sábado, 29 de junio de 2019

El descalificador.


¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.

LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE HABLAR.


Generalmente, de una persona triste podemos escuchar frases como las que
siguen y percibir grandes cuotas de resignación. «Es lo que me ha tocado vivir. ¡Qué
le vamos a hacer!» En consecuencia, descubrimos que se alimenta de estas palabras.
Se encuentra tan inmerso en la tristeza que no logra ver aquello que se dice y que le
causa daño.
Estas son tus opciones. Puedes decir que otros siempre se llevan la mejor parte del
pastel; que eres una persona a la que todo le sale mal; que te pasa igual que a tus
padres, nunca tuvieron peso y todo el mundo los engañó. O puedes cambiarlo
pensando que lo mejor está por venir; que todas las cosas por las que has pasado te
han ayudado para bien; que tienes dominio propio para sobreponerte al dolor y a la
angustia; que nada ni nadie te robará las ganas de seguir soñando; que no importa lo
que has pasado, sigues camino de la meta.
Recuerda que las excusas y la queja solo te inmovilizan en el mismo lugar de
siempre. Comienza a disfrutar de lo que tienes y háblate en positivo. No importa las
veces que planees y fracases. Sabemos bien que la suma de los fracasos es la bandera
del éxito.
Emociones tóxicas /Stematea.

Exoterismo versus esoterismo.


La paulatina integración de la espiritualidad oriental en la
racionalidad occidental constituye la génesis de la filosofía
transpersonal, o filosofía cuántica si se prefiere. En suma, es
la reconciliación con ciertos conocimientos esotéricos, ahora
argumentados desde la física cuántica. Ello abre un
posibilismo para especular sobre ciertas reglas del
pensamiento y de la espiritualidad, o dicho de otra manera,
reconocer que la humanidad se halla ante un nuevo
paradigma de conocimiento.
Las consecuencias pedagógicas de la filosofía
transpersonal postulada en La educación cuántica, serían de
incalculable potencial para todo ser humano en orden a auto
realizarse, gracias al específico conocimiento sobre las reglas
que rigen al pensamiento cuántico. Una de dichas reglas es
la propuesta del físico francés Garnier que, mediante su
teoría del desdoblamiento del tiempo (Garnier, 2012), postula
que todo nosotros tenemos “otro yo” que conviene escuchar
atentamente, lo mismo que dijo Heráclito mediante el Logos.
Ciencia, Garnier, y filosofía perenne, Heráclito, coinciden. El
“otro yo” de Garnier es el “Logos” de Heráclito. La única
diferencia es que la confirmación científica llega más de dos
milenios después. ¿No ha llegado el momento de que sean las
ideas perennes quienes marquen el futuro de la ciencia? ¿No
es conveniente hacer una inflexión pensativa desde el
materialismo científico hacia la introspección humana? Una
cuestión que conlleva el acceso libre y gratuito a todo
conocimiento y, consecuentemente, propugna la libertad en
toda su legitimidad cognitiva, pues saber y libertad son dos
caras de la misma moneda. Así, tenía razón el filósofo alemán
Hegel al afirmar que “la historia es el progreso de la
conciencia de la libertad”.
Pero claro, esta apertura cognitiva que acrecienta el
empoderamiento en libertad de los individuos va contra el
interés de los plutócratas, de ahí la obstinación de estos
últimos en eternizar su dominio sobre la humanidad
mediante la ignorancia inducida. No obstante, algunos
activistas cuánticos, seamos filósofos, científicos o
educadores, tenemos la sagrada obligación de investigar y
transmitir los conocimientos para beneficio de la humanidad,
y no solo para el de una minoría de plutócratas. En este
sentido, La educación cuántica es todo un revés intelectual
para el pensamiento único neoliberal, como si de un caballo
de Troya se tratara. Una vez abierta la caja de pandora del
conocimiento y de la libertad, la evolución holística se torna
imparable. Y el resultado es el surgimiento de La educación
cuántica, un nuevo paradigma de conocimiento en
contraposición a la educación tradicional (los contrarios de
Heráclito, siempre presentes…), esta última servil a los
intereses de la burguesía capitalista (Carrera, 2016).
Educación cuántica /Marto.

viernes, 28 de junio de 2019

LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE ESCUCHAR


En la angustia resuenan las voces de la agonía, la ausencia de salida, el temor, el
apremio y la aflicción.
En los momentos en que estamos angustiados, cualquier situación adversa,
cualquier detalle, hasta un mínimo malestar físico, es suficiente para que nuestra
angustia cobre mayor dimensión de la que en verdad tiene.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia
y fecundante.
Proverbio chino
Tu diálogo interno te desanima a cada paso:
• Basta con que tu pareja o tu jefe o alguien te conteste mal, para que sientas
sobredimensionada la angustia y escuches: «Al final nadie te valora.»
• Basta con llegar a la parada del autobús y que justo se haya ido uno para que
pienses que todo lo malo te pasa a ti. Y escuches: «Tarde o temprano te iba a
pasar.»
• Basta con que llegues a tu casa y no haya luz, o se haya roto una tubería, para
que te angusties aún más. Y escuches: «Nadie te ayuda.»
• Basta con que ese puesto que tanto estabas esperando se lo den a otro para que
pienses que todas las desgracias te suceden a ti. Y escuches: «El mundo está en
tu contra.»

lunes, 24 de junio de 2019

El estudio de la conciencia


¿Qué grandes cambios están pasando desapercibidos por
el materialismo científico que reniega de la filosofía
transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento al
aunar la filosofía tradicional con la perenne? El más
importante de dichos cambios es un giro copernicano en la
mirada: el racionalismo pragmático (dualidad sujeto-objeto)
está evolucionando holísticamente hacia el racionalismo
espiritual (no dualidad entre sujeto-objeto). La diferencia
central entre la ciencia positivista y la fenomenología radica
en que, en la ciencia, el camino a la verdad se podría
sintetizar en la frase “ver para creer” refiriéndose,
evidentemente, a la comprobación indispensable del método
científico. Mientras que, en la fenomenología, podríamos
representarla en el enunciado inverso: “creer para ver”, en el
otro modo de saber, el místico, en el sentido como ya lo
definiera Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del
alma consigo misma entorno al Ser”. Una cuestión esta del
saber que ha sido demostrada científicamente por el físico
Garnier mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo
(Garnier, 2012), y filosóficamente por Ken Wilber (2005a) en
su obra El espectro de la conciencia.
Con este tipo de aproximaciones, el hombre regresa a lo
que la ciencia positivista abandonó: el estudio de la
conciencia como instrumento de conocer. Y partiendo de la
premisa de que modificando la conciencia se modifica
también el resultado de la observación, invita ello a un
aperturismo hacia el sendero del conocimiento, no solo del
objeto sino, eminentemente, del sujeto en su potencial
capacidad para la correcta aprehensión de los fenómenos a
modo de ideas. En definitiva, lo que Platón nos alumbró
magistralmente mediante el Mito de la Caverna, salir del
mundo de las sombras para abrazar el Mundo de las Ideas,
una cuestión del genuino saber que ha sido tergiversado por
la civilización occidental al obviar el conocimiento esotérico de la filosofía perenne así como la introspección de la filosofía
oriental. Es así como el ego occidental ha quedado
fragmentado y disociado de la colectividad. Su auxilio ha
llegado desde la filosofía oriental y sus verdades perennes.
Educación cuántica /Martos.

LA ANGUSTIA CAMBIA TU VISIÓN


¿No te ha ocurrido que cuando estás angustiado lo ves todo negro y, de golpe,
tienes la impresión de haberte convertido en una persona pesimista?
Sucede que la angustia actúa como un aislante que no te permite ver ni sentir ni
experimentar la oportunidad que hay detrás de cada momento doloroso.
Porque tal como sientas es como interpretarás la realidad. Por ejemplo, si tienes
miedo, entonces tendrás miedo a casarte, miedo a ir al trabajo, miedo a todo; si estás
enojado, te molestará todo; si tienes baja estima, creerás que todos se burlan de ti y
que nadie te valora, etcétera. Si ves las cosas de forma negativa, estás utilizando este
mecanismo. Si bien todo tiene un lado negativo, estás haciendo hincapié solamente
en ese aspecto.
Y es a partir de ahí, de ese lugar del dolor, donde nuestra vida comienza a
condicionarse, a limitarse; nuestra mirada se nubla y vemos o experimentamos todo
a través de una lente pesimista. Esto es, precisamente, lo que provoca la angustia en
nuestro interior.
Emociones tóxicas /Stematea

domingo, 23 de junio de 2019

Una nueva ciencia para una nueva era


Después del primer renacimiento humanístico, el cogito
cartesiano y el criticismo kantiano abrieron espectaculares
posibilidades para la humanidad. Sin embargo, con el
devenir de los siglos, la racionalidad humana ha tocado
fondo en su dialéctica materialista, como evidencia esta
profunda crisis social, intelectual y moral. Por otro lado, el
método científico ha abierto la espoleta de la espiritualidad
mediante la física cuántica, pero no puede todavía hallar
demasiadas evidencias empíricas, pues estas se dan en la
propia conciencia del sujeto cognoscente. Sin embargo, son
los propios científicos como Fritjof Capra, Amit Goswami,
Rupert Sheldrake, Deepak Chopra, Joe Dispenza, Jean-Pierre
Garnier Malet, por citar solo algunos, quienes proponen un
re-direccionamiento desde el racionalismo pragmático al
racionalismo espiritual. ¿Acaso el “misticismo cuántico” no es
un díscolo movimiento surgido desde la propia ciencia? Esa
nueva mirada desde la ciencia contribuye al afianzamiento,
durante largo tiempo esperado, de la psicología y filosofía
transpersonales, un nuevo paradigma de conocimiento que
requiere una correcta construcción epistemológica, como
pretende La educación cuántica sustentada sobre una visión
hermenéutica.
Evidentemente, dicha exposición teorética brilla por su
ausencia en el actual sistema académico tradicional. De ahí
la postulación epistemológica de la filosofía transpersonal
como revulsiva de La educación cuántica: es un paradigma
filosófico que navega allende de la filosofía impartida en la
educación tradicional que, como mucho sabemos, es servil al
economicismo neoliberal y a los dogmas religiosos. ¿Qué
grandes cambios están pasando desapercibidos por el
movimiento escéptico que reniega de un nuevo paradigma de
conocimiento? Una cuestión que será abordada
seguidamente.
Educación cuántica/ Martos

TODO COMIENZA EN TU INTERIOR


Todo comienza en tu interior. Si estás en paz contigo mismo y con los demás, nada
te moverá de tu sitio. El rey David hacía referencia a las personas que encuentran la
paz y decía: «Serás como un árbol plantado a orillas de las aguas, con gran altura y
extensas ramas.» Este tipo de árboles son los que poseen un tronco fuerte, que
simboliza tu autoestima. Vivir junto a las aguas significa que, si tienes paz interior,
beberás de lo mejor de la vida, y las extensas ramas hacen referencia a la salud en las
relaciones interpersonales. Es necesario ir en busca de la paz, trabajar para lograrla y
mantenerla a toda costa, pase lo que pase a tu alrededor.
No hay camino para la paz, porque la paz es el camino.
Mahatma Gandhi
Cuenta la fábula de Esopo que un ratón que vivía en la ciudad iba un día
caminando cuando fue convidado por otro ratón que vivía en el campo y que, en su
guarida, le dio de comer bellotas, habas y cebada. El ratón de ciudad, muy agradecido,
rogó al de campo que le acompañara a la ciudad a divertirse, invitación que este
aceptó gustoso.
Una vez en la ciudad, ambos entraron en una rica despensa del palacio donde vivía
el ratón de ciudad, la cual estaba repleta de toda clase de manjares. Mostrando todo
esto, el ratón de ciudad le dijo al otro: «Come, amigo, come lo que gustes, pues tengo
en abundancia.» Mientras comían alegremente, apareció de repente el despensero y
abrió la puerta con un gran estruendo. Los ratones, espantados, huyeron cada uno por
su lado. Como el ratón de ciudad tenía lugares conocidos para esconderse,
rápidamente se puso a salvo, mientras que el otro apenas sabía cómo escapar.
Finalmente, se fue el despensero, la puerta se cerró y los ratones volvieron a salir.
—Ven acá y sigamos comiendo —dijo el ratón de ciudad—. Ya ves cuántos
manjares tenemos a nuestra disposición.
—Sí, muy bueno está esto —respondió el campesino—. Pero ¿este peligro es aquí
muy frecuente?
—Sí —contestó el otro—, esto sucede a cada instante y, por lo tanto, no debemos
prestarle atención.
—¡Oh! —dijo el ratón de campo—. ¡Conque esto sucede a diario! Seguramente vives
aquí en la opulencia, pero, sin embargo, prefiero mucho más mi pobreza con
tranquilidad a tu abundancia con tal zozobra.
Naciste para ser libre, no seas esclavo de nada ni de nadie. No permitas que la
ansiedad llene tu vida. Concéntrate en las cosas importantes, que son las que
multiplican tu energía; las secundarias la roban.
La felicidad es tu herencia y tu legado. Nadie te la puede arrebatar. No te la
arrebates tú mismo sufriendo emociones tóxicas. Permítete ser feliz. Celebra tu vida.
¡Tú puedes librarte de la ansiedad!
Emociones tóxicas/ Stematea

martes, 18 de junio de 2019

ANSIEDAD, ESTRÉS. ¿HABLAMOS DE LO MISMO?


Todos necesitamos cierta dosis de presión en nuestras vidas, y eso no tiene nada
de tóxico. Al igual que las cuerdas de un violín, que para sonar afinadas deben estar
tensas, porque demasiado flojas no sonarían y demasiado estiradas se romperían, el
ser humano necesita también una tensión básica.
Pero cuando la presión o los estímulos recibidos son muchos de repente o pocos
pero prolongados durante mucho tiempo, o la combinación de ambos, se produce un
desequilibrio y sobreviene el estrés.
Un estímulo estresante puede ser desde tener que presentarse a un examen hasta
tener que hacerse cargo de la familia por la muerte de un ser querido o vivir durante
años con una pareja que no nos habla, etcétera. Dependerá entonces del tiempo y de
la intensidad con que se viva.
«Vivir un momento estresante» no es lo mismo que «vivir estresado». Lo primero
es normal, inesperado y generado por el ambiente, mientras que lo segundo, vivir
estresado, es tóxico, buscado y generado por nosotros mismos porque se ha
convertido en un hábito y «no sabemos» vivir de otra manera. El estrés surge cuando hay excesivas demandas exteriores y tu organismo no
alcanza a hacerles frente. Es una tensión, una presión física o mental que rompe el
equilibrio.
Un estudio realizado durante diez años en Estados Unidos con personas que no
podían controlar su estrés emocional dio como resultado que la persona estresada
tiene un 40 % más de probabilidad de muerte. Solo en Argentina, se consumen
millones de tranquilizantes por año. Cada vez que el cuerpo recibe un estímulo exterior, se activan dos hormonas: la
adrenalina y el cortisol.
La adrenalina es la hormona que te provee de energía y fuerza y que, al correr
por el cuerpo, te hace sentir inmortal, que puedes lograr todo lo que quieras. Dicha
energía te acelera, eleva tu nivel de excitación, de deseo y de entusiasmo, y agudiza tu visión. Cuando una persona guarda durante meses ira, rencor, cuando soporta
maltratos durante años y sus heridas se acumulan, la adrenalina se activa en dosis
grandes y frecuentes, y actúa como un veneno.
El cortisol es una hormona buena, pero, al elevar de forma excesiva el nivel de
azúcar en la sangre, puede hacerte que aumentes de peso y tus huesos pierdan
calcio, magnesio y potasio.
Las personas que han experimentado muchas presiones a lo largo de su vida
pueden hacerse adictas a la adrenalina y sus cuerpos la generan naturalmente. Se
identifican por su violencia, necesitan sentir presión y, por lo general, practican
deportes de riesgo y siempre están en busca de peleas.
Esto explica que alguien que durante años sufrió conflictos de pareja, un padre
violento o una madre depresiva, nunca logre relajarse por completo y busque
permanentemente un motivo de discusión, porque su cuerpo pide adrenalina.
Todos reaccionamos a los estímulos de manera diferente y dependerá de cómo
interprete cada uno lo que ocurre en la vida. Algunas personas se estresan frente a
determinadas tareas mientras que otras, en esa misma situación, no, porque a pesar
de que el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.
Emociones tóxicas/ Stamatea

Modernidad y postmodernidad .

Tras  el  Renacimiento  surgió  la  Edad  de  la  Razón  o  Filosofía Moderna,  uno  de  cuyos  máximos  exponente  fue  Kant.  Con sus  Tres  críticas,  la  Crítica  de  la  razón  pura  (Kant,  2005),  la Crítica  de  la  razón  práctica  (Kant,  2008)  y  la  Crítica  del  juicio (Kant,  2006a),  se  produce  una  diferenciación  de  tres  esferas: la  ciencia,  la  moralidad  y  el  arte.  Con  esta  diferenciación,  ya no  había  vuelta  atrás.  En  el  sincretismo  mítico,  la  ciencia,  la moralidad  y  el  arte,  estaban  todavía  globalmente  fusionados. Por  ejemplo:  una  “verdad”  científica  era  verdadera  solamente si  encajaba  en  el  dogma  religioso.  Con  Kant,  cada  una  de estas  tres  esferas  se  diferencia  y  se  libera  para  desarrollar  su propio  potencial:  la  esfera  de  la  ciencia  empírica  trata  con aquellos  aspectos  de  la  realidad  que  pueden  ser  investigados de  forma  relativamente  “objetiva”  y  descritos  en  un  lenguaje, es  decir,  verdades  proposicionales  y  descriptivas;  la  esfera práctica  o  razón  moral,  se  refiere  a  cómo  tú  y  yo  podemos interactuar  pragmáticamente  e  interrelacionarnos  en términos  que  tenemos  algo  en  común,  es  decir,  un entendimiento  mutuo;  la  esfera  del  arte  o  juicio  estético  se refiere  a  cómo  me  expreso  y  qué  es  lo  que  expreso  de  mí,  es decir,  la  profundidad  del  yo  individual:  sinceridad  y expresividad  (Wilber,  2005b). La  Edad  Moderna  supuso  un  triunfo  de  la  razón  frente  al oscurantismo  de  la  Edad  Media,  y  propició  la  lenta  gestación del  capitalismo  y  el  Estado.  Históricamente,  se  suele  situar  el fin  de  la  Edad  Moderna  con  la  Revolución  francesa  de  1789. A  partir  de  esta  revolución  se  inicia  la  Edad  contemporánea hasta  la  actualidad.  Son  muchos  los  acontecimientos históricos    que  han  contribuido  a  la  construcción  de  nuestro mundo  tal  como  lo  conocemos:  la  revolución  industrial,  la revolución  burguesa,  la  revolución  liberal,  el  imperialismo capitalista,  la  abolición  de  la  esclavitud,  la  emancipación  de la  mujer,  la  revolución  científica  y  la  actual  globalización. Pero  una  característica  principal  de  la  Edad  contemporánea ha  sido  un  crecimiento  económico  más  allá  de  los  límites  de la  propia  naturaleza,  pues  hay  un  crecimiento  desmesurado que  consume  los  recursos  disponibles.   En  ese  derrotero,  el  economicismo  neoliberal  ha  elevado  el nivel  de  vida  para  una  gran  mayoría  de  seres  humanos,  pero agudizando  también  las  desigualdades  sociales  entre  las personas,  los  países  y  los  continentes.  La  consecuencia  de ese  desigual  crecimiento  económico  ha  acarreado  graves problemas  medioambientales  en  la  actualidad.  Pero  las consecuencias  más  graves  son  de  carácter  ontológico  para  la humanidad:  la  vorágine  ascendente  de  la  riqueza    y  de  la libertad colectiva ha  sido  posible  gracias  a  las transformaciones  políticas  que  ampliaron  las  libertades  de los  individuos.  La  paradoja  que  se  está  dando  en  nuestra época  contemporánea  es  que  el  binomio  riqueza-libertad  está en  conflicto,  pues  los  pecados  del  capitalismo  han  permitido la  creación  de  unos  poderes  fácticos  económicos  en  manos  de unos  pocos  individuos,  en  detrimento  de  la  pobreza  y  la libertad  de  la  gran  mayoría  de  la  población  mundial.  Es  por ello  que  voces  autorizadas  como  Amartya  Sen,  José Saramago,  John  Kenneth  Galbraith  y  Joseph  Stiglitz  se  han rebelado  contra  la  excesiva  riqueza  creada  en  base  al  engaño y  la  falsedad  endémica  a  través  de  un  entramado  de corporaciones  financieras  y  económicas,  provocando  con  ello una  creciente  divergencia  con  la  pobreza  mundial.  Todo  un fraude  de  una  minoría  plutocrática  a  la  humanidad  tal  como denuncia  John  Galbraith  (2007)  en  su  obra  La  economía  del fraude  inocente. En  la  segunda  mitad  del  siglo  XX,  aparecen  diversas corrientes  de  pensamiento  posmodernistas  coincidiendo  en que,  el  proyecto  modernista,  fracasó  en  su  intento  de renovación  de  las  formas  tradicionales  del  arte  y  de  la cultura,  el  pensamiento  y  la  vida  social  (Vattimo,  2006).  La posmodernidad  no  ha  logrado  la  integración  del  “ello”,  el  “yo” y  el  “nosotros”  diferenciados  por  Kant.  Sigue  siendo  una asignatura  pendiente  para  la  humanidad.  El  principal problema  para  la  postmodernidad  tiene  su  origen, precisamente,  en  la  carencia  esencial  de  que  adolece:  un sistema  que  describa  la  totalidad,  es  decir,  una  coherencia explicativa  para  la  integración  del  “ello”,  el  “yo”  y  el  nosotros”. La  postmodernidad,  entendida  como  superación  de  la  Edad Moderna,  también  ha  fracasado  en  su  intento  de  lograr  la emancipación  de  la  humanidad.  Desde  luego,  como  actitud filosófica,  la  postmodernidad  no  ha  logrado  dicho  objetivo  al no  haber  logrado  la  integración  del  “ello”,  el  “yo”  y  el “nosotros”  diferenciados  por  Kant.  ¿Y  dónde  se  halla  esa genuina  actitud  filosófica?  ¿Desde  una  perspectiva  histórica, quién  se  ha  atrevido  a  aunar  los  tres  mundos  diferencias  por Kant:  ciencia,  ego  y  moralidad?  Ni  más  ni  menos  que  los místicos  cuánticos.
Educación cuántica /Marto

El envidioso.

 Una  serpiente  estaba  persiguiendo  a  una  luciérnaga.  Cuando  estaba  a  punto  de comerla,  ésta  le  dijo:  "¿Puedo  hacerte  una  pregunta?".  La  serpiente  respondió  "En realidad  nunca  contesto  preguntas  de  mis  víctimas,  pero  por  ser  tú  te  lo  voy  a permitir".  Entonces  la  luáérnaga  preguntó:  "¿Yo  te  hice  algo?"  "No"  respondió  la serpiente.  “¿Pertenezco  a  tu  cadena  alimenticia?"  preguntó  la  luciérnaga.  "No"  volvió a  responder  la  serpienpte.  “Entonces,  ¿por  qué  me  quieres  comer?"  inquirió  el  insecto. "Porque  no  soporto  verte  brillar",  respondió  la  serpiente. 1.  Lo  tuyo...  ¿mejor que  lo  mío?  ¿Quién  lo  dijo? Envidiar  es  una  emoción  que  no  sólo  implica  anhelar  lo  que  la  otra  persona  tiene, querer  estar  pasando  por  la  misma  circunstancia  que  el  otro;  el  acto  de  envidiar implica  mucho  más:  te  coloca  en  un  plano  de  continua  insatisfacción  y  de  queja permanente.  La  envidia  nace  de  la  sensación  o  de  la  creencia  de  que  nunca  voy  a tener lo  que  el  otro  posee. Sin  embargo,  esto  puede  modificarse:  si  lo  que  te  despierta  envidia  son  los  kilos que perdió  tu  compañera  de  oficina  y  tú  estuvieras  segura  y  convencida  de  que  también podrías  bajarlos si te  lo  propusieras,  ¿tendrías envidia  de  ella?  Si tu  amigo  consiguió un  ascenso  en  el  trabajo  y  tú  supieras  que  haciendo  tal  o  cual  entrenamiento  también llegarías  a  ese  mismo  nivel,  ¿sentirías  envidia  de  él?  Como  puedes  ver,  se  trata  de emociones  evitables  que  terminan  lastimándonos  y  desenfocándonos  de  nuestros propios  objetivos. Son  emociones  que  lentamente  nos  destruyen,  sin  darnos  cuenta  de  que  la procesión  va  por  dentro,  como  dice  un  viejo  refrán.  Bronca,  dolor,  ira  y  tristeza  son sentimientos  con  los  que  nos  encontramos  al  pensar  que  no  hemos  alcanzado  lo  que otros  sí  tienen. Podemos  envidiar  un  buen  coche,  un  cuerpo  espectacular,  una  casa  maravillosa, una  salud  de  hierro,  un  cargo  jerárquico,  un  buen  esposo,  una  mujer  inteligente,  el carisma  de  un  amigo,  etc.  La  envidia  puede  originarse  en  aquello  que  pensamos  que no  tenemos  y  necesitamos  obtener  para  ser  felices  y  en  una  estima  pobre  y lastimada  que  siente  que  si tuviera  lo  que  el  otro  ha  logrado,  entonces sí  sería  feliz. Envidiar es  desear lo  que  el  otro  tiene. La  excelencia  y  el  triunfo  siempre  traen  envidia.  Nadie  envidia  a  un  miserable  o  a  un linyera.  Se  envidian  los  logros,  el  reconocimiento,  la  casa,  el  dinero,  la  familia,  la pareja,  los amigos. Había  un  rey  que  quería  saber  qué  era  peor,  si  ser  tacaño  o  ser  envidioso;  entonces tomó  a  dos  personas  y  les  dijo:  "A  uno  le  daré  todo  lo  que  me  pida  pero  al  otro  le  daré el  doble."  Entonces  el  envidioso  dijo:  "A  ver  si  entendí  bien  rey,  ¿todo  lo  que  te  pida me  lo  darás  pero  al  otro  le  darás  el  doble?",  "Sí",  dijo  el  rey.  Entonces  le  dijo  el envidioso  al  avaro:  "Pida  usted  primero";  "Faltaba  más",  dijo  el  avaro,  "primero  están los  caballeros."  Que  sí,  que  no;  entonces  el  envidioso  dijo:  "Ok,  yo  pido  primero,  que me  saquen  un  ojo." La  envidia  es  un  sentimiento  destructivo  de  alguien  que  pretende  quitarte  lo  que  has logrado.  Si eres un  hombre de  éxito,  siempre  te  perseguirán. Presta  atención  a  este  cuento: Había  un  hombre  vendiendo  cangrejos  en  la  playa.  Tenía  dos  cubos  llenos  de animales  vivos:  uno  estaba  cubierto  con  una  malla  y  el  otro  tapado.  Una  mujer  le preguntó:  "¿Por  qué  tapó  un  cubo  y  el  otro  no?"  entonces  el  vendedor  respondió: "Porque  vendo  dos  tipos  de  cangrejos:  japoneses  y  argentinos.  El  cangrejo  japonés siempre  trata  de  salirse  del  cubo;  cuando  no  lo  consigue,  los  demás  hacen  una cadena,  se  apoyan  unos  a  otros  y  así  todos  logran  salir,  por  eso  tuve  que  ponerle una  tapa.  Los  cangrejos  argentinos  también  tratan  de  escaparse,  pero  cuando  uno intenta  saltar, los  de  más abajo  lo  agarran  y  así  ninguno  escapa." La  envidia  es una  profunda  bronca  producida  por el logro de  otros. La  envidia  es un  deseo  de  venganza;  tu  brillo  opaca  al envidioso. La  envidia  acortará  tu  visibilidad  y  ejercerá  la  misma  función  que  la  neblina:  no  te permitirá  ver  más  allá  de  lo  que  sólo  está  al  alcance  de  tus  ojos.  La  persona  que envidia  pasa  tiempo  opinando  y  juzgando  todo  lo  que  el  otro  tiene,  en  lugar  de orientarse  a  alcanzar  sus  propios  sueños,  por  lo  cual,  termina  convirtiéndose  en verdugo  en  vez  de  ser  protagonista  de  su  propia  vida. La  envidia  es  un  deseo  de  destrucción,  de  odio.  Las  muertes,  las  violaciones,  las estafas,  los  engaños,  los  maltratos  nacen  por  la  envidia,  por  ambicionar  lo  que  el  otro tiene. La  envidia  tratará  de  destruirte  a  través  de  la  persecución  abierta  o  de  la descalificación,  de  la  calumnia.  Su  objetivo  será  siempre  el  mismo:  perseguirte. Cuando  te  digan:  "Lo  que  yo  te  digo  no  es  para  criticarte",  "Te  lo  digo,  pero  no  para destruirte",  es  porque  te  quieren  eliminar.  La  afirmación  de  alguien  en  una conversación  denota  lo  que  esa  persona  tiene  en  su  mente  (de  lo  contrario  no necesitaría  aclararlo). El  envidioso  dirá:  "¡Ojo!  No  lo  digo  para  que  te  vaya  mal",  pero  tú  y  yo  sabemos  que en  el  fondo  su  intención  es  que  no  logres  tus  objetivos. La  envidia  nos  desenfoca  y  conduce  nuestra  energía  hacia  el  flanco  equivocado, hacia  "el  otro",  en  lugar  de  buscar  dentro  de  nosotros  mismos  las  mejores oportunidades.  Es  un  sentimiento  tan  completo  y  cegador  que  no  te  permite  ver  lo que  está  delante  ni aquello  que  sólo  a  ti te  pertenece. Recién  cuando  tu  estima  y  tu  yo  estén  seguros  de  sus  capacidades  y  habilidades, cuando  hayas  determinado  que  nada  te  moverá  del  objetivo  a  seguir,  nunca  nadie más te  despertará  "envidia."
Gente toxica/Stematea.

sábado, 15 de junio de 2019

Libre de culpa y cargo.

   Todos  los  seres  humanos  tenemos  derecho  a  ser  felices  y  a  vivir  sin  culpas.  Todos tenemos  cosas  buenas  y  otras  que  no  lo  son  tanto;  sin  embargo  necesitamos conectarnos con  lo  bueno,  con  lo  mejor que  tenemos y  seguir  adelante. Sin  darnos  cuenta  nos  hemos  llenado  de  culpas,  de  circunstancias  difíciles  que debimos  pasar  y  que  decidimos  cargar  sobre  nuestros  hombros,  de  mensajes  que hemos aceptado  e  incorporado  sin  cuestionar y que  asumimos como  propios. Obsesionarte  con  la  culpa  sólo  traerá  dolor  y  heridas  a  tu  alma  y  a  tu  cuerpo.  Tú  eres tu  propio  tóxico.  Ya  es  tiempo  de  aprender a  ser libre de  todos los paradigmas falsos que  hasta  hoy  te  dirigían  y  de  disfrutar  sin  culpa.  El  cordón  umbilical  se  ha  roto  y ahora  te  toca  decidir  a  ti.  Simplemente  sé  tú  mismo,  limpia  el  polvo  de  tus  zapatos  y sigue  adelante.  Vacíate  de  culpas  propias  y  ajenas  y  comienza  a  vivir  con  convicción. La  convicción  te  permitirá  rever,  modificar,  cambiar  lo  que  sea  necesario  cambiar  y seguir  adelante. •  Si  te  equivocaste,  pide  perdón.  Saber  disculparse  es  un  acto  de  grandeza, implica  reconocer  nuestros  errores  y  cambiar  la  actitud.  Si  está  a  tu  alcance,  repara tu  equivocación  y  a  tu  grandeza  se  le  sumará  paz.
•  Mereces  ser  feliz.  Proponte  disfrutar  de  todo  lo  que  tienes,  sabiendo  que  eres merecedor  de  todas  las  cosas  buenas  de  la  vida.  Deshazte  de  las  culpas  falsas.  Sólo eres  responsable  de  tus decisiones,  no  de  las  ajenas. •  No  quieras  cambiar  a  nadie,  sólo  cambia  quien  decide  cambiar.  La  mejor manera  de  que  el otro  cambie  es  no  queriéndolo  cambiar. Cada  vez  que  tomes  una  decisión  pregúntate  si  te  ayudará  a  ser  la  mejor  versión  de ti mismo. Cada  vez  que  elijas  quién  te  va  a  acompañar  en  un  proyecto,  piensa  si  esa  persona sumará  valor y  te  permitirá  ser la  mejor versión  de  ti mismo. Cuando  leas,  investigues,  aprendas  y  crezcas  serás  tu  mejor  versión  lograda  en  el plano  intelectual. Cuando  proyectes  con  toda  tu  fuerza  tus  sueños  y  pongas  en  marcha  tus  objetivos, conocerás  tu  propia  esencia,  tu  valor,  y  el  dominio  propio,  ese  que  está  dentro  tuyo. Entonces  tu  verdadero  yo  emergerá  y  sabrá  reconocerse  a  sí  mismo.  Vivir,  gozar  y disfrutar  son  derechos  que  tenemos  todos  los  seres  humanos,  no  privilegios.  Nos corresponden  por ley.
Gente toxica/Stematea.

LA ANSIEDAD TÓXICA


La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza,
cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas
prepararte para hacerle frente.
La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo.
Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los
famosos dolores de cabeza, el malestar estomacal, el sudor, etcétera.
La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se
presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan
ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos
puede poner en alerta para prepararnos mejor (y estudiar).
Ahora, ¿qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir
ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada
desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento
interior.
La ansiedad crónica es tóxica. El problema surge cuando la ansiedad se convierte
en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente.
Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.
Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al
otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la
expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas
interpersonales.
Realiza la siguiente autoevaluación. Piensa cuántas veces has experimentado
miedo, angustia, preocupación frente a una situación de tensión en el trabajo, frente
a un viaje, a un examen. ¿Esto te resulta familiar? La ansiedad es un estado
emocional tóxico que hace que una persona sienta inquietud o temor.
Cuando se ansía mucho algo, es fácil desanimarse y sentir que nada tiene sentido o
vale la pena. Con esta emoción a flor de piel, nos costará mucho más alcanzar las
metas que nos propongamos. La ansiedad no solo nos impide experimentar
emociones positivas, como la alegría o el amor, sino que no nos permite disfrutar de
la vida al máximo.
Si ya te vas identificando con todo esto, vayamos al siguiente paso. Ahora la clave
es descubrir dónde comienza esta ansiedad negativa para que, una vez la
reconozcamos, podamos superarla y asumir lo que nos toque pasar de la mejor
forma posible y de la manera menos tóxica.
En principio, descubriremos que el comienzo se da siempre en la mente. ¿Alguna
vez has prestado atención a tus pensamientos? Si no lo has hecho, tómate tu tiempo
para ver en qué estás pensando y qué es lo que «te da vueltas en la cabeza» la
mayoría de las veces. Ahí está la clave de la ansiedad: en tus pensamientos, en
aquellos pensamientos que tu cerebro, de manera equivocada, interpreta como reales.
Y aunque tu razón sepa que no son verdaderos, los crees a nivel emocional, es decir,
que sientes que son verdad.
Si tu cerebro cree que va a suceder algo malo, empezará a enviar síntomas de
ansiedad. Existe un proverbio anónimo que dice: «No puedes evitar que los pájaros
de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza. Pero puedes impedir que
aniden en tus cabellos.» No te contamines con todo aquello que no sirve, aprende a
descartar de tu mente todo aquello que intoxica tus emociones.
Emociones tóxicas/Stimatea.

jueves, 13 de junio de 2019

La brecha epistemológica.

 Pero,  ¿quién  va  enseñar  a  pensar  dentro  de  ese  nuevo paradigma  de  conocimiento?  Más  que  nunca,  la  humanidad necesita  para  su  regeneración  de  una  educación  cuántica, nacida  como  un  posibilismo  gracias  a  las  remisión  de  la miopía  científica  con  la  física  cuántica.  Mientras  que  el materialismo  científico  persiste  en  su  creencia  de  que  la conciencia  y  el  pensamiento  son  consecuencia  de  la  materia, paralelamente,  la  psicología  transpersonal  surgida  tras  el conductismo,  el  psicoanálisis  y  la  psicología  humanística, propone  una  renovada  visión  y  comprensión  del  ser  humano mediante  el  estudio  de  las  experiencias  cumbres,  místicas xlviii o  metafísicas.  Sin  embargo,  desde  el  dominio  y  la prepotencia  academicista  de  la  ciencia,  el  movimiento materialista  no  ha  tenido  ninguna  piedad  con  el  movimiento transpersonal al calificarlo despectivamente como “misticismo  cuántico”.  Desde  luego,  hay  una  brecha epistemológica,  intelectual  y  espiritual  entre  el  materialismo científico  y  la  filosofía  y  psicología  transpersonales.  El objetivo  de  La  educación  cuántica  es  dilucidar,  una  vez  por todas,  ese  debate  epistemológico.  Analicemos  dicha  senda. Por  un  lado,  con  el  cambio  de  paradigma  desde  la  física clásica  a  la  física  cuántica,  las  circunstancias  históricas, psicológicas,  sociológicas,  educacionales  y  filosóficas  que llevan  a  la  obtención  del  conocimiento,  requieren  asimismo de  un  revisionismo.  Por  otro  lado,    el  “yo”  (ego)  está  tocado fondo  en  su  recorrido  materialista  y  redirigiéndose  hacia  el “nosotros”  (moral),  como  defiende  el  espíritu  del  15M xlix  o  el Foro  Social  Mundial,  por  citar  solo  dos  ejemplos.  Y  en  tercer lugar,  ¿qué  decir  de  la  incipiente  crisis  espiritual  donde  los dogmas  religiosos  están  siendo  cuestionados  por  el  mal llamado  “misticismo  cuántico”  al  sustituir  la  fe  ciega  por contenidos  científicos?  Estos  místicos  cuánticos,  entre  los que  me  incluyo  solidariamente,  es  una  renovada  visión  de  la ciencia  y  la  espiritualidad  y  que,  implícitamente,  supedita  el “yo”  al  “nosotros”:  se  trata  de  un  trabajo  personal  acerca  de la  evolución  de  la  propia  conciencia  con  una  finalidad “noética”.   En  filosofía,  el  término  “noética”  se  refiere  a  todo  lo  que tiene  que  ver  con  el  pensamiento.  La  palabra  significa  “ver discerniendo”,  de  donde  se  deriva  el  “pensar”.  Entre  los filósofos  griegos,  era  frecuente  utilizar  el  verbo  con  un significado  próximo  a  “intuir”,  en  el  sentido  de  “ver inteligible  o  ver  pensante”.  Existe  a  nivel  internacional  un organismo  conocido  como  IONS  (Institute  of  Noetic  Science) que  financia  experimentos  y  el  desarrollo  de  la  ciencia noética.  El  IONS  fue  fundado  en  1973  por  el  astronauta  del Apolo  14  Edgar  Mitchell.  Es  una  organización  sin  ánimo  de lucro  cuya  misión  es  apoyar  la  transformación  individual  y colectiva  a  través  de  la  investigación  de  la  conciencia,  la extensión  educativa  y  la  participación  de  una  comunidad global  de  aprendizaje  en  la  realización  de  nuestro  potencial humano.  La  investigación  de  vanguardia  en  los  potenciales poderes  de  la  conciencia  no  encajan  necesariamente  con  los modelos  científicos  convencionales,  sin  embargo,  hay  un compromiso  en  mantener  el  rigor  científico.  Como  se  puede apreciar,  no  soy  el  único  lunático,  nunca  mejor  dicho. La  ciencia  noética  es  la  disciplina  científica  que  investiga la  naturaleza  y  potenciales  de  la  conciencia,  empleando  para ello  múltiples  métodos  de  conocimiento,  incluyendo  la intuición,  el  sentimiento,  la  razón  y  los  sentidos.  La  ciencia noética  explora  el  mundo  interior  de  la  mente  (la  conciencia, el  alma,  el  espíritu)  y  cómo  se  relaciona  con  el  universo  físico. Desde  una  perspectiva  de  la  historia  del  pensamiento,  ese nuevo  rumbo  investigativo  de  la  humanidad,  en  primera instancia,  fue  iniciado  por  el  “misticismo  cuántico”  aunque denostado  por  el  materialismo  científico.  Pero,  con  el surgimiento  del  movimiento  transpersonal  como  “cuarta fuerza”  de  la  psicología  a  partir  de  la  década  de  los  sesenta del  siglo  pasado,  cobra  mayor  fuerza  ese  rumbo  pensativo que  pretende  aunar  la  ciencia  con  la  espiritualidad.  También las  denominadas  escuelas  activas  postulan  por  un  sendero pedagógico  para  la  potenciación  holística  del  ser  humano como  revulsivo  para  la  transformación  social.  Sin  embargo, de  un  modo  epistemológico,  es  la  filosofía  transpersonal mayormente  edificada  por  Ken  Wilber,  quien  realiza  el  giro copernicano  del  entendimiento  humano  al  aunar  la  filosofía occidental  con  la  filosofía  oriental.  ¿Qué  ha  ocurrido  en  ese discurrir  de  la  razón  humana  desde  Kant  hasta  Wilber? .
Educación cuántica/ Martos

miércoles, 12 de junio de 2019

Culpas ajenas, culpas propias, culpas al fin.


Herencias recibidas, heredadas, culpas acumuladas: todos cargamos con cargas
que hemos asumido sin cuestionar por no permitirnos planear nuestra propia ruta.
Respetamos patrones de conducta recibidos sin darnos cuenta de que ponemos en
peligro nuestra propia vida y nuestros objetivos. Le cedimos un lugar de
autoridad a la culpa y le dimos una jerarquía que no merece, pero lo peor es que
la hicimos carne y así fue como comenzó a convivir y a formar parte de
nosotros mismos.
Al hacernos cargo del hambre del mundo, de los que no tienen, muchas veces
nos castigamos y nos sentimos mal por poder disfrutar de todo lo que está a
nuestro alcance. Si bien poder ayudar al otro es un acto de amor, de misericordia
y de compasión, lamento decirte que el hambre del mundo no se detendrá por tu
autocastigo. Muchas mujeres no pueden disfrutar de un buen perfume ni de ropa
elegante; no se permiten elegir lo mejor para ellas, sino que dicen, ¿cómo me lo
voy a comprar yo si los chicos necesitan cosas? Y tal vez sus hijos tienen veinte
pares de zapatillas, treinta remeras
[*] y no requieren nada más, sólo ver a su
mamá feliz. Sin embargo, esta mujer se llena de culpas y se niega un derecho,
que, gracias a Dios, puede darse: el de poder comprarse un perfume caro. Por
años hemos sentido culpa de disfrutar de lo material y de lo emocional; la culpa
ha hecho estragos dentro de nosotros y nos ha delimitado, nos ha cercado. Por
años hizo que nos conformásemos con migajas, con aquello que los demás
estaban dispuestos a darnos.
Sentimos culpa por ser felices: ¿cómo puedo ser feliz yo, si mi mamá, mi
hermana y mi tía están separadas y solas? Y así es como boicoteas tu matrimonio.
¿Cómo puedo yo disfrutar de comprarme un par de zapatos nuevos si mi
hermana no tiene trabajo? Pues bien, puedes comprarte los zapatos y también
ayudar a tu hermana, siempre y cuando ella no esté abusando ni manipulando tus
emociones.
¿Cómo voy a irme de vacaciones si mi familia nunca pudo tomarse unos días?
Lo cierto es que puedes irte de vacaciones y disfrutar porque generaste los
recursos para hacerlo. ¡Prémiate!
Sin embargo, muchos eligen castigarse. Sin darnos cuenta, los mandatos
internos y externos recibidos se hicieron carne dentro de nuestra mente y hoy no
podemos disfrutar de lo que está a nuestro alcance.
Los latinos hemos heredado el concepto de servilismo: los conquistadores han
sometido a los pueblos y les han transmitido que ellos habían nacido para servir a
quienes habían decidido ser una casta social de mayor jerarquía y privilegios.
En México, cuando pides algo a alguien responden: « ¡Mande!» ; sin
embargo, en los Estados Unidos dicen: « ¿En qué puedo ay udarle?» . La
diferencia, como notarás, es muy clara.
« Cuando se encuentran dos seres, el que es capaz de intimidar a su oponente
queda reconocido como socialmente superior, de modo que la decisión social no
siempre depende de un combate. En algunas circunstancias, el mero encuentro
puede ser suficiente.
[1]» .
La culpa nos lleva a olvidar lo que sentimos y necesitamos, nubla por grandes
períodos de tiempo nuestros derechos, convirtiendo nuestras prioridades en
necesidades secundarias, mientras le otorga a la opinión y a los pensamientos de
los otros un lugar de urgencia y superioridad.
Y así es como de un modo contundente nos fuimos haciendo cargo de todos y
de cada uno de los mensajes que llegaron a nuestros oídos, sin damos cuenta de
que no nos competía ninguna responsabilidad en las situaciones en cuestión.
Analicemos algunos de estos mensajes:
Primer mensaje: «Sigue participando»
Muchas personas han recibido ese mensaje sutil que dice: « está bien lo que
hiciste pero no me alcanza» . En este caso la idea es: « Las cosas no están mal,
pero podrían estar mucho mejor» . Hagas lo que hagas, nunca será suficiente
para conformar al otro, para colmar las expectativas de aquellas personas que te
manipulan a través de la culpa. Segundo mensaje: «Mi dolor es más grande que el tuyo»
¿Te pasó alguna vez que necesitabas contarle a alguien una situación por la
que estabas pasando y de repente te encontraste consolando a tu interlocutor?
Este tipo de manifestaciones y de expresiones constituy en una clara
evidencia de la manipulación que el otro está ejerciendo sobre ti. Al hacerlo te
está diciendo: « Tu dolor no es tan grande como el mío, concéntrate mejor en mí».
Tercer mensaje: «Eres responsable de lo que hice»
En este caso resultamos ser nosotros los culpables de las quejas y de las angustias de los demás. Fueron nuestras palabras y nuestras acciones las que
determinaron el malestar de las otras personas. ¡Falso! Ésto también es
manipulación. Dependen de cada uno de nosotros las emociones que sintamos, el
valor que le demos a la palabra de los otros y las reacciones que tengamos. Cada
uno de nosotros es responsable por la actitud que asumirá frente a las
circunstancias y a los hechos.
Desde chicos se nos hizo creer una gran mentira: « Hay que satisfacer los
gustos de los demás antes que los nuestros» . Entendimos que necesitábamos ser
abnegados para poder ser aceptados y no nos dimos cuenta del significado de
este acto. La abnegación no es una virtud, sino un acto contraproducente que
ejercemos sobre nuestra propia vida. Postergarse y sacrificarse, dejarse para lo
último es no reconocer nuestro propio propósito y vivir una vida que no nos
pertenece. El escritor Bob Mandel cita: « Su derecho a ser usted es diferente de
los demás derechos. No se trata de un derecho que le ha otorgado un gobierno, un
país o una autoridad externa, sino que viene con el “paquete”, es decir, usted. La
vida es un viaje que empieza con usted y termina con usted, y en el medio hay un
territorio desconocido esperando ser explorado Toma un lápiz y anímate a hacer este test. Descúbrete, conócete:
¿Hasta qué punto llega tu abnegación? (Responder Verdadero o Falso).
Si tus amigos tuvieran que describirte, ¿preferirías que dijeran que
eres una persona atenta en lugar de una persona feliz?
¿Te sientes mejor cuidando de otros que permitiendo que te cuiden?
¿Te sorprende ver lo incompetente que son las personas que te
rodean?
¿Encuentras que no hacen caso de la mayoría de tus consejos?
¿A veces tienes que morderte la lengua en presencia de tus hijos,
cóny uge u otros familiares?
¿Por lo general encuentras mucho más fácil hacer las cosas por ti
mismo?
¿Haces muchísimo más por los demás que lo que ellos harían por ti?
Si alguien te trata mal ¿normalmente continúas tratando a esa persona como siempre?
¿A veces tus familiares o amistades dan por descontado que cuentan
contigo?
¿A veces aceptas actitudes de amigos o familiares que no aceptarías
de un desconocido?
¿Sientes más alegría por las cosas buenas cuando hay un ser querido
con quien compartirlas?
¿A veces desearías pasar de todo, tomarte un descanso y no tener que
preocuparte por los demás?
¿En ocasiones has contestado a lo que dicen en televisión con
comentarios sarcásticos, corrigiendo el vocabulario o la gramática?
¿Cumples las promesas que haces aún cuando eso signifique
sacrificar tus necesidades?
¿Detestarías que se te recordara como una persona egoísta?
Sumar los Verdaderos. Si te dio de 1 a 2 « verdaderos» , la palabra culpa no se
encuentra dentro de tu vocabulario.
Si el resultado es de 3 a 4 « verdaderos» , podemos decir que eres una
persona equilibrada y responsable de ti misma, sabes satisfacer tus necesidades
profundas y no eres esclavo de los caprichos. Posees capacidad para disfrutar y
encontrar el placer en muchas cosas.
Si obtuviste de 5 a 7 « verdaderos» , eres una persona abnegada grado 1, un
ser que posterga sus necesidades para más adelante, para cuando sea el mejor
momento. Tu lema es: « No puedo ahora, más adelante sí» , pero ese momento
nunca llega.
Si obtuviste de 8 a 13 « verdaderos» , tu abnegación llega a ser de grado 2,
eres una persona que ignora sus necesidades, hasta aún las más básicas, como
comer, dormir, recibir afecto, estudios, etc. Obtienes más gratificación al cuidar
a los demás que de ti mismo, más placer de hacer feliz a los otros que de serlo tú
mismo. Todos te describen como « una buena persona» ; servir es lo máximo en
tu vida. Si te pasan cosas lindas las compartes con otros, amas a todos, cuidas e
inviertes en todos, excepto en ti mismo. Este tipo de personas suelen copiar su
estilo del modelo fracasado de algún familiar.
La persona con más de 13 « verdaderos» , no reconoce que posee
necesidades; a esta altura se ha convertido en una máquina de trabajar, dejando
de sentir, de pensar, y de decidir lo mejor para sí misma. En este punto, su vida
y a no tiene sentido, carece de sueños y de expectativas; en su interior sólo queda
espacio para broncas y frustraciones extremas.
Sólo a ti te compete marcar la diferencia. Habrá un momento determinado
en la vida en el que necesitarás darte cuenta de que si tú mismo no satisfaces tus
propias necesidades, nadie lo hará. Lo que deseas que te suceda, dibújalo en tu mente y comienza a diseñarlo, detalla las metas y los pasos que necesitas dar y
luego prosigue hasta el final.
Michael Jordan dijo: « Visualicé adónde quería ir, qué tipo de jugador quería
ser; sabía con exactitud adónde llegar, qué quería obtener, me concentré en
conseguirlo y lo logré».
Si algo sucede en tu vida será por ti.
Gente toxica /Stimatea

martes, 11 de junio de 2019

Distopía histórica

Sin  embargo,  muchos  son  los  pensadores  que  jamás  han visto  en  vida  el  desarrollo  de  sus  ideas  (Gregori,  2000).Y quizá,  ni  falta  que  hace,  porque  cuando  colectivamente rescatamos  un  pensamiento  de  nuestro  pasado,  equivale  a decir  que  se  ha  vivido  en  el  error,  que  nuestro  presente  había sido  predicho  por  una  brillante  mente  que  supo  ver  el  futuro: es  una  poderosa  razón  para  creer  que  los  pensamientos viajan  en  el  tiempo,  como  postula  el  físico  Garnier  mediante su  teoría  del  desdoblamiento  del  tiempo.  Como  si  todo estuviera  escrito  y  lo  único  que  hay  que  hacer  es  descubrir  el sentido  de  la  vida  de  un  modo  plenamente  hermenéutico, como  si  de  un  paradigma  holográfico  se  tratara  (Wilber, 1987).  Y  ello,  evidentemente,  solo  se  puede  hacer  con  una profunda  reflexión  (razón)  pero  también  mediante  la meditación  (espíritu),  porque  hay  dos  modos  de  saber  (Wilber, 2005d),  el  método  científico  y  el  místico,  como  han  declarado las  mentes  más  lúcidas  de  la  ciencia  y  recoge  Ken  Wilber (2013)  en  la  obra  Cuestiones  cuánticas.  Se  recopila  en  dicha obra  los  escritos  místicos  de  los  físicos  más  famosos  del mundo.  Son  unos  escritos  místicos  de  los  científicos  más eminentes  de  nuestra  era,  los  padres  fundadores  de  la relatividad  y  de  la  física  cuántica.  Todos  ellos,  con  un lenguaje  asequible  y  ajeno  a  la  terminología  técnica,  expresan su  convicción  de  que  la  física  y  la  mística,  de  alguna  manera, son  complementarias. Sin  embargo,  el  método  científico  erre  que  erre  con  el  “ver para  creer”  que,  tras  su  desengaño  con  la  física  cuántica, tiene  que  hacer  sitio  para  que  se  acomode  a  su  lado  la fenomenología  que  aboga  por  el  “creer  para  ver”, yuxtaponiéndose  entonces  razón  y  espíritu.  Un  cambio  de paradigma  pensativo  que,  a  buen  seguro,  desde  el  futuro podrá  ser  comparado  con  el  cogito  cartesiano  de  mi  admirado Descartes,  del  cual  aprendí  a  ser  crítico  hasta  la  extenuación con  tal  de  llegar  a  la  verdad.  Saber  la  verdad  es  vivir  en  la verdad,  aunque  no  haya  un  reconocimiento  social.  El  mundo tal  como  lo  conocemos  y  ha  demostrado  Marx,  aliena  no  solo a  la  biosfera  sino  también  a  la  noosfera,  teniendo  como consecuencia  más  directa  la  fragmentación  de  los  egos  y  su disociación  de  la  colectividad;  unos  egos  que  se  han  lanzado a  la  loca  carrera  del  crecimiento  infinito  en  un  planeta  finito (Latouche,  2011).  Ahora  hay  que  revertir  ello,  pues  es  el pensamiento  quien  debe  transformar  la  realidad  acorde  a unas  reglas  universales  hasta  ahora  descuidadas  por  el pensamiento  occidental.  Cambiar  ese  pensamiento depredador  dominante  costará  tiempo  y  esfuerzo.  ¿Quién asumirá  tal  reto? Desde  una  cronología  histórica  han  sido  primero  los filósofos  y  luego  los  científicos  los  defensores  a  ultranza  del saber,  aunque  los  segundos  le  han  pisado  el  terreno  a  los primeros,  el  hijo  le  ha  quitado  la  silla  al  padre.  En  efecto,  en uno  de  esos  bucles  hegelianos  en  la  historia,  la  ciencia  se  ha apoderado  de  la  genuina  reflexión  filosófica  al  someterla  a una  serie  de  dogmas  que  caen  por  su  propio  peso  como demuestra  Sheldrake  (2013)  en  su  obra  El  espejismo  de  la ciencia.  Ahora,  esa  misma  ciencia,  está  redimensionando  sus creencias  hacia  el  espíritu,  como  lo  hace  la  física  cuántica (Garnier,  2012),  también  la  biología  (Lipton,  2007)  y  las neurociencias  (Evers,  2011).  Además,  por  otro  flanco,  la psicología  transpersonal  ha  emergido  como  cuarta  fuerza,  y teniendo  como  abanderada  a  la  filosofía  perenne.  Así,  hay una  doble  inflexión,  desde  las  ciencias  naturales  pero también  desde  las  ciencias  humanísticas.  Y  en  ese maremágnum  de  ideas,  solo  se  puede  poner  orden  desde  una profunda  reflexión  como  pretende  La  educación  cuántica: propugna  una  revisión  epistemológica  como  revulsivo  al materialismo  científico  que  ha  dominado  el  pensamiento occidental. El  pensamiento  occidental  está  contaminado  por  el materialismo  científico  y  ha  relegado  la  filosofía  a  un  simple psicologismo  carente  de  propósito,  incluso  la  psicología  ha usurpado  a  la  filosofía  el  rango  sanador  del  espíritu  humano. Pero  esto  no  funciona,  el  ego  está  herido  de  muerte  y  solo  el saber  y  el  amor  lo  puede  sanar.  Quizá,  si  Platón  ha  tenido razón  una  vez  con  su  alegoría  del  Mito  de  la  Caverna,  habrá que  seguirle  también  en  su  modo  de  ver  la  gobernanza mediante  un  consejo  de  sabios,  existente  políticamente,  pero no  al  servicio  de  la  humanidad  sino  de  la  clase  plutocrática. ¿Se  entiende  bien  todo  lo  anterior  a  modo  de  clarificación epistemológica  en  esta  emergente  idea  que  es  La  educación cuántica?  Para  aquel  lector  que  no  haya  sabido  leer  entre líneas,  la  sabiduría  y  el  amor  son  los  fundamentos epistemológicos  por  excelencia    para  sanar  al  ego  disociado de  la  colectividad.
Educación cuántica /Martos

Pensamientos rígidos


Quienes viven con culpa establecen dentro de sí pensamientos rígidos, normas
inflexibles y principios imposibles de alcanzar cuyo objetivo final es boicotear el
éxito, obligándose así a vivir en medio de un fracaso continuo.
Se trata de pensamientos que terminan haciéndote creer que el objetivo
fundamental de tu vida es permanecer y subsistir como puedas, distrayéndote de
esta forma de lo fundamental de la existencia: crecer, multiplicarte y cumplir tus
sueños. Esta estructura de pensamiento se detendrá en los errores o fracasos que
por los que hay as atravesado sin recordar ningún obstáculo ni circunstancia difícil
que hayas superado en el pasado.
Nos sucede a todos: sin darnos cuenta nos sometemos a mandatos, voces
internas y externas que nos colocan en un lugar desde el cual la posición de
víctima o de culpable es la que mejor nos queda. Los otros se transforman en
responsables de nuestro destino y así dejamos de hacernos cargo de nuestros
propios objetivos. De esta forma obtenemos el beneficio secundario de depositar
en el otro toda la culpabilidad de nuestros desaciertos y desdichas y de hacer de
nosotros pobres seres humanos errantes y carentes de valor y dominio propio
para decidir sobre nuestro hoy y nuestro mañana. Nos aferramos a dichos y
voces:
Mis padres me repitieron durante años que por haberme tenido no
pudieron estudiar.
Mis padres me decían: no dejes la comida en el plato, piensa que hay
chicos en África que se mueren de hambre.
Siento culpa por haber sido abusada sexualmente.
Me siento culpable por la separación de mis padres.
Siempre remarcaban mis errores y por eso me sentía culpable todo
el tiempo.
Tuve un padre ausente toda mi vida y debí hacerme cargo de mis
hermanos, pero no supe cómo; yo tengo la culpa de sus situaciones
actuales.
Todas éstas son maneras sutiles de transmitir las culpas que nos detuvieron en
el camino hacia la búsqueda de la felicidad y del bienestar que nos merecemos.
Son culpas ajenas generadoras de insatisfacciones continuas. Son culpas que se
alimentan de mandatos externos y sociales y de emociones internas no resueltas
que siguen teniendo poder y valor sobre nuestras vidas. Hay personas que han
sido criadas en familias que las han hecho responsables de la separación de los padres, de la pérdida del trabajo de la madre que en un momento decidió
quedarse en su hogar para cuidarlas o de las frustraciones profesionales de sus
tutores. Y así podríamos seguir enunciando los mandatos que cada familia se
encargó de transmitir a tantas personas.
Se trata de creencias culturales que jamás te permitieron alcanzar ni disfrutar
en absoluto de nada. Son las exigencias que demandaban que dieras más,
siempre un poco más, y claro, como no pudiste alcanzar ese parámetro de
perfección, terminaste ubicándote en el lugar de la víctima, acarreando culpas
que no te correspondían.
En este punto es necesario que nos detengamos. Lo que decidimos escuchar y
aceptar como nuestro es lo que nos enferma y nos detiene.
Ten en cuenta que con lo que aceptamos, anulamos, postergamos o generamos
nuestro éxito.
¿Quién maneja el control remoto de tus emociones y pensamientos?, ¿quién
decide qué pensar, qué sentir?
Sólo tú. Dependerá de ti, de tu decisión de ubicarte en un lugar de víctima o
de poder sobre tu propia vida.
Las personas suelen decir:
El día me puso mal.
Mi jefe me sacó de quicio.
Me arruinaste la jornada.
Hoy me saturaste.
Si escuchas estas frases es porque colocaste el poder que tienes sobre tus
propias emociones en los demás. Así es como son los otros quienes terminan
controlando cómo te vas a sentir o qué es lo que vas a hacer.
Aceptando este trato, cualquiera podrá decirte qué hacer y qué no; los demás
podrán manejarte y lastimarte con permiso, sí, con el permiso que tú les diste al
ceder el lugar de control y poder sobre tu vida.
No fuimos creados para vivir de limosnas, ni lisiados de afectos. Nadie tiene
derecho a castrar nuestros sueños más profundos ni a asegurar qué es lo que nos
conviene o no. La felicidad y el éxito, la desdicha y el fracaso serán el resultado
sólo de tus propias decisiones.
Todo lo que hay as dejado de lado para conformar a los demás puede ser
recuperado si te lo propones y decides no postergar más tu deseo. Muchas veces
no somos felices porque estamos ocupados tratando de agradar a los otros o
encargándonos de responsabilidades equivocadas, que pertenecen a terceros.
Consumimos todo nuestro tiempo erróneamente y cuando queremos saber
adónde se fueron tantos años de nuestra vida, cuando necesitamos apuntar lo que
hicimos en el transcurso de la misma, nos damos cuenta de que malgastamos el tiempo que necesitábamos para ocuparnos de lo prioritario e importante: nosotros
mismos.
Desperdiciamos más horas tratando de conformar y gustar a los otros que en
ocupamos de nuestra propia vida.
Y en esa vorágine de ser aceptados nos olvidamos de que primero
necesitamos respetarnos a nosotros mismos y aprobarnos para poder ser
aceptados por el resto.
El cielo va a estar lleno de gente buena, ¿pero de cuántos hombres justos y
exitosos que cumplieron con su propósito?, ¿de cuántos hombres que a partir de
sus logros supieron convertirse en mentores de otros?
Si te aferras a tu propósito lograrás hacer lo que nunca hiciste, y entonces
todo fracaso o error será transformado en entendimiento y progreso.
Gente toxica /Stimatea

domingo, 9 de junio de 2019

Autoreproche


El autoreproche es un sonido interno y continuo que te hablará y te pedirá recibo
por cada palabra que pronuncies. Se trata de una voz difícil de acallar, de una voz
que detiene tu avance y te aleja de tus objetivos, de una voz demandante y
quejosa a la que nunca podrás conformar, hagas lo que hagas, a menos que
afirmes tus determinaciones y convicciones. Es un eco constante. Se trata, en
síntesis, de esa voz amenazante que cada mañana, al levantarte, deposita en tu
mente el primer pensamiento negativo del día:
¿Cómo lo voy a hacer?
¿No es mucho para mí?
¿Por qué tomé esa decisión?
¿Para qué hablé?
Es una voz que intenta vivir en ti y a la que sólo tú autorizas la permanencia.
Es una voz que constantemente replica en tu mente, te atormenta y obsesiona con
un único pensamiento uniforme: tú no puedes, nunca serás lo suficientemente
bueno para alcanzar tu meta.
Gente toxica/stamatea

sábado, 8 de junio de 2019

Pecado original


Desde el comienzo de la humanidad, a partir de la misma creación del primer
hombre, Adán, la culpa y la victimización se metieron en el ser humano. La
primera culpa nació en Adán por haberle hecho caso a Eva y haber comido del
fruto prohibido. Entonces, por culpa, Adán comenzó a tapar su cuerpo: ya no
podía mostrarse desnudo delante de su Creador. Por culpa de Eva, dice la historia,
Adán cayó.
Ahora bien: ¿a dónde quedó la capacidad de Adán para decidir comer o no
esa manzana? ¿Fue Eva la victimaria y Adán la víctima?
Sin damos cuenta, el hombre comenzó a llenar ese Edén con culpables e
inocentes, con víctimas y victimarios y se predispuso a vivir y a asumir culpas
ajenas, transformando una vida de libre albedrío en una vida culpógena llena de
sacrificios, ritos y frustraciones innecesarios.
¿Qué sucede cuando una persona experimenta sentimientos de culpa?
Sufrirá privaciones. Dirá frases tales como:
No tengo tiempo para mí.
Amí sí me gusta lo que estoy haciendo, pero no vale la pena.
No lo puedo lograr, mi familia nunca pudo alcanzar este sueño.
Son dichos y emociones culpógenas, culpas.
Desde el momento en que un obstáculo bloquea tu sueño y afirmas que no
tienes capacidad para llevarlo a cabo, vives con culpa. La culpa es la emoción
más obstaculizadora en el camino de los anhelos y objetivos. La culpa te hará
sentir que no eres merecedor de esos beneficios, que tu deseo es mucho para ti,
y, en medio de un mundo en el cual cada ser humano trata de obtener ventajas y
de aprovechar al máximo cada oportunidad, te sumergirás en la culpa, dejando
que otros tomen lo que es tuyo.
Gente toxica/Stimatea.