lunes, 19 de agosto de 2019

El pensamiento metafísico


Cada pensamiento es una energía que se presenta bajo
dos polos: positivo o negativo. Toda persona está atrapada
existencialmente entre el bien y el mal, es decir, puede
libremente ser buena o mala persona y decidir el sentido de
su vida en función de dicha primogénita elección moral en
orden a satisfacer las necesidades humanas descritas en La
pirámide de Maslow (Maslow, 1991). En la base de dicha
pirámide está la satisfacción de las necesidades básicas y de
seguridad en el orden material. Sin embargo, el excesivo
racionalismo pragmático está en el origen del actual declive
civilizatorio que ha colapsado, no solo materialmente cómo lo
demuestra este caduco capitalismo, sino también intelectual
y espiritualmente desde el surgimiento de la física cuántica.
La consecuencia de ello es que la educación tradicional del 233
viejo mundo ha quedado obsoleta pues solo contempla un
modo de saber (método científico) en vez de integrar al otro
modo de saber (el no dual contemplado por el misticismo
contemplativo) como integrador del hombre consigo mismo,
la naturaleza y la especie humana. Consecuencia de ello, la
educación academicista tradicional también está moribunda,
como he argumentado en la primera parte de esta obra.
Como pretende La educación cuántica, el nuevo mundo
debe contemplar una actualizada filosofía de la mente que
tenga en cuenta el racionalismo espiritual como nuevo
paradigma de conocimiento. La educación cuántica postula
una pedagogía orientada al empoderamiento consciente de
las personas, en línea con las escuelas activas, donde el ser
humano no se vea fragmentado por la intoxicación del
moribundo viejo mundo, y tampoco disociado de la
colectividad. Para tal fin, cabe recordar nuevamente que la
vida se nos presenta bajo los eternos contrarios: somos
sujeto y objeto, y el correcto camino consiste en la
trascendencia de esa dualidad, como bien ha aleccionado
Wilber en el anterior capítulo. El viejo mundo ha fragmentado
al individuo y ha disociado a la colectividad, pero también ha
desintegrado los cimientos de la ciencia tradicional. Quizá en
el nuevo mundo podamos integrar a la ciencia, la
profundidad intelectual de las personas y la moralidad, como
bien diferenció Kant mediante sus Tres críticas. Tal es el
objetivo filosófico por excelencia perseguido por La educación
cuántica. Quizá es hora de rescatar a la sabiduría griega en
su aplicación pedagógica bajo un esotérico entendimiento,
como han realizado Garnier y Wilber con Platón. Quizá haya
que abandonar el pensamiento único neoliberal y su
submarino intelectual el materialismo científico y, en su
lugar, hablar de un pensamiento cuántico impelido hacia una
trascendencia metafísica.
Así, como dice Garnier, hay que cuidar la pureza de los
pensamientos, pues condicionan nuestro futuro, lo mismo
que dijo Jesucristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. En
cuanto a la búsqueda de la verdad también dijo Jesucristo:
“Así que yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y
encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo
aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá”. En consecuencia, cada cual debe ser
consciente de su propio camino ascendente hacia la
sabiduría1, un camino difícil y tortuoso en el devenir de la
historia humana que, Platón nuevamente, explicó metafórica
y magistralmente mediante el Mito de la Caverna.
Para progresar por ese angosto camino, se hace
imprescindible conocer cómo actúa la ley subyacente al
pensamiento. Se dice popularmente que el hombre aprende
de sus errores y, ciertamente, así ha evolucionado la ciencia
y la cultura humana. ¿Acaso ha llegado la actual civilización
al súmmum de su evolución? Los hechos dicen que no. Todo
lo contrario, la humanidad está necesitada de una educación
cuántica que permita a las personas el empoderamiento de su
propia conciencia para poder actuar en libertad y con
conocimiento de causa, nunca mejor dicho. Solo así podrá la
humanidad librarse de los actuales tiranos que esclavizan al
planeta y sus habitantes. Por tanto, más que nunca, se hace
necesario saber cómo opera el pensamiento cuántico.
Si cada pensamiento puede ser positivo o negativo, por la
ley de la causa y el efecto también recogida por los siete
principios del hermetismo y más popularmente conocido
como karma, entonces debe producirse una consecuencia
positiva o negativa, respectivamente, en la propia conciencia
que genera dicho acto. En efecto, si nos atenemos a la ley del
desdoblamiento del tiempo propuesta por Garnier, la causa y
el efecto, la pregunta y la respuesta, se producen en tiempos
diferentes. Y es nuestra imaginación la que posibilita los
futuros deseados por cada cual. Cada uno da el mejor de los
sentidos a su vida en función de sus propias creencias,
acertadas o no. Cada cual imagina su mejor futuro posible.
“Cada cual recoge lo que siembra”.
Educación cuántica / Martos.

martes, 30 de julio de 2019

La cuestión educativa


Lo más difícil será que se acepte la propuesta de este
pensador: la filosofía tradicionalmente impartida en nuestro
sistema educativo, y este también, están obsoletos por servir
solo a los intereses de los burgueses capitalistas (Laval,
2004) y la curia eclesiástica, imposibilitando una educación
holística que permita desarrollar al ser humano en toda su
potencialidad y no solo como vehículo de productividad. El 93
actual sistema educativo solo está al servicio de un sistema
capitalista de producción (Illich, 2011), y siempre a favor de
la egolatría plutocrática quien favorece descaradamente a las
clases pudientes frente a las, ahora, llamadas clases medias.
La lucha de clases de Marx sigue más vigente que nunca.
Pero no solo hay que recuperar a Marx, sino a Wilber, a Kant
y a Platón, por citar solo algunos de los más emblemáticos
pensadores. No hay que recuperarlos solamente en la
interpretación académica tradicional sino en una visión
hermenéutica que contemple la filosofía perenne. Llevar
dicho pensamiento a la práctica pedagógica será un penoso
viacrucis que, creo, no verá este pensador en vida. ¿Por qué?
Como se ha visto anteriormente, la postmodernidad no
solo ha fragmentado al ego de las personas, sino que las ha
disociado de la colectividad: el pueblo ha olvidado su
conciencia de clase en términos de Marx, y ha obviado
practicar el imperativo categórico postulado por Kant. Por
tanto es la falta de amor en el mundo lo que está llevando
esta civilización al caos social (crisis), intelectual (pérdida de
identidad) y espiritual (pérdida de esperanza). Se ha impuesto
imperialmente el “pensamiento único neoliberal” como
submarino intelectual del capitalismo y cuya consecuencia
ha sido desastrosa, pues ha impedido el pensamiento crítico
de los ciudadanos mediante el secuestro de la facultad que
permite alcanzar la verdadera libertad y felicidad: la razón.
Mediante la concesión de una supuesta libertad democrática,
en realidad apresada bajo una plutocracia (Rubiales, 2005),
se ha vendido a los ciudadanos del mundo la esperanza del
sueño americano, cuando en realidad, es el imperialismo
estadounidense quien ha matado los sueños de la
humanidad. En suma, ha sido un obra de ingeniería social
realizada por Los señores de la sombra (Estulin, 2007) para
un dominio imperialista (Petras, 2000) sobre los pueblos
mediante las guerras por los recursos naturales: es lo que
nos han vendido como globalización, pero no de la paz, la
libertad y la justica para todos, no, sino todo un imperialismo
económico al servicio de una minoría de familias en la
cumbre de la oligarquía financiera que se han erigido como
Los amos del mundo (Navarro, 2012).
Así, el populacho, emborrachado de un consumismo
propugnado por el sistema capitalista, obsolescencia
programada incluida, se ha creído un nuevo rico,
proyectándose hacia una excesiva vida materialista (dinero),
obviando entonces a las verdaderas riquezas jerárquicamente
más importantes: la riqueza intelectual (razón) y la riqueza
espiritual (amor). Vivir en y por la primera es hacerlo en el
mundo de las sombras, hacerlo en la segunda es ver la luz a
la salida de la gruta, pero la tercera es la que procura la tan
aludida iluminación de la filosofía perenne. Es un recorrido
iniciático presente en la filosofía esotérica, al igual que lo
plasmara Platón en el Mito de la Caverna. En suma, se trata
de un despertar de la conciencia como paso iniciático para
dejar el mundo de la sombras (racionalismo pragmático) e
ingresar al Mundo de las Ideas (racionalismo espiritual), lo
que en psicología transpersonal vendría a ser,
respectivamente, transcender el egocentrismo hacia la
conciencia transpersonal. Una transición que, en lo social,
equivale a pasar del neoliberalismo al altermundismo.
Educación cuántica/Martos

Salir de la Angustia.

Disponerte a salir de la angustia, hablar todo lo que necesites, expresarte
 Una idea puede ser escribir una carta contándote a ti mismo lo que te está
pasando o incluso hablarlo con alguien directamente. Verás el alivio que te
genera poder expresar algo que tenías guardado. Te aliento a que lo hagas, te
ayudará mucho.
• Aprender a administrar los recuerdos con sabiduría
 Los seres humanos poseemos una capacidad extraordinaria para archivar en
nuestra memoria todo lo que vivimos y, también, para recordarlo en cuanto lo
necesitemos. Recuerda de cuántas situaciones difíci noles y tristes ya has salido,
cuántos hechos que te parecían tremendos has superado y de los que has salido
incluso más fortalecido. ¿Cuánto dolor superaste con esa traición que sufriste o
con la noticia inesperada de la muerte o de la enfermedad de ese familiar
querido? Por cierto, has salido de muchas situaciones, y de la que hoy estás
pasando también vas a salir. Su duración dependerá de cómo la asumas y de la
prioridad que otorgues a los sucesos tristes que ocurran. La carrera es de los
valientes, y la vida la arrebatan los que se animan y presentan pelea. La decisión
de seguir te permitirá afrontar cualquier situación que se presente. Por eso
tienes que usar las victorias del pasado como muestra de que se puede. Del
mismo modo, tienes que saber que hay recuerdos que ya están amarillentos,
como una foto vieja. Ya no te sirve verlos todos los días, porque cada vez que lo
haces, te vuelves a sumergir en el dolor que atravesaste. Puedes elegir qué cosas
recordar y qué cosas no, elegir a qué recuerdos se aferra t nou mente. Por eso, si
hay álbumes que sabes que hay que tirar, es preciso que lo hagas.
• Redescubrir nuestros aspectos desconocidos
A lo largo de la vida nos damos cuenta de que es en esos momentos de dolor y
de angustia cuando aprendemos quiénes somos verdaderamente y cuál es
nuestra esencia. A partir de ahí, de esas situaciones, marcaremos la diferencia.

viernes, 5 de julio de 2019

LA ANGUSTIA COMPROMETE TU FUTURO


Estamos tan angustiados que no damos crédito a nada de lo que está por delante.
El desánimo y la desesperanza nos paralizan, ya que se mezclan con el temor al
futuro.
La fuerza interior parece haber desaparecido, y las decisiones que tomamos las
realizamos en base a lo que sentimos. «Me gusta, me quedo. No me gusta, me voy.
Hoy me siento bien, mañana mal.» No tenemos ganas de hacer nada, o lo que antes
nos atraía ahora ya no nos atrae.
Estamos confundidos, la vida resulta absurda y sin sentido alguno. Y es en este
malestar cuando la persona expresa todo su dolor, se queja continuamente y todo le
molesta. La persona que está angustiada siente que no hay futuro, que de esta no va
a salir, que los problemas y las presiones la superan.
Debemos concentrarnos en lo bueno del presente. Y nunca olvidemos que lo
mejor está por venir.
Todo lo que nos pasa, incluso el dolor,
podemos transformarlo en aprendizaje.
Emociones tóxicas/ Stematea.

El descalificador


¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.

sábado, 29 de junio de 2019

El descalificador.


¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.

LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE HABLAR.


Generalmente, de una persona triste podemos escuchar frases como las que
siguen y percibir grandes cuotas de resignación. «Es lo que me ha tocado vivir. ¡Qué
le vamos a hacer!» En consecuencia, descubrimos que se alimenta de estas palabras.
Se encuentra tan inmerso en la tristeza que no logra ver aquello que se dice y que le
causa daño.
Estas son tus opciones. Puedes decir que otros siempre se llevan la mejor parte del
pastel; que eres una persona a la que todo le sale mal; que te pasa igual que a tus
padres, nunca tuvieron peso y todo el mundo los engañó. O puedes cambiarlo
pensando que lo mejor está por venir; que todas las cosas por las que has pasado te
han ayudado para bien; que tienes dominio propio para sobreponerte al dolor y a la
angustia; que nada ni nadie te robará las ganas de seguir soñando; que no importa lo
que has pasado, sigues camino de la meta.
Recuerda que las excusas y la queja solo te inmovilizan en el mismo lugar de
siempre. Comienza a disfrutar de lo que tienes y háblate en positivo. No importa las
veces que planees y fracases. Sabemos bien que la suma de los fracasos es la bandera
del éxito.
Emociones tóxicas /Stematea.

Exoterismo versus esoterismo.


La paulatina integración de la espiritualidad oriental en la
racionalidad occidental constituye la génesis de la filosofía
transpersonal, o filosofía cuántica si se prefiere. En suma, es
la reconciliación con ciertos conocimientos esotéricos, ahora
argumentados desde la física cuántica. Ello abre un
posibilismo para especular sobre ciertas reglas del
pensamiento y de la espiritualidad, o dicho de otra manera,
reconocer que la humanidad se halla ante un nuevo
paradigma de conocimiento.
Las consecuencias pedagógicas de la filosofía
transpersonal postulada en La educación cuántica, serían de
incalculable potencial para todo ser humano en orden a auto
realizarse, gracias al específico conocimiento sobre las reglas
que rigen al pensamiento cuántico. Una de dichas reglas es
la propuesta del físico francés Garnier que, mediante su
teoría del desdoblamiento del tiempo (Garnier, 2012), postula
que todo nosotros tenemos “otro yo” que conviene escuchar
atentamente, lo mismo que dijo Heráclito mediante el Logos.
Ciencia, Garnier, y filosofía perenne, Heráclito, coinciden. El
“otro yo” de Garnier es el “Logos” de Heráclito. La única
diferencia es que la confirmación científica llega más de dos
milenios después. ¿No ha llegado el momento de que sean las
ideas perennes quienes marquen el futuro de la ciencia? ¿No
es conveniente hacer una inflexión pensativa desde el
materialismo científico hacia la introspección humana? Una
cuestión que conlleva el acceso libre y gratuito a todo
conocimiento y, consecuentemente, propugna la libertad en
toda su legitimidad cognitiva, pues saber y libertad son dos
caras de la misma moneda. Así, tenía razón el filósofo alemán
Hegel al afirmar que “la historia es el progreso de la
conciencia de la libertad”.
Pero claro, esta apertura cognitiva que acrecienta el
empoderamiento en libertad de los individuos va contra el
interés de los plutócratas, de ahí la obstinación de estos
últimos en eternizar su dominio sobre la humanidad
mediante la ignorancia inducida. No obstante, algunos
activistas cuánticos, seamos filósofos, científicos o
educadores, tenemos la sagrada obligación de investigar y
transmitir los conocimientos para beneficio de la humanidad,
y no solo para el de una minoría de plutócratas. En este
sentido, La educación cuántica es todo un revés intelectual
para el pensamiento único neoliberal, como si de un caballo
de Troya se tratara. Una vez abierta la caja de pandora del
conocimiento y de la libertad, la evolución holística se torna
imparable. Y el resultado es el surgimiento de La educación
cuántica, un nuevo paradigma de conocimiento en
contraposición a la educación tradicional (los contrarios de
Heráclito, siempre presentes…), esta última servil a los
intereses de la burguesía capitalista (Carrera, 2016).
Educación cuántica /Marto.

viernes, 28 de junio de 2019

LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE ESCUCHAR


En la angustia resuenan las voces de la agonía, la ausencia de salida, el temor, el
apremio y la aflicción.
En los momentos en que estamos angustiados, cualquier situación adversa,
cualquier detalle, hasta un mínimo malestar físico, es suficiente para que nuestra
angustia cobre mayor dimensión de la que en verdad tiene.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia
y fecundante.
Proverbio chino
Tu diálogo interno te desanima a cada paso:
• Basta con que tu pareja o tu jefe o alguien te conteste mal, para que sientas
sobredimensionada la angustia y escuches: «Al final nadie te valora.»
• Basta con llegar a la parada del autobús y que justo se haya ido uno para que
pienses que todo lo malo te pasa a ti. Y escuches: «Tarde o temprano te iba a
pasar.»
• Basta con que llegues a tu casa y no haya luz, o se haya roto una tubería, para
que te angusties aún más. Y escuches: «Nadie te ayuda.»
• Basta con que ese puesto que tanto estabas esperando se lo den a otro para que
pienses que todas las desgracias te suceden a ti. Y escuches: «El mundo está en
tu contra.»

lunes, 24 de junio de 2019

El estudio de la conciencia


¿Qué grandes cambios están pasando desapercibidos por
el materialismo científico que reniega de la filosofía
transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento al
aunar la filosofía tradicional con la perenne? El más
importante de dichos cambios es un giro copernicano en la
mirada: el racionalismo pragmático (dualidad sujeto-objeto)
está evolucionando holísticamente hacia el racionalismo
espiritual (no dualidad entre sujeto-objeto). La diferencia
central entre la ciencia positivista y la fenomenología radica
en que, en la ciencia, el camino a la verdad se podría
sintetizar en la frase “ver para creer” refiriéndose,
evidentemente, a la comprobación indispensable del método
científico. Mientras que, en la fenomenología, podríamos
representarla en el enunciado inverso: “creer para ver”, en el
otro modo de saber, el místico, en el sentido como ya lo
definiera Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del
alma consigo misma entorno al Ser”. Una cuestión esta del
saber que ha sido demostrada científicamente por el físico
Garnier mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo
(Garnier, 2012), y filosóficamente por Ken Wilber (2005a) en
su obra El espectro de la conciencia.
Con este tipo de aproximaciones, el hombre regresa a lo
que la ciencia positivista abandonó: el estudio de la
conciencia como instrumento de conocer. Y partiendo de la
premisa de que modificando la conciencia se modifica
también el resultado de la observación, invita ello a un
aperturismo hacia el sendero del conocimiento, no solo del
objeto sino, eminentemente, del sujeto en su potencial
capacidad para la correcta aprehensión de los fenómenos a
modo de ideas. En definitiva, lo que Platón nos alumbró
magistralmente mediante el Mito de la Caverna, salir del
mundo de las sombras para abrazar el Mundo de las Ideas,
una cuestión del genuino saber que ha sido tergiversado por
la civilización occidental al obviar el conocimiento esotérico de la filosofía perenne así como la introspección de la filosofía
oriental. Es así como el ego occidental ha quedado
fragmentado y disociado de la colectividad. Su auxilio ha
llegado desde la filosofía oriental y sus verdades perennes.
Educación cuántica /Martos.

LA ANGUSTIA CAMBIA TU VISIÓN


¿No te ha ocurrido que cuando estás angustiado lo ves todo negro y, de golpe,
tienes la impresión de haberte convertido en una persona pesimista?
Sucede que la angustia actúa como un aislante que no te permite ver ni sentir ni
experimentar la oportunidad que hay detrás de cada momento doloroso.
Porque tal como sientas es como interpretarás la realidad. Por ejemplo, si tienes
miedo, entonces tendrás miedo a casarte, miedo a ir al trabajo, miedo a todo; si estás
enojado, te molestará todo; si tienes baja estima, creerás que todos se burlan de ti y
que nadie te valora, etcétera. Si ves las cosas de forma negativa, estás utilizando este
mecanismo. Si bien todo tiene un lado negativo, estás haciendo hincapié solamente
en ese aspecto.
Y es a partir de ahí, de ese lugar del dolor, donde nuestra vida comienza a
condicionarse, a limitarse; nuestra mirada se nubla y vemos o experimentamos todo
a través de una lente pesimista. Esto es, precisamente, lo que provoca la angustia en
nuestro interior.
Emociones tóxicas /Stematea

domingo, 23 de junio de 2019

Una nueva ciencia para una nueva era


Después del primer renacimiento humanístico, el cogito
cartesiano y el criticismo kantiano abrieron espectaculares
posibilidades para la humanidad. Sin embargo, con el
devenir de los siglos, la racionalidad humana ha tocado
fondo en su dialéctica materialista, como evidencia esta
profunda crisis social, intelectual y moral. Por otro lado, el
método científico ha abierto la espoleta de la espiritualidad
mediante la física cuántica, pero no puede todavía hallar
demasiadas evidencias empíricas, pues estas se dan en la
propia conciencia del sujeto cognoscente. Sin embargo, son
los propios científicos como Fritjof Capra, Amit Goswami,
Rupert Sheldrake, Deepak Chopra, Joe Dispenza, Jean-Pierre
Garnier Malet, por citar solo algunos, quienes proponen un
re-direccionamiento desde el racionalismo pragmático al
racionalismo espiritual. ¿Acaso el “misticismo cuántico” no es
un díscolo movimiento surgido desde la propia ciencia? Esa
nueva mirada desde la ciencia contribuye al afianzamiento,
durante largo tiempo esperado, de la psicología y filosofía
transpersonales, un nuevo paradigma de conocimiento que
requiere una correcta construcción epistemológica, como
pretende La educación cuántica sustentada sobre una visión
hermenéutica.
Evidentemente, dicha exposición teorética brilla por su
ausencia en el actual sistema académico tradicional. De ahí
la postulación epistemológica de la filosofía transpersonal
como revulsiva de La educación cuántica: es un paradigma
filosófico que navega allende de la filosofía impartida en la
educación tradicional que, como mucho sabemos, es servil al
economicismo neoliberal y a los dogmas religiosos. ¿Qué
grandes cambios están pasando desapercibidos por el
movimiento escéptico que reniega de un nuevo paradigma de
conocimiento? Una cuestión que será abordada
seguidamente.
Educación cuántica/ Martos

TODO COMIENZA EN TU INTERIOR


Todo comienza en tu interior. Si estás en paz contigo mismo y con los demás, nada
te moverá de tu sitio. El rey David hacía referencia a las personas que encuentran la
paz y decía: «Serás como un árbol plantado a orillas de las aguas, con gran altura y
extensas ramas.» Este tipo de árboles son los que poseen un tronco fuerte, que
simboliza tu autoestima. Vivir junto a las aguas significa que, si tienes paz interior,
beberás de lo mejor de la vida, y las extensas ramas hacen referencia a la salud en las
relaciones interpersonales. Es necesario ir en busca de la paz, trabajar para lograrla y
mantenerla a toda costa, pase lo que pase a tu alrededor.
No hay camino para la paz, porque la paz es el camino.
Mahatma Gandhi
Cuenta la fábula de Esopo que un ratón que vivía en la ciudad iba un día
caminando cuando fue convidado por otro ratón que vivía en el campo y que, en su
guarida, le dio de comer bellotas, habas y cebada. El ratón de ciudad, muy agradecido,
rogó al de campo que le acompañara a la ciudad a divertirse, invitación que este
aceptó gustoso.
Una vez en la ciudad, ambos entraron en una rica despensa del palacio donde vivía
el ratón de ciudad, la cual estaba repleta de toda clase de manjares. Mostrando todo
esto, el ratón de ciudad le dijo al otro: «Come, amigo, come lo que gustes, pues tengo
en abundancia.» Mientras comían alegremente, apareció de repente el despensero y
abrió la puerta con un gran estruendo. Los ratones, espantados, huyeron cada uno por
su lado. Como el ratón de ciudad tenía lugares conocidos para esconderse,
rápidamente se puso a salvo, mientras que el otro apenas sabía cómo escapar.
Finalmente, se fue el despensero, la puerta se cerró y los ratones volvieron a salir.
—Ven acá y sigamos comiendo —dijo el ratón de ciudad—. Ya ves cuántos
manjares tenemos a nuestra disposición.
—Sí, muy bueno está esto —respondió el campesino—. Pero ¿este peligro es aquí
muy frecuente?
—Sí —contestó el otro—, esto sucede a cada instante y, por lo tanto, no debemos
prestarle atención.
—¡Oh! —dijo el ratón de campo—. ¡Conque esto sucede a diario! Seguramente vives
aquí en la opulencia, pero, sin embargo, prefiero mucho más mi pobreza con
tranquilidad a tu abundancia con tal zozobra.
Naciste para ser libre, no seas esclavo de nada ni de nadie. No permitas que la
ansiedad llene tu vida. Concéntrate en las cosas importantes, que son las que
multiplican tu energía; las secundarias la roban.
La felicidad es tu herencia y tu legado. Nadie te la puede arrebatar. No te la
arrebates tú mismo sufriendo emociones tóxicas. Permítete ser feliz. Celebra tu vida.
¡Tú puedes librarte de la ansiedad!
Emociones tóxicas/ Stematea

martes, 18 de junio de 2019

ANSIEDAD, ESTRÉS. ¿HABLAMOS DE LO MISMO?


Todos necesitamos cierta dosis de presión en nuestras vidas, y eso no tiene nada
de tóxico. Al igual que las cuerdas de un violín, que para sonar afinadas deben estar
tensas, porque demasiado flojas no sonarían y demasiado estiradas se romperían, el
ser humano necesita también una tensión básica.
Pero cuando la presión o los estímulos recibidos son muchos de repente o pocos
pero prolongados durante mucho tiempo, o la combinación de ambos, se produce un
desequilibrio y sobreviene el estrés.
Un estímulo estresante puede ser desde tener que presentarse a un examen hasta
tener que hacerse cargo de la familia por la muerte de un ser querido o vivir durante
años con una pareja que no nos habla, etcétera. Dependerá entonces del tiempo y de
la intensidad con que se viva.
«Vivir un momento estresante» no es lo mismo que «vivir estresado». Lo primero
es normal, inesperado y generado por el ambiente, mientras que lo segundo, vivir
estresado, es tóxico, buscado y generado por nosotros mismos porque se ha
convertido en un hábito y «no sabemos» vivir de otra manera. El estrés surge cuando hay excesivas demandas exteriores y tu organismo no
alcanza a hacerles frente. Es una tensión, una presión física o mental que rompe el
equilibrio.
Un estudio realizado durante diez años en Estados Unidos con personas que no
podían controlar su estrés emocional dio como resultado que la persona estresada
tiene un 40 % más de probabilidad de muerte. Solo en Argentina, se consumen
millones de tranquilizantes por año. Cada vez que el cuerpo recibe un estímulo exterior, se activan dos hormonas: la
adrenalina y el cortisol.
La adrenalina es la hormona que te provee de energía y fuerza y que, al correr
por el cuerpo, te hace sentir inmortal, que puedes lograr todo lo que quieras. Dicha
energía te acelera, eleva tu nivel de excitación, de deseo y de entusiasmo, y agudiza tu visión. Cuando una persona guarda durante meses ira, rencor, cuando soporta
maltratos durante años y sus heridas se acumulan, la adrenalina se activa en dosis
grandes y frecuentes, y actúa como un veneno.
El cortisol es una hormona buena, pero, al elevar de forma excesiva el nivel de
azúcar en la sangre, puede hacerte que aumentes de peso y tus huesos pierdan
calcio, magnesio y potasio.
Las personas que han experimentado muchas presiones a lo largo de su vida
pueden hacerse adictas a la adrenalina y sus cuerpos la generan naturalmente. Se
identifican por su violencia, necesitan sentir presión y, por lo general, practican
deportes de riesgo y siempre están en busca de peleas.
Esto explica que alguien que durante años sufrió conflictos de pareja, un padre
violento o una madre depresiva, nunca logre relajarse por completo y busque
permanentemente un motivo de discusión, porque su cuerpo pide adrenalina.
Todos reaccionamos a los estímulos de manera diferente y dependerá de cómo
interprete cada uno lo que ocurre en la vida. Algunas personas se estresan frente a
determinadas tareas mientras que otras, en esa misma situación, no, porque a pesar
de que el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.
Emociones tóxicas/ Stamatea

Modernidad y postmodernidad .

Tras  el  Renacimiento  surgió  la  Edad  de  la  Razón  o  Filosofía Moderna,  uno  de  cuyos  máximos  exponente  fue  Kant.  Con sus  Tres  críticas,  la  Crítica  de  la  razón  pura  (Kant,  2005),  la Crítica  de  la  razón  práctica  (Kant,  2008)  y  la  Crítica  del  juicio (Kant,  2006a),  se  produce  una  diferenciación  de  tres  esferas: la  ciencia,  la  moralidad  y  el  arte.  Con  esta  diferenciación,  ya no  había  vuelta  atrás.  En  el  sincretismo  mítico,  la  ciencia,  la moralidad  y  el  arte,  estaban  todavía  globalmente  fusionados. Por  ejemplo:  una  “verdad”  científica  era  verdadera  solamente si  encajaba  en  el  dogma  religioso.  Con  Kant,  cada  una  de estas  tres  esferas  se  diferencia  y  se  libera  para  desarrollar  su propio  potencial:  la  esfera  de  la  ciencia  empírica  trata  con aquellos  aspectos  de  la  realidad  que  pueden  ser  investigados de  forma  relativamente  “objetiva”  y  descritos  en  un  lenguaje, es  decir,  verdades  proposicionales  y  descriptivas;  la  esfera práctica  o  razón  moral,  se  refiere  a  cómo  tú  y  yo  podemos interactuar  pragmáticamente  e  interrelacionarnos  en términos  que  tenemos  algo  en  común,  es  decir,  un entendimiento  mutuo;  la  esfera  del  arte  o  juicio  estético  se refiere  a  cómo  me  expreso  y  qué  es  lo  que  expreso  de  mí,  es decir,  la  profundidad  del  yo  individual:  sinceridad  y expresividad  (Wilber,  2005b). La  Edad  Moderna  supuso  un  triunfo  de  la  razón  frente  al oscurantismo  de  la  Edad  Media,  y  propició  la  lenta  gestación del  capitalismo  y  el  Estado.  Históricamente,  se  suele  situar  el fin  de  la  Edad  Moderna  con  la  Revolución  francesa  de  1789. A  partir  de  esta  revolución  se  inicia  la  Edad  contemporánea hasta  la  actualidad.  Son  muchos  los  acontecimientos históricos    que  han  contribuido  a  la  construcción  de  nuestro mundo  tal  como  lo  conocemos:  la  revolución  industrial,  la revolución  burguesa,  la  revolución  liberal,  el  imperialismo capitalista,  la  abolición  de  la  esclavitud,  la  emancipación  de la  mujer,  la  revolución  científica  y  la  actual  globalización. Pero  una  característica  principal  de  la  Edad  contemporánea ha  sido  un  crecimiento  económico  más  allá  de  los  límites  de la  propia  naturaleza,  pues  hay  un  crecimiento  desmesurado que  consume  los  recursos  disponibles.   En  ese  derrotero,  el  economicismo  neoliberal  ha  elevado  el nivel  de  vida  para  una  gran  mayoría  de  seres  humanos,  pero agudizando  también  las  desigualdades  sociales  entre  las personas,  los  países  y  los  continentes.  La  consecuencia  de ese  desigual  crecimiento  económico  ha  acarreado  graves problemas  medioambientales  en  la  actualidad.  Pero  las consecuencias  más  graves  son  de  carácter  ontológico  para  la humanidad:  la  vorágine  ascendente  de  la  riqueza    y  de  la libertad colectiva ha  sido  posible  gracias  a  las transformaciones  políticas  que  ampliaron  las  libertades  de los  individuos.  La  paradoja  que  se  está  dando  en  nuestra época  contemporánea  es  que  el  binomio  riqueza-libertad  está en  conflicto,  pues  los  pecados  del  capitalismo  han  permitido la  creación  de  unos  poderes  fácticos  económicos  en  manos  de unos  pocos  individuos,  en  detrimento  de  la  pobreza  y  la libertad  de  la  gran  mayoría  de  la  población  mundial.  Es  por ello  que  voces  autorizadas  como  Amartya  Sen,  José Saramago,  John  Kenneth  Galbraith  y  Joseph  Stiglitz  se  han rebelado  contra  la  excesiva  riqueza  creada  en  base  al  engaño y  la  falsedad  endémica  a  través  de  un  entramado  de corporaciones  financieras  y  económicas,  provocando  con  ello una  creciente  divergencia  con  la  pobreza  mundial.  Todo  un fraude  de  una  minoría  plutocrática  a  la  humanidad  tal  como denuncia  John  Galbraith  (2007)  en  su  obra  La  economía  del fraude  inocente. En  la  segunda  mitad  del  siglo  XX,  aparecen  diversas corrientes  de  pensamiento  posmodernistas  coincidiendo  en que,  el  proyecto  modernista,  fracasó  en  su  intento  de renovación  de  las  formas  tradicionales  del  arte  y  de  la cultura,  el  pensamiento  y  la  vida  social  (Vattimo,  2006).  La posmodernidad  no  ha  logrado  la  integración  del  “ello”,  el  “yo” y  el  “nosotros”  diferenciados  por  Kant.  Sigue  siendo  una asignatura  pendiente  para  la  humanidad.  El  principal problema  para  la  postmodernidad  tiene  su  origen, precisamente,  en  la  carencia  esencial  de  que  adolece:  un sistema  que  describa  la  totalidad,  es  decir,  una  coherencia explicativa  para  la  integración  del  “ello”,  el  “yo”  y  el  nosotros”. La  postmodernidad,  entendida  como  superación  de  la  Edad Moderna,  también  ha  fracasado  en  su  intento  de  lograr  la emancipación  de  la  humanidad.  Desde  luego,  como  actitud filosófica,  la  postmodernidad  no  ha  logrado  dicho  objetivo  al no  haber  logrado  la  integración  del  “ello”,  el  “yo”  y  el “nosotros”  diferenciados  por  Kant.  ¿Y  dónde  se  halla  esa genuina  actitud  filosófica?  ¿Desde  una  perspectiva  histórica, quién  se  ha  atrevido  a  aunar  los  tres  mundos  diferencias  por Kant:  ciencia,  ego  y  moralidad?  Ni  más  ni  menos  que  los místicos  cuánticos.
Educación cuántica /Marto

El envidioso.

 Una  serpiente  estaba  persiguiendo  a  una  luciérnaga.  Cuando  estaba  a  punto  de comerla,  ésta  le  dijo:  "¿Puedo  hacerte  una  pregunta?".  La  serpiente  respondió  "En realidad  nunca  contesto  preguntas  de  mis  víctimas,  pero  por  ser  tú  te  lo  voy  a permitir".  Entonces  la  luáérnaga  preguntó:  "¿Yo  te  hice  algo?"  "No"  respondió  la serpiente.  “¿Pertenezco  a  tu  cadena  alimenticia?"  preguntó  la  luciérnaga.  "No"  volvió a  responder  la  serpienpte.  “Entonces,  ¿por  qué  me  quieres  comer?"  inquirió  el  insecto. "Porque  no  soporto  verte  brillar",  respondió  la  serpiente. 1.  Lo  tuyo...  ¿mejor que  lo  mío?  ¿Quién  lo  dijo? Envidiar  es  una  emoción  que  no  sólo  implica  anhelar  lo  que  la  otra  persona  tiene, querer  estar  pasando  por  la  misma  circunstancia  que  el  otro;  el  acto  de  envidiar implica  mucho  más:  te  coloca  en  un  plano  de  continua  insatisfacción  y  de  queja permanente.  La  envidia  nace  de  la  sensación  o  de  la  creencia  de  que  nunca  voy  a tener lo  que  el  otro  posee. Sin  embargo,  esto  puede  modificarse:  si  lo  que  te  despierta  envidia  son  los  kilos que perdió  tu  compañera  de  oficina  y  tú  estuvieras  segura  y  convencida  de  que  también podrías  bajarlos si te  lo  propusieras,  ¿tendrías envidia  de  ella?  Si tu  amigo  consiguió un  ascenso  en  el  trabajo  y  tú  supieras  que  haciendo  tal  o  cual  entrenamiento  también llegarías  a  ese  mismo  nivel,  ¿sentirías  envidia  de  él?  Como  puedes  ver,  se  trata  de emociones  evitables  que  terminan  lastimándonos  y  desenfocándonos  de  nuestros propios  objetivos. Son  emociones  que  lentamente  nos  destruyen,  sin  darnos  cuenta  de  que  la procesión  va  por  dentro,  como  dice  un  viejo  refrán.  Bronca,  dolor,  ira  y  tristeza  son sentimientos  con  los  que  nos  encontramos  al  pensar  que  no  hemos  alcanzado  lo  que otros  sí  tienen. Podemos  envidiar  un  buen  coche,  un  cuerpo  espectacular,  una  casa  maravillosa, una  salud  de  hierro,  un  cargo  jerárquico,  un  buen  esposo,  una  mujer  inteligente,  el carisma  de  un  amigo,  etc.  La  envidia  puede  originarse  en  aquello  que  pensamos  que no  tenemos  y  necesitamos  obtener  para  ser  felices  y  en  una  estima  pobre  y lastimada  que  siente  que  si tuviera  lo  que  el  otro  ha  logrado,  entonces sí  sería  feliz. Envidiar es  desear lo  que  el  otro  tiene. La  excelencia  y  el  triunfo  siempre  traen  envidia.  Nadie  envidia  a  un  miserable  o  a  un linyera.  Se  envidian  los  logros,  el  reconocimiento,  la  casa,  el  dinero,  la  familia,  la pareja,  los amigos. Había  un  rey  que  quería  saber  qué  era  peor,  si  ser  tacaño  o  ser  envidioso;  entonces tomó  a  dos  personas  y  les  dijo:  "A  uno  le  daré  todo  lo  que  me  pida  pero  al  otro  le  daré el  doble."  Entonces  el  envidioso  dijo:  "A  ver  si  entendí  bien  rey,  ¿todo  lo  que  te  pida me  lo  darás  pero  al  otro  le  darás  el  doble?",  "Sí",  dijo  el  rey.  Entonces  le  dijo  el envidioso  al  avaro:  "Pida  usted  primero";  "Faltaba  más",  dijo  el  avaro,  "primero  están los  caballeros."  Que  sí,  que  no;  entonces  el  envidioso  dijo:  "Ok,  yo  pido  primero,  que me  saquen  un  ojo." La  envidia  es  un  sentimiento  destructivo  de  alguien  que  pretende  quitarte  lo  que  has logrado.  Si eres un  hombre de  éxito,  siempre  te  perseguirán. Presta  atención  a  este  cuento: Había  un  hombre  vendiendo  cangrejos  en  la  playa.  Tenía  dos  cubos  llenos  de animales  vivos:  uno  estaba  cubierto  con  una  malla  y  el  otro  tapado.  Una  mujer  le preguntó:  "¿Por  qué  tapó  un  cubo  y  el  otro  no?"  entonces  el  vendedor  respondió: "Porque  vendo  dos  tipos  de  cangrejos:  japoneses  y  argentinos.  El  cangrejo  japonés siempre  trata  de  salirse  del  cubo;  cuando  no  lo  consigue,  los  demás  hacen  una cadena,  se  apoyan  unos  a  otros  y  así  todos  logran  salir,  por  eso  tuve  que  ponerle una  tapa.  Los  cangrejos  argentinos  también  tratan  de  escaparse,  pero  cuando  uno intenta  saltar, los  de  más abajo  lo  agarran  y  así  ninguno  escapa." La  envidia  es una  profunda  bronca  producida  por el logro de  otros. La  envidia  es un  deseo  de  venganza;  tu  brillo  opaca  al envidioso. La  envidia  acortará  tu  visibilidad  y  ejercerá  la  misma  función  que  la  neblina:  no  te permitirá  ver  más  allá  de  lo  que  sólo  está  al  alcance  de  tus  ojos.  La  persona  que envidia  pasa  tiempo  opinando  y  juzgando  todo  lo  que  el  otro  tiene,  en  lugar  de orientarse  a  alcanzar  sus  propios  sueños,  por  lo  cual,  termina  convirtiéndose  en verdugo  en  vez  de  ser  protagonista  de  su  propia  vida. La  envidia  es  un  deseo  de  destrucción,  de  odio.  Las  muertes,  las  violaciones,  las estafas,  los  engaños,  los  maltratos  nacen  por  la  envidia,  por  ambicionar  lo  que  el  otro tiene. La  envidia  tratará  de  destruirte  a  través  de  la  persecución  abierta  o  de  la descalificación,  de  la  calumnia.  Su  objetivo  será  siempre  el  mismo:  perseguirte. Cuando  te  digan:  "Lo  que  yo  te  digo  no  es  para  criticarte",  "Te  lo  digo,  pero  no  para destruirte",  es  porque  te  quieren  eliminar.  La  afirmación  de  alguien  en  una conversación  denota  lo  que  esa  persona  tiene  en  su  mente  (de  lo  contrario  no necesitaría  aclararlo). El  envidioso  dirá:  "¡Ojo!  No  lo  digo  para  que  te  vaya  mal",  pero  tú  y  yo  sabemos  que en  el  fondo  su  intención  es  que  no  logres  tus  objetivos. La  envidia  nos  desenfoca  y  conduce  nuestra  energía  hacia  el  flanco  equivocado, hacia  "el  otro",  en  lugar  de  buscar  dentro  de  nosotros  mismos  las  mejores oportunidades.  Es  un  sentimiento  tan  completo  y  cegador  que  no  te  permite  ver  lo que  está  delante  ni aquello  que  sólo  a  ti te  pertenece. Recién  cuando  tu  estima  y  tu  yo  estén  seguros  de  sus  capacidades  y  habilidades, cuando  hayas  determinado  que  nada  te  moverá  del  objetivo  a  seguir,  nunca  nadie más te  despertará  "envidia."
Gente toxica/Stematea.

sábado, 15 de junio de 2019

Libre de culpa y cargo.

   Todos  los  seres  humanos  tenemos  derecho  a  ser  felices  y  a  vivir  sin  culpas.  Todos tenemos  cosas  buenas  y  otras  que  no  lo  son  tanto;  sin  embargo  necesitamos conectarnos con  lo  bueno,  con  lo  mejor que  tenemos y  seguir  adelante. Sin  darnos  cuenta  nos  hemos  llenado  de  culpas,  de  circunstancias  difíciles  que debimos  pasar  y  que  decidimos  cargar  sobre  nuestros  hombros,  de  mensajes  que hemos aceptado  e  incorporado  sin  cuestionar y que  asumimos como  propios. Obsesionarte  con  la  culpa  sólo  traerá  dolor  y  heridas  a  tu  alma  y  a  tu  cuerpo.  Tú  eres tu  propio  tóxico.  Ya  es  tiempo  de  aprender a  ser libre de  todos los paradigmas falsos que  hasta  hoy  te  dirigían  y  de  disfrutar  sin  culpa.  El  cordón  umbilical  se  ha  roto  y ahora  te  toca  decidir  a  ti.  Simplemente  sé  tú  mismo,  limpia  el  polvo  de  tus  zapatos  y sigue  adelante.  Vacíate  de  culpas  propias  y  ajenas  y  comienza  a  vivir  con  convicción. La  convicción  te  permitirá  rever,  modificar,  cambiar  lo  que  sea  necesario  cambiar  y seguir  adelante. •  Si  te  equivocaste,  pide  perdón.  Saber  disculparse  es  un  acto  de  grandeza, implica  reconocer  nuestros  errores  y  cambiar  la  actitud.  Si  está  a  tu  alcance,  repara tu  equivocación  y  a  tu  grandeza  se  le  sumará  paz.
•  Mereces  ser  feliz.  Proponte  disfrutar  de  todo  lo  que  tienes,  sabiendo  que  eres merecedor  de  todas  las  cosas  buenas  de  la  vida.  Deshazte  de  las  culpas  falsas.  Sólo eres  responsable  de  tus decisiones,  no  de  las  ajenas. •  No  quieras  cambiar  a  nadie,  sólo  cambia  quien  decide  cambiar.  La  mejor manera  de  que  el otro  cambie  es  no  queriéndolo  cambiar. Cada  vez  que  tomes  una  decisión  pregúntate  si  te  ayudará  a  ser  la  mejor  versión  de ti mismo. Cada  vez  que  elijas  quién  te  va  a  acompañar  en  un  proyecto,  piensa  si  esa  persona sumará  valor y  te  permitirá  ser la  mejor versión  de  ti mismo. Cuando  leas,  investigues,  aprendas  y  crezcas  serás  tu  mejor  versión  lograda  en  el plano  intelectual. Cuando  proyectes  con  toda  tu  fuerza  tus  sueños  y  pongas  en  marcha  tus  objetivos, conocerás  tu  propia  esencia,  tu  valor,  y  el  dominio  propio,  ese  que  está  dentro  tuyo. Entonces  tu  verdadero  yo  emergerá  y  sabrá  reconocerse  a  sí  mismo.  Vivir,  gozar  y disfrutar  son  derechos  que  tenemos  todos  los  seres  humanos,  no  privilegios.  Nos corresponden  por ley.
Gente toxica/Stematea.

LA ANSIEDAD TÓXICA


La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza,
cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas
prepararte para hacerle frente.
La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo.
Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los
famosos dolores de cabeza, el malestar estomacal, el sudor, etcétera.
La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se
presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan
ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos
puede poner en alerta para prepararnos mejor (y estudiar).
Ahora, ¿qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir
ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada
desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento
interior.
La ansiedad crónica es tóxica. El problema surge cuando la ansiedad se convierte
en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente.
Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.
Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al
otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la
expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas
interpersonales.
Realiza la siguiente autoevaluación. Piensa cuántas veces has experimentado
miedo, angustia, preocupación frente a una situación de tensión en el trabajo, frente
a un viaje, a un examen. ¿Esto te resulta familiar? La ansiedad es un estado
emocional tóxico que hace que una persona sienta inquietud o temor.
Cuando se ansía mucho algo, es fácil desanimarse y sentir que nada tiene sentido o
vale la pena. Con esta emoción a flor de piel, nos costará mucho más alcanzar las
metas que nos propongamos. La ansiedad no solo nos impide experimentar
emociones positivas, como la alegría o el amor, sino que no nos permite disfrutar de
la vida al máximo.
Si ya te vas identificando con todo esto, vayamos al siguiente paso. Ahora la clave
es descubrir dónde comienza esta ansiedad negativa para que, una vez la
reconozcamos, podamos superarla y asumir lo que nos toque pasar de la mejor
forma posible y de la manera menos tóxica.
En principio, descubriremos que el comienzo se da siempre en la mente. ¿Alguna
vez has prestado atención a tus pensamientos? Si no lo has hecho, tómate tu tiempo
para ver en qué estás pensando y qué es lo que «te da vueltas en la cabeza» la
mayoría de las veces. Ahí está la clave de la ansiedad: en tus pensamientos, en
aquellos pensamientos que tu cerebro, de manera equivocada, interpreta como reales.
Y aunque tu razón sepa que no son verdaderos, los crees a nivel emocional, es decir,
que sientes que son verdad.
Si tu cerebro cree que va a suceder algo malo, empezará a enviar síntomas de
ansiedad. Existe un proverbio anónimo que dice: «No puedes evitar que los pájaros
de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza. Pero puedes impedir que
aniden en tus cabellos.» No te contamines con todo aquello que no sirve, aprende a
descartar de tu mente todo aquello que intoxica tus emociones.
Emociones tóxicas/Stimatea.

jueves, 13 de junio de 2019

La brecha epistemológica.

 Pero,  ¿quién  va  enseñar  a  pensar  dentro  de  ese  nuevo paradigma  de  conocimiento?  Más  que  nunca,  la  humanidad necesita  para  su  regeneración  de  una  educación  cuántica, nacida  como  un  posibilismo  gracias  a  las  remisión  de  la miopía  científica  con  la  física  cuántica.  Mientras  que  el materialismo  científico  persiste  en  su  creencia  de  que  la conciencia  y  el  pensamiento  son  consecuencia  de  la  materia, paralelamente,  la  psicología  transpersonal  surgida  tras  el conductismo,  el  psicoanálisis  y  la  psicología  humanística, propone  una  renovada  visión  y  comprensión  del  ser  humano mediante  el  estudio  de  las  experiencias  cumbres,  místicas xlviii o  metafísicas.  Sin  embargo,  desde  el  dominio  y  la prepotencia  academicista  de  la  ciencia,  el  movimiento materialista  no  ha  tenido  ninguna  piedad  con  el  movimiento transpersonal al calificarlo despectivamente como “misticismo  cuántico”.  Desde  luego,  hay  una  brecha epistemológica,  intelectual  y  espiritual  entre  el  materialismo científico  y  la  filosofía  y  psicología  transpersonales.  El objetivo  de  La  educación  cuántica  es  dilucidar,  una  vez  por todas,  ese  debate  epistemológico.  Analicemos  dicha  senda. Por  un  lado,  con  el  cambio  de  paradigma  desde  la  física clásica  a  la  física  cuántica,  las  circunstancias  históricas, psicológicas,  sociológicas,  educacionales  y  filosóficas  que llevan  a  la  obtención  del  conocimiento,  requieren  asimismo de  un  revisionismo.  Por  otro  lado,    el  “yo”  (ego)  está  tocado fondo  en  su  recorrido  materialista  y  redirigiéndose  hacia  el “nosotros”  (moral),  como  defiende  el  espíritu  del  15M xlix  o  el Foro  Social  Mundial,  por  citar  solo  dos  ejemplos.  Y  en  tercer lugar,  ¿qué  decir  de  la  incipiente  crisis  espiritual  donde  los dogmas  religiosos  están  siendo  cuestionados  por  el  mal llamado  “misticismo  cuántico”  al  sustituir  la  fe  ciega  por contenidos  científicos?  Estos  místicos  cuánticos,  entre  los que  me  incluyo  solidariamente,  es  una  renovada  visión  de  la ciencia  y  la  espiritualidad  y  que,  implícitamente,  supedita  el “yo”  al  “nosotros”:  se  trata  de  un  trabajo  personal  acerca  de la  evolución  de  la  propia  conciencia  con  una  finalidad “noética”.   En  filosofía,  el  término  “noética”  se  refiere  a  todo  lo  que tiene  que  ver  con  el  pensamiento.  La  palabra  significa  “ver discerniendo”,  de  donde  se  deriva  el  “pensar”.  Entre  los filósofos  griegos,  era  frecuente  utilizar  el  verbo  con  un significado  próximo  a  “intuir”,  en  el  sentido  de  “ver inteligible  o  ver  pensante”.  Existe  a  nivel  internacional  un organismo  conocido  como  IONS  (Institute  of  Noetic  Science) que  financia  experimentos  y  el  desarrollo  de  la  ciencia noética.  El  IONS  fue  fundado  en  1973  por  el  astronauta  del Apolo  14  Edgar  Mitchell.  Es  una  organización  sin  ánimo  de lucro  cuya  misión  es  apoyar  la  transformación  individual  y colectiva  a  través  de  la  investigación  de  la  conciencia,  la extensión  educativa  y  la  participación  de  una  comunidad global  de  aprendizaje  en  la  realización  de  nuestro  potencial humano.  La  investigación  de  vanguardia  en  los  potenciales poderes  de  la  conciencia  no  encajan  necesariamente  con  los modelos  científicos  convencionales,  sin  embargo,  hay  un compromiso  en  mantener  el  rigor  científico.  Como  se  puede apreciar,  no  soy  el  único  lunático,  nunca  mejor  dicho. La  ciencia  noética  es  la  disciplina  científica  que  investiga la  naturaleza  y  potenciales  de  la  conciencia,  empleando  para ello  múltiples  métodos  de  conocimiento,  incluyendo  la intuición,  el  sentimiento,  la  razón  y  los  sentidos.  La  ciencia noética  explora  el  mundo  interior  de  la  mente  (la  conciencia, el  alma,  el  espíritu)  y  cómo  se  relaciona  con  el  universo  físico. Desde  una  perspectiva  de  la  historia  del  pensamiento,  ese nuevo  rumbo  investigativo  de  la  humanidad,  en  primera instancia,  fue  iniciado  por  el  “misticismo  cuántico”  aunque denostado  por  el  materialismo  científico.  Pero,  con  el surgimiento  del  movimiento  transpersonal  como  “cuarta fuerza”  de  la  psicología  a  partir  de  la  década  de  los  sesenta del  siglo  pasado,  cobra  mayor  fuerza  ese  rumbo  pensativo que  pretende  aunar  la  ciencia  con  la  espiritualidad.  También las  denominadas  escuelas  activas  postulan  por  un  sendero pedagógico  para  la  potenciación  holística  del  ser  humano como  revulsivo  para  la  transformación  social.  Sin  embargo, de  un  modo  epistemológico,  es  la  filosofía  transpersonal mayormente  edificada  por  Ken  Wilber,  quien  realiza  el  giro copernicano  del  entendimiento  humano  al  aunar  la  filosofía occidental  con  la  filosofía  oriental.  ¿Qué  ha  ocurrido  en  ese discurrir  de  la  razón  humana  desde  Kant  hasta  Wilber? .
Educación cuántica/ Martos