que lentamente nos destruyen, sin darnos cuenta de que la procesión va por dentro, como dice un viejo refrán. Bronca, dolor, ira y tristeza son sentimientos con los que nos encontramos al pensar que no hemos alcanzado lo que otros sí tienen. Podemos envidiar un buen coche, un cuerpo espectacular, una casa maravillosa, una salud de hierro, un cargo jerárquico, un buen esposo, una mujer inteligente, el carisma de un amigo, etc. La envidia puede originarse en aquello que pensamos que no tenemos y necesitamos obtener para ser felices y en una estima pobre y lastimada que siente que si tuviera lo que el otro ha logrado, entonces sí sería feliz. Envidiar es desear lo que el otro tiene. La excelencia y el triunfo siempre traen envidia. Nadie envidia a un miserable o a un linyera. Se envidian los logros, el reconocimiento, la casa, el dinero, la familia, la pareja, los amigos. Había un rey que quería saber qué era peor, si ser tacaño o ser envidioso; entonces tomó a dos personas y les dijo: "A uno le daré todo lo que me pida pero al otro le daré el doble." Entonces el envidioso dijo: "A ver si entendí bien rey, ¿todo lo que te pida me lo darás pero al otro le darás el doble?", "Sí", dijo el rey. Entonces le dijo el envidioso al avaro: "Pida usted primero"; "Faltaba más", dijo el avaro, "primero están los caballeros." Que sí, que no; entonces el envidioso dijo: "Ok, yo pido primero, que me saquen un ojo." La envidia es un sentimiento destructivo de alguien que pretende quitarte lo que has logrado. Si eres un hombre de éxito, siempre te perseguirán. Presta atención a este cuento: Había un hombre vendiendo cangrejos en la playa. Tenía dos cubos llenos de animales vivos: uno estaba cubierto con una malla y el otro tapado. Una mujer le preguntó: "¿Por qué tapó un cubo y el otro no?" entonces el vendedor respondió: "Porque vendo dos tipos de cangrejos: japoneses y argentinos. El cangrejo japonés siempre trata de salirse del cubo; cuando no lo consigue, los demás hacen una cadena, se apoyan unos a otros y así todos logran salir, por eso tuve que ponerle una tapa. Los cangrejos argentinos también tratan de escaparse, pero cuando uno intenta saltar, los de más abajo lo agarran y así ninguno escapa." La envidia es una profunda bronca producida por el logro de otros. La envidia es un deseo de venganza; tu brillo opaca al envidioso. La envidia acortará tu visibilidad y ejercerá la misma función que la neblina: no te permitirá ver más allá de lo que sólo está al alcance de tus ojos. La persona que envidia pasa tiempo opinando y juzgando todo lo que el otro tiene, en lugar de orientarse a alcanzar sus propios sueños, por lo cual, termina convirtiéndose en verdugo en vez de ser protagonista de su propia vida. La envidia es un deseo de destrucción, de odio. Las muertes, las violaciones, las estafas, los engaños, los maltratos nacen por la envidia, por ambicionar lo que el otro tiene. La envidia tratará de destruirte a través de la persecución abierta o de la descalificación, de la calumnia. Su objetivo será siempre el mismo: perseguirte. Cuando te digan: "Lo que yo te digo no es para criticarte", "Te lo digo, pero no para destruirte", es porque te quieren eliminar. La afirmación de alguien en una conversación denota lo que esa persona tiene en su mente (de lo contrario no necesitaría aclararlo). El envidioso dirá: "¡Ojo! No lo digo para que te vaya mal", pero tú y yo sabemos que en el fondo su intención es que no logres tus objetivos. La envidia nos desenfoca y conduce nuestra energía hacia el flanco equivocado, hacia "el otro", en lugar de buscar dentro de nosotros mismos las mejores oportunidades. Es un sentimiento tan completo y cegador que no te permite ver lo que está delante ni aquello que sólo a ti te pertenece. Recién cuando tu estima y tu yo estén seguros de sus capacidades y habilidades, cuando hayas determinado que nada te moverá del objetivo a seguir, nunca nadie más te despertará "envidia."
Gente toxica/Stematea.
Gente toxica/Stematea.
sábado, 15 de junio de 2019
Libre de culpa y cargo.
Todos los seres humanos tenemos derecho a ser felices y a vivir sin culpas. Todos tenemos cosas buenas y otras que no lo son tanto; sin embargo necesitamos conectarnos con lo bueno, con lo mejor que tenemos y seguir adelante. Sin darnos cuenta nos hemos llenado de culpas, de circunstancias difíciles que debimos pasar y que decidimos cargar sobre nuestros hombros, de mensajes que hemos aceptado e incorporado sin cuestionar y que asumimos como propios. Obsesionarte con la culpa sólo traerá dolor y heridas a tu alma y a tu cuerpo. Tú eres tu propio tóxico. Ya es tiempo de aprender a ser libre de todos los paradigmas falsos que hasta hoy te dirigían y de disfrutar sin culpa. El cordón umbilical se ha roto y ahora te toca decidir a ti. Simplemente sé tú mismo, limpia el polvo de tus zapatos y sigue adelante. Vacíate de culpas propias y ajenas y comienza a vivir con convicción. La convicción te permitirá rever, modificar, cambiar lo que sea necesario cambiar y seguir adelante. • Si te equivocaste, pide perdón. Saber disculparse es un acto de grandeza, implica reconocer nuestros errores y cambiar la actitud. Si está a tu alcance, repara tu equivocación y a tu grandeza se le sumará paz.
• Mereces ser feliz. Proponte disfrutar de todo lo que tienes, sabiendo que eres merecedor de todas las cosas buenas de la vida. Deshazte de las culpas falsas. Sólo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas. • No quieras cambiar a nadie, sólo cambia quien decide cambiar. La mejor manera de que el otro cambie es no queriéndolo cambiar. Cada vez que tomes una decisión pregúntate si te ayudará a ser la mejor versión de ti mismo. Cada vez que elijas quién te va a acompañar en un proyecto, piensa si esa persona sumará valor y te permitirá ser la mejor versión de ti mismo. Cuando leas, investigues, aprendas y crezcas serás tu mejor versión lograda en el plano intelectual. Cuando proyectes con toda tu fuerza tus sueños y pongas en marcha tus objetivos, conocerás tu propia esencia, tu valor, y el dominio propio, ese que está dentro tuyo. Entonces tu verdadero yo emergerá y sabrá reconocerse a sí mismo. Vivir, gozar y disfrutar son derechos que tenemos todos los seres humanos, no privilegios. Nos corresponden por ley.
Gente toxica/Stematea.
• Mereces ser feliz. Proponte disfrutar de todo lo que tienes, sabiendo que eres merecedor de todas las cosas buenas de la vida. Deshazte de las culpas falsas. Sólo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas. • No quieras cambiar a nadie, sólo cambia quien decide cambiar. La mejor manera de que el otro cambie es no queriéndolo cambiar. Cada vez que tomes una decisión pregúntate si te ayudará a ser la mejor versión de ti mismo. Cada vez que elijas quién te va a acompañar en un proyecto, piensa si esa persona sumará valor y te permitirá ser la mejor versión de ti mismo. Cuando leas, investigues, aprendas y crezcas serás tu mejor versión lograda en el plano intelectual. Cuando proyectes con toda tu fuerza tus sueños y pongas en marcha tus objetivos, conocerás tu propia esencia, tu valor, y el dominio propio, ese que está dentro tuyo. Entonces tu verdadero yo emergerá y sabrá reconocerse a sí mismo. Vivir, gozar y disfrutar son derechos que tenemos todos los seres humanos, no privilegios. Nos corresponden por ley.
Gente toxica/Stematea.
LA ANSIEDAD TÓXICA
La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza,
cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas
prepararte para hacerle frente.
La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo.
Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los
famosos dolores de cabeza, el malestar estomacal, el sudor, etcétera.
La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se
presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan
ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos
puede poner en alerta para prepararnos mejor (y estudiar).
Ahora, ¿qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir
ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada
desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento
interior.
La ansiedad crónica es tóxica. El problema surge cuando la ansiedad se convierte
en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente.
Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.
Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al
otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la
expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas
interpersonales.
Realiza la siguiente autoevaluación. Piensa cuántas veces has experimentado
miedo, angustia, preocupación frente a una situación de tensión en el trabajo, frente
a un viaje, a un examen. ¿Esto te resulta familiar? La ansiedad es un estado
emocional tóxico que hace que una persona sienta inquietud o temor.
Cuando se ansía mucho algo, es fácil desanimarse y sentir que nada tiene sentido o
vale la pena. Con esta emoción a flor de piel, nos costará mucho más alcanzar las
metas que nos propongamos. La ansiedad no solo nos impide experimentar
emociones positivas, como la alegría o el amor, sino que no nos permite disfrutar de
la vida al máximo.
Si ya te vas identificando con todo esto, vayamos al siguiente paso. Ahora la clave
es descubrir dónde comienza esta ansiedad negativa para que, una vez la
reconozcamos, podamos superarla y asumir lo que nos toque pasar de la mejor
forma posible y de la manera menos tóxica.
En principio, descubriremos que el comienzo se da siempre en la mente. ¿Alguna
vez has prestado atención a tus pensamientos? Si no lo has hecho, tómate tu tiempo
para ver en qué estás pensando y qué es lo que «te da vueltas en la cabeza» la
mayoría de las veces. Ahí está la clave de la ansiedad: en tus pensamientos, en
aquellos pensamientos que tu cerebro, de manera equivocada, interpreta como reales.
Y aunque tu razón sepa que no son verdaderos, los crees a nivel emocional, es decir,
que sientes que son verdad.
Si tu cerebro cree que va a suceder algo malo, empezará a enviar síntomas de
ansiedad. Existe un proverbio anónimo que dice: «No puedes evitar que los pájaros
de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza. Pero puedes impedir que
aniden en tus cabellos.» No te contamines con todo aquello que no sirve, aprende a
descartar de tu mente todo aquello que intoxica tus emociones.
Emociones tóxicas/Stimatea.
jueves, 13 de junio de 2019
La brecha epistemológica.
Pero, ¿quién va enseñar a pensar dentro de ese nuevo paradigma de conocimiento? Más que nunca, la humanidad necesita para su regeneración de una educación cuántica, nacida como un posibilismo gracias a las remisión de la miopía científica con la física cuántica. Mientras que el materialismo científico persiste en su creencia de que la conciencia y el pensamiento son consecuencia de la materia, paralelamente, la psicología transpersonal surgida tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanística, propone una renovada visión y comprensión del ser humano mediante el estudio de las experiencias cumbres, místicas xlviii o metafísicas. Sin embargo, desde el dominio y la prepotencia academicista de la ciencia, el movimiento materialista no ha tenido ninguna piedad con el movimiento transpersonal al calificarlo despectivamente como “misticismo cuántico”. Desde luego, hay una brecha epistemológica, intelectual y espiritual entre el materialismo científico y la filosofía y psicología transpersonales. El objetivo de La educación cuántica es dilucidar, una vez por todas, ese debate epistemológico. Analicemos dicha senda. Por un lado, con el cambio de paradigma desde la física clásica a la física cuántica, las circunstancias históricas, psicológicas, sociológicas, educacionales y filosóficas que llevan a la obtención del conocimiento, requieren asimismo de un revisionismo. Por otro lado, el “yo” (ego) está tocado fondo en su recorrido materialista y redirigiéndose hacia el “nosotros” (moral), como defiende el espíritu del 15M xlix o el Foro Social Mundial, por citar solo dos ejemplos. Y en tercer lugar, ¿qué decir de la incipiente crisis espiritual donde los dogmas religiosos están siendo cuestionados por el mal llamado “misticismo cuántico” al sustituir la fe ciega por contenidos científicos? Estos místicos cuánticos, entre los que me incluyo solidariamente, es una renovada visión de la ciencia y la espiritualidad y que, implícitamente, supedita el “yo” al “nosotros”: se trata de un trabajo personal acerca de la evolución de la propia conciencia con una finalidad “noética”. En filosofía, el término “noética” se refiere a todo lo que tiene que ver con el pensamiento. La palabra significa “ver discerniendo”, de donde se deriva el “pensar”. Entre los filósofos griegos, era frecuente utilizar el verbo con un significado próximo a “intuir”, en el sentido de “ver inteligible o ver pensante”. Existe a nivel internacional un organismo conocido como IONS (Institute of Noetic Science) que financia experimentos y el desarrollo de la ciencia noética. El IONS fue fundado en 1973 por el astronauta del Apolo 14 Edgar Mitchell. Es una organización sin ánimo de lucro cuya misión es apoyar la transformación individual y colectiva a través de la investigación de la conciencia, la extensión educativa y la participación de una comunidad global de aprendizaje en la realización de nuestro potencial humano. La investigación de vanguardia en los potenciales poderes de la conciencia no encajan necesariamente con los modelos científicos convencionales, sin embargo, hay un compromiso en mantener el rigor científico. Como se puede apreciar, no soy el único lunático, nunca mejor dicho. La ciencia noética es la disciplina científica que investiga la naturaleza y potenciales de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. La ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico. Desde una perspectiva de la historia del pensamiento, ese nuevo rumbo investigativo de la humanidad, en primera instancia, fue iniciado por el “misticismo cuántico” aunque denostado por el materialismo científico. Pero, con el surgimiento del movimiento transpersonal como “cuarta fuerza” de la psicología a partir de la década de los sesenta del siglo pasado, cobra mayor fuerza ese rumbo pensativo que pretende aunar la ciencia con la espiritualidad. También las denominadas escuelas activas postulan por un sendero pedagógico para la potenciación holística del ser humano como revulsivo para la transformación social. Sin embargo, de un modo epistemológico, es la filosofía transpersonal mayormente edificada por Ken Wilber, quien realiza el giro copernicano del entendimiento humano al aunar la filosofía occidental con la filosofía oriental. ¿Qué ha ocurrido en ese discurrir de la razón humana desde Kant hasta Wilber? .
Educación cuántica/ Martos
Educación cuántica/ Martos
miércoles, 12 de junio de 2019
Culpas ajenas, culpas propias, culpas al fin.
Herencias recibidas, heredadas, culpas acumuladas: todos cargamos con cargas
que hemos asumido sin cuestionar por no permitirnos planear nuestra propia ruta.
Respetamos patrones de conducta recibidos sin darnos cuenta de que ponemos en
peligro nuestra propia vida y nuestros objetivos. Le cedimos un lugar de
autoridad a la culpa y le dimos una jerarquía que no merece, pero lo peor es que
la hicimos carne y así fue como comenzó a convivir y a formar parte de
nosotros mismos.
Al hacernos cargo del hambre del mundo, de los que no tienen, muchas veces
nos castigamos y nos sentimos mal por poder disfrutar de todo lo que está a
nuestro alcance. Si bien poder ayudar al otro es un acto de amor, de misericordia
y de compasión, lamento decirte que el hambre del mundo no se detendrá por tu
autocastigo. Muchas mujeres no pueden disfrutar de un buen perfume ni de ropa
elegante; no se permiten elegir lo mejor para ellas, sino que dicen, ¿cómo me lo
voy a comprar yo si los chicos necesitan cosas? Y tal vez sus hijos tienen veinte
pares de zapatillas, treinta remeras
[*] y no requieren nada más, sólo ver a su
mamá feliz. Sin embargo, esta mujer se llena de culpas y se niega un derecho,
que, gracias a Dios, puede darse: el de poder comprarse un perfume caro. Por
años hemos sentido culpa de disfrutar de lo material y de lo emocional; la culpa
ha hecho estragos dentro de nosotros y nos ha delimitado, nos ha cercado. Por
años hizo que nos conformásemos con migajas, con aquello que los demás
estaban dispuestos a darnos.
Sentimos culpa por ser felices: ¿cómo puedo ser feliz yo, si mi mamá, mi
hermana y mi tía están separadas y solas? Y así es como boicoteas tu matrimonio.
¿Cómo puedo yo disfrutar de comprarme un par de zapatos nuevos si mi
hermana no tiene trabajo? Pues bien, puedes comprarte los zapatos y también
ayudar a tu hermana, siempre y cuando ella no esté abusando ni manipulando tus
emociones.
¿Cómo voy a irme de vacaciones si mi familia nunca pudo tomarse unos días?
Lo cierto es que puedes irte de vacaciones y disfrutar porque generaste los
recursos para hacerlo. ¡Prémiate!
Sin embargo, muchos eligen castigarse. Sin darnos cuenta, los mandatos
internos y externos recibidos se hicieron carne dentro de nuestra mente y hoy no
podemos disfrutar de lo que está a nuestro alcance.
Los latinos hemos heredado el concepto de servilismo: los conquistadores han
sometido a los pueblos y les han transmitido que ellos habían nacido para servir a
quienes habían decidido ser una casta social de mayor jerarquía y privilegios.
En México, cuando pides algo a alguien responden: « ¡Mande!» ; sin
embargo, en los Estados Unidos dicen: « ¿En qué puedo ay udarle?» . La
diferencia, como notarás, es muy clara.
« Cuando se encuentran dos seres, el que es capaz de intimidar a su oponente
queda reconocido como socialmente superior, de modo que la decisión social no
siempre depende de un combate. En algunas circunstancias, el mero encuentro
puede ser suficiente.
[1]» .
La culpa nos lleva a olvidar lo que sentimos y necesitamos, nubla por grandes
períodos de tiempo nuestros derechos, convirtiendo nuestras prioridades en
necesidades secundarias, mientras le otorga a la opinión y a los pensamientos de
los otros un lugar de urgencia y superioridad.
Y así es como de un modo contundente nos fuimos haciendo cargo de todos y
de cada uno de los mensajes que llegaron a nuestros oídos, sin damos cuenta de
que no nos competía ninguna responsabilidad en las situaciones en cuestión.
Analicemos algunos de estos mensajes:
Primer mensaje: «Sigue participando»
Muchas personas han recibido ese mensaje sutil que dice: « está bien lo que
hiciste pero no me alcanza» . En este caso la idea es: « Las cosas no están mal,
pero podrían estar mucho mejor» . Hagas lo que hagas, nunca será suficiente
para conformar al otro, para colmar las expectativas de aquellas personas que te
manipulan a través de la culpa. Segundo mensaje: «Mi dolor es más grande que el tuyo»
¿Te pasó alguna vez que necesitabas contarle a alguien una situación por la
que estabas pasando y de repente te encontraste consolando a tu interlocutor?
Este tipo de manifestaciones y de expresiones constituy en una clara
evidencia de la manipulación que el otro está ejerciendo sobre ti. Al hacerlo te
está diciendo: « Tu dolor no es tan grande como el mío, concéntrate mejor en mí».
Tercer mensaje: «Eres responsable de lo que hice»
En este caso resultamos ser nosotros los culpables de las quejas y de las angustias de los demás. Fueron nuestras palabras y nuestras acciones las que
determinaron el malestar de las otras personas. ¡Falso! Ésto también es
manipulación. Dependen de cada uno de nosotros las emociones que sintamos, el
valor que le demos a la palabra de los otros y las reacciones que tengamos. Cada
uno de nosotros es responsable por la actitud que asumirá frente a las
circunstancias y a los hechos.
Desde chicos se nos hizo creer una gran mentira: « Hay que satisfacer los
gustos de los demás antes que los nuestros» . Entendimos que necesitábamos ser
abnegados para poder ser aceptados y no nos dimos cuenta del significado de
este acto. La abnegación no es una virtud, sino un acto contraproducente que
ejercemos sobre nuestra propia vida. Postergarse y sacrificarse, dejarse para lo
último es no reconocer nuestro propio propósito y vivir una vida que no nos
pertenece. El escritor Bob Mandel cita: « Su derecho a ser usted es diferente de
los demás derechos. No se trata de un derecho que le ha otorgado un gobierno, un
país o una autoridad externa, sino que viene con el “paquete”, es decir, usted. La
vida es un viaje que empieza con usted y termina con usted, y en el medio hay un
territorio desconocido esperando ser explorado Toma un lápiz y anímate a hacer este test. Descúbrete, conócete:
¿Hasta qué punto llega tu abnegación? (Responder Verdadero o Falso).
Si tus amigos tuvieran que describirte, ¿preferirías que dijeran que
eres una persona atenta en lugar de una persona feliz?
¿Te sientes mejor cuidando de otros que permitiendo que te cuiden?
¿Te sorprende ver lo incompetente que son las personas que te
rodean?
¿Encuentras que no hacen caso de la mayoría de tus consejos?
¿A veces tienes que morderte la lengua en presencia de tus hijos,
cóny uge u otros familiares?
¿Por lo general encuentras mucho más fácil hacer las cosas por ti
mismo?
¿Haces muchísimo más por los demás que lo que ellos harían por ti?
Si alguien te trata mal ¿normalmente continúas tratando a esa persona como siempre?
¿A veces tus familiares o amistades dan por descontado que cuentan
contigo?
¿A veces aceptas actitudes de amigos o familiares que no aceptarías
de un desconocido?
¿Sientes más alegría por las cosas buenas cuando hay un ser querido
con quien compartirlas?
¿A veces desearías pasar de todo, tomarte un descanso y no tener que
preocuparte por los demás?
¿En ocasiones has contestado a lo que dicen en televisión con
comentarios sarcásticos, corrigiendo el vocabulario o la gramática?
¿Cumples las promesas que haces aún cuando eso signifique
sacrificar tus necesidades?
¿Detestarías que se te recordara como una persona egoísta?
Sumar los Verdaderos. Si te dio de 1 a 2 « verdaderos» , la palabra culpa no se
encuentra dentro de tu vocabulario.
Si el resultado es de 3 a 4 « verdaderos» , podemos decir que eres una
persona equilibrada y responsable de ti misma, sabes satisfacer tus necesidades
profundas y no eres esclavo de los caprichos. Posees capacidad para disfrutar y
encontrar el placer en muchas cosas.
Si obtuviste de 5 a 7 « verdaderos» , eres una persona abnegada grado 1, un
ser que posterga sus necesidades para más adelante, para cuando sea el mejor
momento. Tu lema es: « No puedo ahora, más adelante sí» , pero ese momento
nunca llega.
Si obtuviste de 8 a 13 « verdaderos» , tu abnegación llega a ser de grado 2,
eres una persona que ignora sus necesidades, hasta aún las más básicas, como
comer, dormir, recibir afecto, estudios, etc. Obtienes más gratificación al cuidar
a los demás que de ti mismo, más placer de hacer feliz a los otros que de serlo tú
mismo. Todos te describen como « una buena persona» ; servir es lo máximo en
tu vida. Si te pasan cosas lindas las compartes con otros, amas a todos, cuidas e
inviertes en todos, excepto en ti mismo. Este tipo de personas suelen copiar su
estilo del modelo fracasado de algún familiar.
La persona con más de 13 « verdaderos» , no reconoce que posee
necesidades; a esta altura se ha convertido en una máquina de trabajar, dejando
de sentir, de pensar, y de decidir lo mejor para sí misma. En este punto, su vida
y a no tiene sentido, carece de sueños y de expectativas; en su interior sólo queda
espacio para broncas y frustraciones extremas.
Sólo a ti te compete marcar la diferencia. Habrá un momento determinado
en la vida en el que necesitarás darte cuenta de que si tú mismo no satisfaces tus
propias necesidades, nadie lo hará. Lo que deseas que te suceda, dibújalo en tu mente y comienza a diseñarlo, detalla las metas y los pasos que necesitas dar y
luego prosigue hasta el final.
Michael Jordan dijo: « Visualicé adónde quería ir, qué tipo de jugador quería
ser; sabía con exactitud adónde llegar, qué quería obtener, me concentré en
conseguirlo y lo logré».
Si algo sucede en tu vida será por ti.
Gente toxica /Stimatea
martes, 11 de junio de 2019
Distopía histórica
Sin embargo, muchos son los pensadores que jamás han visto en vida el desarrollo de sus ideas (Gregori, 2000).Y quizá, ni falta que hace, porque cuando colectivamente rescatamos un pensamiento de nuestro pasado, equivale a decir que se ha vivido en el error, que nuestro presente había sido predicho por una brillante mente que supo ver el futuro: es una poderosa razón para creer que los pensamientos viajan en el tiempo, como postula el físico Garnier mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo. Como si todo estuviera escrito y lo único que hay que hacer es descubrir el sentido de la vida de un modo plenamente hermenéutico, como si de un paradigma holográfico se tratara (Wilber, 1987). Y ello, evidentemente, solo se puede hacer con una profunda reflexión (razón) pero también mediante la meditación (espíritu), porque hay dos modos de saber (Wilber, 2005d), el método científico y el místico, como han declarado las mentes más lúcidas de la ciencia y recoge Ken Wilber (2013) en la obra Cuestiones cuánticas. Se recopila en dicha obra los escritos místicos de los físicos más famosos del mundo. Son unos escritos místicos de los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica. Todos ellos, con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Sin embargo, el método científico erre que erre con el “ver para creer” que, tras su desengaño con la física cuántica, tiene que hacer sitio para que se acomode a su lado la fenomenología que aboga por el “creer para ver”, yuxtaponiéndose entonces razón y espíritu. Un cambio de paradigma pensativo que, a buen seguro, desde el futuro podrá ser comparado con el cogito cartesiano de mi admirado Descartes, del cual aprendí a ser crítico hasta la extenuación con tal de llegar a la verdad. Saber la verdad es vivir en la verdad, aunque no haya un reconocimiento social. El mundo tal como lo conocemos y ha demostrado Marx, aliena no solo a la biosfera sino también a la noosfera, teniendo como consecuencia más directa la fragmentación de los egos y su disociación de la colectividad; unos egos que se han lanzado a la loca carrera del crecimiento infinito en un planeta finito (Latouche, 2011). Ahora hay que revertir ello, pues es el pensamiento quien debe transformar la realidad acorde a unas reglas universales hasta ahora descuidadas por el pensamiento occidental. Cambiar ese pensamiento depredador dominante costará tiempo y esfuerzo. ¿Quién asumirá tal reto? Desde una cronología histórica han sido primero los filósofos y luego los científicos los defensores a ultranza del saber, aunque los segundos le han pisado el terreno a los primeros, el hijo le ha quitado la silla al padre. En efecto, en uno de esos bucles hegelianos en la historia, la ciencia se ha apoderado de la genuina reflexión filosófica al someterla a una serie de dogmas que caen por su propio peso como demuestra Sheldrake (2013) en su obra El espejismo de la ciencia. Ahora, esa misma ciencia, está redimensionando sus creencias hacia el espíritu, como lo hace la física cuántica (Garnier, 2012), también la biología (Lipton, 2007) y las neurociencias (Evers, 2011). Además, por otro flanco, la psicología transpersonal ha emergido como cuarta fuerza, y teniendo como abanderada a la filosofía perenne. Así, hay una doble inflexión, desde las ciencias naturales pero también desde las ciencias humanísticas. Y en ese maremágnum de ideas, solo se puede poner orden desde una profunda reflexión como pretende La educación cuántica: propugna una revisión epistemológica como revulsivo al materialismo científico que ha dominado el pensamiento occidental. El pensamiento occidental está contaminado por el materialismo científico y ha relegado la filosofía a un simple psicologismo carente de propósito, incluso la psicología ha usurpado a la filosofía el rango sanador del espíritu humano. Pero esto no funciona, el ego está herido de muerte y solo el saber y el amor lo puede sanar. Quizá, si Platón ha tenido razón una vez con su alegoría del Mito de la Caverna, habrá que seguirle también en su modo de ver la gobernanza mediante un consejo de sabios, existente políticamente, pero no al servicio de la humanidad sino de la clase plutocrática. ¿Se entiende bien todo lo anterior a modo de clarificación epistemológica en esta emergente idea que es La educación cuántica? Para aquel lector que no haya sabido leer entre líneas, la sabiduría y el amor son los fundamentos epistemológicos por excelencia para sanar al ego disociado de la colectividad.
Educación cuántica /Martos
Educación cuántica /Martos
Pensamientos rígidos
Quienes viven con culpa establecen dentro de sí pensamientos rígidos, normas
inflexibles y principios imposibles de alcanzar cuyo objetivo final es boicotear el
éxito, obligándose así a vivir en medio de un fracaso continuo.
Se trata de pensamientos que terminan haciéndote creer que el objetivo
fundamental de tu vida es permanecer y subsistir como puedas, distrayéndote de
esta forma de lo fundamental de la existencia: crecer, multiplicarte y cumplir tus
sueños. Esta estructura de pensamiento se detendrá en los errores o fracasos que
por los que hay as atravesado sin recordar ningún obstáculo ni circunstancia difícil
que hayas superado en el pasado.
Nos sucede a todos: sin darnos cuenta nos sometemos a mandatos, voces
internas y externas que nos colocan en un lugar desde el cual la posición de
víctima o de culpable es la que mejor nos queda. Los otros se transforman en
responsables de nuestro destino y así dejamos de hacernos cargo de nuestros
propios objetivos. De esta forma obtenemos el beneficio secundario de depositar
en el otro toda la culpabilidad de nuestros desaciertos y desdichas y de hacer de
nosotros pobres seres humanos errantes y carentes de valor y dominio propio
para decidir sobre nuestro hoy y nuestro mañana. Nos aferramos a dichos y
voces:
Mis padres me repitieron durante años que por haberme tenido no
pudieron estudiar.
Mis padres me decían: no dejes la comida en el plato, piensa que hay
chicos en África que se mueren de hambre.
Siento culpa por haber sido abusada sexualmente.
Me siento culpable por la separación de mis padres.
Siempre remarcaban mis errores y por eso me sentía culpable todo
el tiempo.
Tuve un padre ausente toda mi vida y debí hacerme cargo de mis
hermanos, pero no supe cómo; yo tengo la culpa de sus situaciones
actuales.
Todas éstas son maneras sutiles de transmitir las culpas que nos detuvieron en
el camino hacia la búsqueda de la felicidad y del bienestar que nos merecemos.
Son culpas ajenas generadoras de insatisfacciones continuas. Son culpas que se
alimentan de mandatos externos y sociales y de emociones internas no resueltas
que siguen teniendo poder y valor sobre nuestras vidas. Hay personas que han
sido criadas en familias que las han hecho responsables de la separación de los padres, de la pérdida del trabajo de la madre que en un momento decidió
quedarse en su hogar para cuidarlas o de las frustraciones profesionales de sus
tutores. Y así podríamos seguir enunciando los mandatos que cada familia se
encargó de transmitir a tantas personas.
Se trata de creencias culturales que jamás te permitieron alcanzar ni disfrutar
en absoluto de nada. Son las exigencias que demandaban que dieras más,
siempre un poco más, y claro, como no pudiste alcanzar ese parámetro de
perfección, terminaste ubicándote en el lugar de la víctima, acarreando culpas
que no te correspondían.
En este punto es necesario que nos detengamos. Lo que decidimos escuchar y
aceptar como nuestro es lo que nos enferma y nos detiene.
Ten en cuenta que con lo que aceptamos, anulamos, postergamos o generamos
nuestro éxito.
¿Quién maneja el control remoto de tus emociones y pensamientos?, ¿quién
decide qué pensar, qué sentir?
Sólo tú. Dependerá de ti, de tu decisión de ubicarte en un lugar de víctima o
de poder sobre tu propia vida.
Las personas suelen decir:
El día me puso mal.
Mi jefe me sacó de quicio.
Me arruinaste la jornada.
Hoy me saturaste.
Si escuchas estas frases es porque colocaste el poder que tienes sobre tus
propias emociones en los demás. Así es como son los otros quienes terminan
controlando cómo te vas a sentir o qué es lo que vas a hacer.
Aceptando este trato, cualquiera podrá decirte qué hacer y qué no; los demás
podrán manejarte y lastimarte con permiso, sí, con el permiso que tú les diste al
ceder el lugar de control y poder sobre tu vida.
No fuimos creados para vivir de limosnas, ni lisiados de afectos. Nadie tiene
derecho a castrar nuestros sueños más profundos ni a asegurar qué es lo que nos
conviene o no. La felicidad y el éxito, la desdicha y el fracaso serán el resultado
sólo de tus propias decisiones.
Todo lo que hay as dejado de lado para conformar a los demás puede ser
recuperado si te lo propones y decides no postergar más tu deseo. Muchas veces
no somos felices porque estamos ocupados tratando de agradar a los otros o
encargándonos de responsabilidades equivocadas, que pertenecen a terceros.
Consumimos todo nuestro tiempo erróneamente y cuando queremos saber
adónde se fueron tantos años de nuestra vida, cuando necesitamos apuntar lo que
hicimos en el transcurso de la misma, nos damos cuenta de que malgastamos el tiempo que necesitábamos para ocuparnos de lo prioritario e importante: nosotros
mismos.
Desperdiciamos más horas tratando de conformar y gustar a los otros que en
ocupamos de nuestra propia vida.
Y en esa vorágine de ser aceptados nos olvidamos de que primero
necesitamos respetarnos a nosotros mismos y aprobarnos para poder ser
aceptados por el resto.
El cielo va a estar lleno de gente buena, ¿pero de cuántos hombres justos y
exitosos que cumplieron con su propósito?, ¿de cuántos hombres que a partir de
sus logros supieron convertirse en mentores de otros?
Si te aferras a tu propósito lograrás hacer lo que nunca hiciste, y entonces
todo fracaso o error será transformado en entendimiento y progreso.
Gente toxica /Stimatea
domingo, 9 de junio de 2019
Autoreproche
El autoreproche es un sonido interno y continuo que te hablará y te pedirá recibo
por cada palabra que pronuncies. Se trata de una voz difícil de acallar, de una voz
que detiene tu avance y te aleja de tus objetivos, de una voz demandante y
quejosa a la que nunca podrás conformar, hagas lo que hagas, a menos que
afirmes tus determinaciones y convicciones. Es un eco constante. Se trata, en
síntesis, de esa voz amenazante que cada mañana, al levantarte, deposita en tu
mente el primer pensamiento negativo del día:
¿Cómo lo voy a hacer?
¿No es mucho para mí?
¿Por qué tomé esa decisión?
¿Para qué hablé?
Es una voz que intenta vivir en ti y a la que sólo tú autorizas la permanencia.
Es una voz que constantemente replica en tu mente, te atormenta y obsesiona con
un único pensamiento uniforme: tú no puedes, nunca serás lo suficientemente
bueno para alcanzar tu meta.
Gente toxica/stamatea
sábado, 8 de junio de 2019
Pecado original
Desde el comienzo de la humanidad, a partir de la misma creación del primer
hombre, Adán, la culpa y la victimización se metieron en el ser humano. La
primera culpa nació en Adán por haberle hecho caso a Eva y haber comido del
fruto prohibido. Entonces, por culpa, Adán comenzó a tapar su cuerpo: ya no
podía mostrarse desnudo delante de su Creador. Por culpa de Eva, dice la historia,
Adán cayó.
Ahora bien: ¿a dónde quedó la capacidad de Adán para decidir comer o no
esa manzana? ¿Fue Eva la victimaria y Adán la víctima?
Sin damos cuenta, el hombre comenzó a llenar ese Edén con culpables e
inocentes, con víctimas y victimarios y se predispuso a vivir y a asumir culpas
ajenas, transformando una vida de libre albedrío en una vida culpógena llena de
sacrificios, ritos y frustraciones innecesarios.
¿Qué sucede cuando una persona experimenta sentimientos de culpa?
Sufrirá privaciones. Dirá frases tales como:
No tengo tiempo para mí.
Amí sí me gusta lo que estoy haciendo, pero no vale la pena.
No lo puedo lograr, mi familia nunca pudo alcanzar este sueño.
Son dichos y emociones culpógenas, culpas.
Desde el momento en que un obstáculo bloquea tu sueño y afirmas que no
tienes capacidad para llevarlo a cabo, vives con culpa. La culpa es la emoción
más obstaculizadora en el camino de los anhelos y objetivos. La culpa te hará
sentir que no eres merecedor de esos beneficios, que tu deseo es mucho para ti,
y, en medio de un mundo en el cual cada ser humano trata de obtener ventajas y
de aprovechar al máximo cada oportunidad, te sumergirás en la culpa, dejando
que otros tomen lo que es tuyo.
Gente toxica/Stimatea.
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