lunes, 19 de agosto de 2019
El pensamiento metafísico
Cada pensamiento es una energía que se presenta bajo
dos polos: positivo o negativo. Toda persona está atrapada
existencialmente entre el bien y el mal, es decir, puede
libremente ser buena o mala persona y decidir el sentido de
su vida en función de dicha primogénita elección moral en
orden a satisfacer las necesidades humanas descritas en La
pirámide de Maslow (Maslow, 1991). En la base de dicha
pirámide está la satisfacción de las necesidades básicas y de
seguridad en el orden material. Sin embargo, el excesivo
racionalismo pragmático está en el origen del actual declive
civilizatorio que ha colapsado, no solo materialmente cómo lo
demuestra este caduco capitalismo, sino también intelectual
y espiritualmente desde el surgimiento de la física cuántica.
La consecuencia de ello es que la educación tradicional del 233
viejo mundo ha quedado obsoleta pues solo contempla un
modo de saber (método científico) en vez de integrar al otro
modo de saber (el no dual contemplado por el misticismo
contemplativo) como integrador del hombre consigo mismo,
la naturaleza y la especie humana. Consecuencia de ello, la
educación academicista tradicional también está moribunda,
como he argumentado en la primera parte de esta obra.
Como pretende La educación cuántica, el nuevo mundo
debe contemplar una actualizada filosofía de la mente que
tenga en cuenta el racionalismo espiritual como nuevo
paradigma de conocimiento. La educación cuántica postula
una pedagogía orientada al empoderamiento consciente de
las personas, en línea con las escuelas activas, donde el ser
humano no se vea fragmentado por la intoxicación del
moribundo viejo mundo, y tampoco disociado de la
colectividad. Para tal fin, cabe recordar nuevamente que la
vida se nos presenta bajo los eternos contrarios: somos
sujeto y objeto, y el correcto camino consiste en la
trascendencia de esa dualidad, como bien ha aleccionado
Wilber en el anterior capítulo. El viejo mundo ha fragmentado
al individuo y ha disociado a la colectividad, pero también ha
desintegrado los cimientos de la ciencia tradicional. Quizá en
el nuevo mundo podamos integrar a la ciencia, la
profundidad intelectual de las personas y la moralidad, como
bien diferenció Kant mediante sus Tres críticas. Tal es el
objetivo filosófico por excelencia perseguido por La educación
cuántica. Quizá es hora de rescatar a la sabiduría griega en
su aplicación pedagógica bajo un esotérico entendimiento,
como han realizado Garnier y Wilber con Platón. Quizá haya
que abandonar el pensamiento único neoliberal y su
submarino intelectual el materialismo científico y, en su
lugar, hablar de un pensamiento cuántico impelido hacia una
trascendencia metafísica.
Así, como dice Garnier, hay que cuidar la pureza de los
pensamientos, pues condicionan nuestro futuro, lo mismo
que dijo Jesucristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. En
cuanto a la búsqueda de la verdad también dijo Jesucristo:
“Así que yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y
encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo
aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá”. En consecuencia, cada cual debe ser
consciente de su propio camino ascendente hacia la
sabiduría1, un camino difícil y tortuoso en el devenir de la
historia humana que, Platón nuevamente, explicó metafórica
y magistralmente mediante el Mito de la Caverna.
Para progresar por ese angosto camino, se hace
imprescindible conocer cómo actúa la ley subyacente al
pensamiento. Se dice popularmente que el hombre aprende
de sus errores y, ciertamente, así ha evolucionado la ciencia
y la cultura humana. ¿Acaso ha llegado la actual civilización
al súmmum de su evolución? Los hechos dicen que no. Todo
lo contrario, la humanidad está necesitada de una educación
cuántica que permita a las personas el empoderamiento de su
propia conciencia para poder actuar en libertad y con
conocimiento de causa, nunca mejor dicho. Solo así podrá la
humanidad librarse de los actuales tiranos que esclavizan al
planeta y sus habitantes. Por tanto, más que nunca, se hace
necesario saber cómo opera el pensamiento cuántico.
Si cada pensamiento puede ser positivo o negativo, por la
ley de la causa y el efecto también recogida por los siete
principios del hermetismo y más popularmente conocido
como karma, entonces debe producirse una consecuencia
positiva o negativa, respectivamente, en la propia conciencia
que genera dicho acto. En efecto, si nos atenemos a la ley del
desdoblamiento del tiempo propuesta por Garnier, la causa y
el efecto, la pregunta y la respuesta, se producen en tiempos
diferentes. Y es nuestra imaginación la que posibilita los
futuros deseados por cada cual. Cada uno da el mejor de los
sentidos a su vida en función de sus propias creencias,
acertadas o no. Cada cual imagina su mejor futuro posible.
“Cada cual recoge lo que siembra”.
Educación cuántica / Martos.
martes, 30 de julio de 2019
La cuestión educativa
Lo más difícil será que se acepte la propuesta de este
pensador: la filosofía tradicionalmente impartida en nuestro
sistema educativo, y este también, están obsoletos por servir
solo a los intereses de los burgueses capitalistas (Laval,
2004) y la curia eclesiástica, imposibilitando una educación
holística que permita desarrollar al ser humano en toda su
potencialidad y no solo como vehículo de productividad. El 93
actual sistema educativo solo está al servicio de un sistema
capitalista de producción (Illich, 2011), y siempre a favor de
la egolatría plutocrática quien favorece descaradamente a las
clases pudientes frente a las, ahora, llamadas clases medias.
La lucha de clases de Marx sigue más vigente que nunca.
Pero no solo hay que recuperar a Marx, sino a Wilber, a Kant
y a Platón, por citar solo algunos de los más emblemáticos
pensadores. No hay que recuperarlos solamente en la
interpretación académica tradicional sino en una visión
hermenéutica que contemple la filosofía perenne. Llevar
dicho pensamiento a la práctica pedagógica será un penoso
viacrucis que, creo, no verá este pensador en vida. ¿Por qué?
Como se ha visto anteriormente, la postmodernidad no
solo ha fragmentado al ego de las personas, sino que las ha
disociado de la colectividad: el pueblo ha olvidado su
conciencia de clase en términos de Marx, y ha obviado
practicar el imperativo categórico postulado por Kant. Por
tanto es la falta de amor en el mundo lo que está llevando
esta civilización al caos social (crisis), intelectual (pérdida de
identidad) y espiritual (pérdida de esperanza). Se ha impuesto
imperialmente el “pensamiento único neoliberal” como
submarino intelectual del capitalismo y cuya consecuencia
ha sido desastrosa, pues ha impedido el pensamiento crítico
de los ciudadanos mediante el secuestro de la facultad que
permite alcanzar la verdadera libertad y felicidad: la razón.
Mediante la concesión de una supuesta libertad democrática,
en realidad apresada bajo una plutocracia (Rubiales, 2005),
se ha vendido a los ciudadanos del mundo la esperanza del
sueño americano, cuando en realidad, es el imperialismo
estadounidense quien ha matado los sueños de la
humanidad. En suma, ha sido un obra de ingeniería social
realizada por Los señores de la sombra (Estulin, 2007) para
un dominio imperialista (Petras, 2000) sobre los pueblos
mediante las guerras por los recursos naturales: es lo que
nos han vendido como globalización, pero no de la paz, la
libertad y la justica para todos, no, sino todo un imperialismo
económico al servicio de una minoría de familias en la
cumbre de la oligarquía financiera que se han erigido como
Los amos del mundo (Navarro, 2012).
Así, el populacho, emborrachado de un consumismo
propugnado por el sistema capitalista, obsolescencia
programada incluida, se ha creído un nuevo rico,
proyectándose hacia una excesiva vida materialista (dinero),
obviando entonces a las verdaderas riquezas jerárquicamente
más importantes: la riqueza intelectual (razón) y la riqueza
espiritual (amor). Vivir en y por la primera es hacerlo en el
mundo de las sombras, hacerlo en la segunda es ver la luz a
la salida de la gruta, pero la tercera es la que procura la tan
aludida iluminación de la filosofía perenne. Es un recorrido
iniciático presente en la filosofía esotérica, al igual que lo
plasmara Platón en el Mito de la Caverna. En suma, se trata
de un despertar de la conciencia como paso iniciático para
dejar el mundo de la sombras (racionalismo pragmático) e
ingresar al Mundo de las Ideas (racionalismo espiritual), lo
que en psicología transpersonal vendría a ser,
respectivamente, transcender el egocentrismo hacia la
conciencia transpersonal. Una transición que, en lo social,
equivale a pasar del neoliberalismo al altermundismo.
Educación cuántica/Martos
Salir de la Angustia.
Disponerte a salir de la angustia, hablar todo lo que necesites, expresarte
Una idea puede ser escribir una carta contándote a ti mismo lo que te está
pasando o incluso hablarlo con alguien directamente. Verás el alivio que te
genera poder expresar algo que tenías guardado. Te aliento a que lo hagas, te
ayudará mucho.
• Aprender a administrar los recuerdos con sabiduría
Los seres humanos poseemos una capacidad extraordinaria para archivar en
nuestra memoria todo lo que vivimos y, también, para recordarlo en cuanto lo
necesitemos. Recuerda de cuántas situaciones difíci noles y tristes ya has salido,
cuántos hechos que te parecían tremendos has superado y de los que has salido
incluso más fortalecido. ¿Cuánto dolor superaste con esa traición que sufriste o
con la noticia inesperada de la muerte o de la enfermedad de ese familiar
querido? Por cierto, has salido de muchas situaciones, y de la que hoy estás
pasando también vas a salir. Su duración dependerá de cómo la asumas y de la
prioridad que otorgues a los sucesos tristes que ocurran. La carrera es de los
valientes, y la vida la arrebatan los que se animan y presentan pelea. La decisión
de seguir te permitirá afrontar cualquier situación que se presente. Por eso
tienes que usar las victorias del pasado como muestra de que se puede. Del
mismo modo, tienes que saber que hay recuerdos que ya están amarillentos,
como una foto vieja. Ya no te sirve verlos todos los días, porque cada vez que lo
haces, te vuelves a sumergir en el dolor que atravesaste. Puedes elegir qué cosas
recordar y qué cosas no, elegir a qué recuerdos se aferra t nou mente. Por eso, si
hay álbumes que sabes que hay que tirar, es preciso que lo hagas.
• Redescubrir nuestros aspectos desconocidos
A lo largo de la vida nos damos cuenta de que es en esos momentos de dolor y
de angustia cuando aprendemos quiénes somos verdaderamente y cuál es
nuestra esencia. A partir de ahí, de esas situaciones, marcaremos la diferencia.
Una idea puede ser escribir una carta contándote a ti mismo lo que te está
pasando o incluso hablarlo con alguien directamente. Verás el alivio que te
genera poder expresar algo que tenías guardado. Te aliento a que lo hagas, te
ayudará mucho.
• Aprender a administrar los recuerdos con sabiduría
Los seres humanos poseemos una capacidad extraordinaria para archivar en
nuestra memoria todo lo que vivimos y, también, para recordarlo en cuanto lo
necesitemos. Recuerda de cuántas situaciones difíci noles y tristes ya has salido,
cuántos hechos que te parecían tremendos has superado y de los que has salido
incluso más fortalecido. ¿Cuánto dolor superaste con esa traición que sufriste o
con la noticia inesperada de la muerte o de la enfermedad de ese familiar
querido? Por cierto, has salido de muchas situaciones, y de la que hoy estás
pasando también vas a salir. Su duración dependerá de cómo la asumas y de la
prioridad que otorgues a los sucesos tristes que ocurran. La carrera es de los
valientes, y la vida la arrebatan los que se animan y presentan pelea. La decisión
de seguir te permitirá afrontar cualquier situación que se presente. Por eso
tienes que usar las victorias del pasado como muestra de que se puede. Del
mismo modo, tienes que saber que hay recuerdos que ya están amarillentos,
como una foto vieja. Ya no te sirve verlos todos los días, porque cada vez que lo
haces, te vuelves a sumergir en el dolor que atravesaste. Puedes elegir qué cosas
recordar y qué cosas no, elegir a qué recuerdos se aferra t nou mente. Por eso, si
hay álbumes que sabes que hay que tirar, es preciso que lo hagas.
• Redescubrir nuestros aspectos desconocidos
A lo largo de la vida nos damos cuenta de que es en esos momentos de dolor y
de angustia cuando aprendemos quiénes somos verdaderamente y cuál es
nuestra esencia. A partir de ahí, de esas situaciones, marcaremos la diferencia.
viernes, 5 de julio de 2019
LA ANGUSTIA COMPROMETE TU FUTURO
Estamos tan angustiados que no damos crédito a nada de lo que está por delante.
El desánimo y la desesperanza nos paralizan, ya que se mezclan con el temor al
futuro.
La fuerza interior parece haber desaparecido, y las decisiones que tomamos las
realizamos en base a lo que sentimos. «Me gusta, me quedo. No me gusta, me voy.
Hoy me siento bien, mañana mal.» No tenemos ganas de hacer nada, o lo que antes
nos atraía ahora ya no nos atrae.
Estamos confundidos, la vida resulta absurda y sin sentido alguno. Y es en este
malestar cuando la persona expresa todo su dolor, se queja continuamente y todo le
molesta. La persona que está angustiada siente que no hay futuro, que de esta no va
a salir, que los problemas y las presiones la superan.
Debemos concentrarnos en lo bueno del presente. Y nunca olvidemos que lo
mejor está por venir.
Todo lo que nos pasa, incluso el dolor,
podemos transformarlo en aprendizaje.
Emociones tóxicas/ Stematea.
El descalificador
¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.
sábado, 29 de junio de 2019
El descalificador.
¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. UN JEFE A SU EMPLEADO
1. Equipaje prestado
Muchas personas desperdician a diario minutos y horas de su tiempo tratando de
descalificar a todo aquellos que se encuentran a su alrededor. Pareciera ser que
disfrutan al menospreciar y rebajar a los demás, sea cual fuere la tarea que están
realizando o el vínculo que tengan con las víctimas.
Si alguna vez padeciste este tipo de ataque verbal, es posible que te hayas
cuestionado el origen de estas agresiones, que te hayas preguntado cuáles fueron
las causas que las motivaron y, seguramente, no hayas encontrado la respuesta.
Podemos proponer diferentes teorías y suposiciones: sin llegar a ninguna conclusión
única sí podemos de todas maneras darnos cuenta de que el descalificador tiene
como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos sentir "nada" ante los demás,
para que de esta forma, él pueda brillar y ser el centro del universo.
Si haces algo, el descalificador te criticará por accionar V si no accionas, te juzgará
por no hacerlo. Su especialidad son los dobles mensajes y los mensajes
ambivalentes. Los descalificadores hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal
en un instante. Juegan juegos crueles que pretenden desestabilizar tus emociones y
robarte los sueños.
Su idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus
palabras y opiniones.
Invalidar, descalificar, manipular son los objetivos, las metas del descalificador. Él
procura tener control y poder sobre tus emociones, tu alma y tu razón para luego
destruir tu estima y que entonces que pases a depender absolutamente de él. ¡Es un
digno representante de la gente tóxica!
Sin embargo, no todas son malas noticias. Podemos recuperar el control de nuestras
emociones, de nuestra estima y ser libre de cada uno de los descalificadores. ¡
Podemos desintoxicarnos!
Aprendamos a reconocerlos y a accionar de la forma más productiva y eficaz para
que nadie salga herido ni perjudicado.
2. Cómo reconocer a un descalificador y evitar salir lastimado
Conocer e identificar el modus operandi del descalificador nos permitirá neutralizar
sus ataques, defendernos y resguardarnos inteligentemente, y así coartar y limitar su
avance y sus intenciones.
Comencemos a visualizar las tácticas y las estrategias del descalificador:
• Se esconde detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por
qué no, hasta de un hermano
• Finge estar interesado en lo que haces, pero en su mente tramará cómo sacar
ventaja de aquello en lo que estás trabajando
• Es irónico y sarcástico: mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo
que estás haciendo no está del todo bien, influyendo de esta manera negativamente
en la motivación y la energía que volcaste en tu proyecto
• Vivirá usando una lupa para ver con detalle tus defectos, para luego utilizarlos a
su favor y poder así desvalorizarte en el momento indicado, convirtiéndote en su
presa y en su víctima
• Tratará por todos los medios de reducir tu estima y tu valor a cero para que su
figura y su poder aumenten. Sólo si tú mermas, él podrá hacerse grande
• Estará atento a escuchar los reclamos y las quejas que tú hagas sobre ti mismo,
para que en el momento adecuado y certero pueda sacarlos a luz y así enoscavar tu
estima y tu poder
• Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros
y de tus éxitos
• Por momentos intentará ser un ángel, un ángel enmascarado y agazapado, que
en el momento preciso será capaz de dar la estocada final. Si por alguna
circunstancia debes enfrentarte o competir con él, por ejemplo, en un proyecto la-
boral, a este "ángel" no le importará haberte dicho ser "tu hermano" en algún
momento, sino que avanzará con toda la artillería lista para desvalorizar tus logros y
hacerte quedar como una pobre persona que no consigue nada de lo que se propone
en la vida
• Vivirá escondido detrás de una máscara para jugar así mejor su juego,
ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio al no poder
presentarse y relacionarse tal cual es. Su propia vulnerabilidad logra asustarlo • Su objetivo es tener "poder y control" sobre todo cuanto sucede y sobre todos
aquellos que estén a su alcance
• Sólo él tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que
pueden tratarse.
¿Conoces a alguien así?
Seguramente en cientos de oportunidades has tenido que convivir con muchos de
ellos, y hoy, mientras estás leyendo, estás viendo mentalmente el retrato de aquel
que le acosó y trató de amargarte y hacerte difícil la convivencia. Ellos sienten que,
cuanto mayor control tienen, mayor « su satisfacción, (aunque ese control sea
efímero).
Aunque te parezca difícil de creer, todos, alguna vez, fuimos víctimas de un
descalificador; incluso los mismos que ahora descalifican han sufrido en su momento
permanentes agresiones que lastimaron su estima y sus ganas de crecer. Todos
hemos recibido respuestas y contestaciones letales que nos han dejado atónitos o
sin palabras; sin embargo es importante resaltar que "todos" tenemos la oportunidad
de cambiar, de pedir disculpas si hemos descalificado y de revertir las actitudes y las
acciones que desplegamos a diario si estas son nocivas para nosotros o para
terceros.
3. Poder y control
La mentalidad de la persona descalificadora es avasallante y precisa. Sabe con
exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca, ya que su fin es destruir tu estima.
Es detallista: observará a la perfección cada una de tus acciones para poder así
determinar en qué momento disparar los perdigones. Sus movimientos son tan
minuciosos que la víctima no se da cuenta del lugar que le está cediendo a esta
persona y de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.
El descalificador se encargará de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te
hará la vida imposible. Sea como fuere, querrá conseguir que pienses, sientas y
acciones sólo como él lo desea.
Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el
descalificador jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada;
por otro lado nada de lo que sucede obtiene su atención, con excepción de aquello
relacionado con lo que él quiere alcanzar. A medida que su víctima le deja espacio, él va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más
irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser
sumamente difícil para la convivencia.
Control, poder y más control y poder, es lo que anhelan estas personas: control
sobre tus emociones y tus acciones. Su agresión aumentará en la medida en que
tomen conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuanto puedan, se
alejarán de sus vidas, perdiendo así todo lo que alguna vez se esforzaron por
alcanzar.
Claro que en un momento determinado esa agresión se volverá contra ellos,
convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una
enfermedad psicosomática.
4. Descalificación: enfermedad contagiosa
Tal vez te preguntes si es posible que puedas contagiarte de ese poder destructivo
tan aborrecible. La respuesta es "sí". Veamos cómo.
En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte; de a
poco, encontrará una forma de satisfacer tus necesidades, de llevarte paz y cooperar
contigo, para que, una vez que le hayas dado toda tu confianza, sean sus palabras y
sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida.
En esta instancia, dudarás de tus capacidades, y te preguntarás "¿no será que él
tiene razón?, yo no puedo con todo esto." Y hasta llegarás a dar gracias de que esa
persona esté a tu lado, aunque esté convirtiendo, sin que tú te des cuenta, tu servicio
o trabajo en servilismo.
Desde ese lugar de autoridad y poder, toda palabra que salga de su boca será
aceptada por ti, y como no sabrás cómo manejar la frustración y la desvalorización
continuas que recibes, reprimirás toda la bronca contenida. Como no serás capaz de
enfrentar la situación, inconscientemente te equivocarás más seguido, quedando
expuesto a la palabra autorizada que descalifica y subestima todas tus emociones y
capacidades.
Es importante que sepas que a partir de la reiterada manipulación que el
descalificador hará de tus valores, con el tiempo correrás el riesgo de parecerte a él.
El agresor te enseña que "el mundo empieza y termina en cada uno", lo cual, a la larga, podrá convertirse en tu propia creencia. Si esto sucede, tal vez sientas que
ahora sí, te toca, como se dice, "tener la sartén por el mango".
Así es como sucede que el que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de
maltratos, puede convertirse en el victimario una situación similar.
Esto nos ofrece una conclusión muy interesante, en el sentido de que podemos
deducir que el descalificador alguna vez fue víctima.
5. Ni príncipe ni verdugo: "por el libre albedrío"
Como vimos en el punto anterior, muchos de los descalificadores, tal vez, en algún
momento de sus vidas, hayan sido descalificados y, por lo tanto, tal vez ocurra que la
descalificación sea la única manera que conocen o que encontraron para
relacionarse con los demás. Quizás es la única forma posible que tienen de sentirse,
por algunos instantes, importantes. Su forma de pensar es "yo crezco y tengo poder
si soy capaz de destruir tu estima y controlarte." Sin embargo, esa necesidad
ilimitada de demostrar poder sólo es el resultado de una estima baja, herida, que
encuentra valor a sí misma hiriendo y lastimando a otro.
La máscara del "ego elevado" es la elegida por ellos. Los hallaremos siempre con un
ego altísimo, capaz de invalidar cualquier acción o a cualquiera que trate de
superarlos.
Personas de este tipo pueden encontrarse en todas partes, sea cual fuere el ámbito
en donde nos hallemos, tanto en el terreno laboral, como en el social o familiar.
Son seres que proyectan en los otros todas las frustraciones e inseguridades que no
les permitieron crecer ni desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos no
pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres: "Si yo no lo
logro, él tampoco" es su típico razonamiento. Sólo al lograr disminuirte y
menospreciarte, él podrá sentirse, al menos por un momento, importante.
El descalificador conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo
propones e ideas metas para alcanzarlo. Sabe que cuentas con la genética de un
campeón, y como conoce tu potencia intentará por todos los medios hacerte
sucumbir y amedrentarte. Este es el único camino que conoce y que es capaz de
ejecutar el descalificador para que nada se salga de su control.
Sin embargo, no es tu destino ni el mío el tener que convivir con personas cuya meta
es limitarte y lastimar permanentemente tus emociones, ni tampoco nos compete ser
su socorrista.
El descalificador no es más que un simple nene asustado que va reprimiendo y
rechazando todo lo bueno que la vida había deparado para él.
Quizás, en este momento, te preguntes: "Una persona descalificadora: ¿podría
formar pareja?, ¿sería capaz de sentir amor?, ¿de compartir sus pensamientos con
un amigo?, ¿podría trabajar en equipo?, ¿sentir la belleza de vivir?"
La respuesta es "no", a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su
manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato.
6. Palabras mortíferas
A partir del momento en que recibimos la ofensa o el maltrato, lo primero que se
activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si algo de todo lo que se
dijo es verdad o no, y cuánto hay de cierto y cuánto de error en las insinuaciones que
se nos hacen. Cuando operamos bajo este modelo comenzamos a darle más crédito
a las palabras del descalificador y a su manipulación que a nuestra propia convicción
y acción. Creamos de este modo diálogos internos, derrochamos fuerzas en batallas
estériles, en responder a ecos difíciles de acallar, envenenando nuestra mente con
falsas profecías y manipulaciones que no merecemos.
Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que los otros han querido decirnos,
empezamos a sentirnos de acuerdo a lo que hemos interpretado.
Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como "palabra
sagrada", sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo cargo de sus dichos que
poco tienen que ver con nuestras reflexiones. Paulatinamente vamos incorporando lo
que el descalificador dice y le otorgamos un valor devastador, que lucha en contra de
todo aquello que nos hemos propuesto. Ten en cuenta que al hacer carne lo que nos
han dicho podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestras vidas.
Y mientras nuestra estima pierde valor, no solamente nos apegamos -a los falsos
mandatos impuestos, sino que todo lo malo y negativo que hayamos pasado recobra
fuerza y vuelve para seguir creciendo y lastimando nuestras emociones.
Dichos como:
• No sirves
• No puedes
• Ten cuidado
• No llores
• No seas tonto
• No te muestres débil
• ¡Qué incapaz!
• Eres culpable de lo que pasa
• Eres molesto
• Es demasiado para ti
• Eres rebelde
• Cállate la boca
• Haragán
... terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos
animamos a refutar.
La ley de la Concentración establece que: "Cuanto más pienses sobre una cosa, más
ésta se hace parte de tu realidad", es decir que aquello que pienses acerca de ti
mismo será aquello en lo que te convertirás.
La posición de víctima no solo traerá angustia y frustración a tu vida, sino que
también te transformará en la presa preferida del descalificador, y lo peor de todo es
que si por un instante te animas a responder a su agresión, la culpa por responder y
defenderte te producirá una angustia aún mayor.
Por todo esto, el primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta
hoy creíste cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la
suma de ellos sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para
romper con la descalificación que alguna vez recibiste, lo primero que debes hacer
es cambiar y ordenar tu propia atmósfera interior y decidir a qué personas vas a dejar
entrar en tu círculo más íntimo y a cuáles no. Cuando defiendas tus creencias y tus
valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. Entonces, poco a
poco sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te propongas, y con
una cuota de perseverancia, las mejores oportunidades estarán presentes delante
tuyo.
En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro,
aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo
sabe."
En reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías; sin embargo,
si tienes actitud de aprender y refutar lo que una vez aceptaste sin cuestionar, todo tu
potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán tu nombre.
7. Limpieza emocional
Si en algún momento de nuestras vidas anhelamos ser personas influyentes,
debemos comenzar por reconocer que sólo podremos alcanzar la meta si somos ca-
paces de tener valor, estima, energía, fuerza, aliento, motivación, respeto y amor por
los otros. De lo contrario, como dice Erich Fromm,: "Cuando el ser humano se
transforma en "cosa", enferma, lo sepa o no."
El valor que le podamos dar al otro nos dará la fuerza y el empuje que todos, en
determinados momentos, necesitamos para crecer y convertirnos en la mejor
creación de nosotros mismos. A partir de allí, estando en paz, podremos quitar de
nuestro lado a toda aquella persona que tenga como meta desvalorizar y descalificar
nuestra vida.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo controlar al descalificador?
Podemos confrontar al descalificador, pero esto no dará buen resultado: él siempre
dará vuelta todo el asunto para salir ileso de la situación y hacer que tú quedes con
toda la culpa y la responsabilidad del asunto. En casos como éste, él te podrá decir: "
¿De dónde sacaste esa idea de que yo te estoy usando?, yo soy tu amigo y nunca te
utilizaría", con una voz dulce y llorosa que te hará pensar: "Tiene razón, qué tonto,
cómo pude pensar eso de él", con lo cual te llenará de angustia y remordimiento
sentir que pensaste mal de él, tomando el descalificador un mayor control no sólo
sobre tu mente sino sobre la situación en general.
Otro método no muy aconsejable para controlar al descalificador es, simplemente,
actuar como él: eres descalificado, entonces descalificas, y así sucesivamente. Sin
embargo esta solución no es la óptima, ya que si la eliges, te estarás sumando a su
juego, corriendo el riesgo de salir nuevamente herido.
El descalificador tiene millones de métodos que sacará de su galera para cada
situación en la cual decidas enfrentarlo, y si no la tiene en su mente, la improvisará
como todo buen actor.
Sólo si logramos controlar nuestras emociones, si aplicamos el dominio propio a
nuestras vidas y contamos "1, 2 y 3" antes de comenzar a hablar, sabremos qué no
hacer frente a esta clase de manipuladores emocionales y seremos capaces de
ganar la batalla.
Claves para tratar con un descalificador:
• No lo contradigas: ésta es una batalla que nunca vas a ganar si lo contradices
abiertamente; si insistes con esa estrategia, él se cobrará tu hazaña, ya que detesta
ser confrontado. Es vengativo, y si lo humillas, tu nombre estará escrito en su me-
moria para siempre.
• No lo confrontes en público: por cierto, esta es una humillación que no dejará
pasar por alto. ¿Cómo te atreviste a ofender o a desautorizar la palabra del
todopoderoso?
• Acércate al descalificador, no seas su amigo, simplemente acércate, para que
no te hiera. Sé sutil: pequeños gestos y conductas logran grandes cambios; tal vez te
suene medio loco, pero es una buena forma de empezar.
• Míralo y sonríe: este es un método más que sencillo para que tomes el control
de la situación; suponte que el descalificador está frente a un grupo de cinco o seis
personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de
demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debes hacer es mirarlo con
"cara de nada", sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así revertir lo
más rápido posible la situación de tensión. Sé que es difícil, pero se puede.
La conclusión final es "no caigas su juego", no cedas a sus golpes bajos.
Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica
que por años estuvo cerca tuyo y sigue tu camino. Si cuando eras chico te
desvalorizaron, te manipularon, te ofendieron, perdona a todos, sé libre de cada una
de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas, y serás libre de
todos los que te ofendieron. Aprende a ser independiente, a ser el constructor de tu
propio destino.
El pasado es sólo eso: pasado. Por delante están los mejores años por vivir. Si eres
capaz de dejar el pasado atrás, de superarte, de recuperar tu estima, de darle valor a
tu vida y a tus sueños, podrás sentarte a la mesa y comer el postre tranquilo.
"Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las
bestias y el tiempo y también el mismo contenido."
Gente toxica/ Stematea.
LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE HABLAR.
Generalmente, de una persona triste podemos escuchar frases como las que
siguen y percibir grandes cuotas de resignación. «Es lo que me ha tocado vivir. ¡Qué
le vamos a hacer!» En consecuencia, descubrimos que se alimenta de estas palabras.
Se encuentra tan inmerso en la tristeza que no logra ver aquello que se dice y que le
causa daño.
Estas son tus opciones. Puedes decir que otros siempre se llevan la mejor parte del
pastel; que eres una persona a la que todo le sale mal; que te pasa igual que a tus
padres, nunca tuvieron peso y todo el mundo los engañó. O puedes cambiarlo
pensando que lo mejor está por venir; que todas las cosas por las que has pasado te
han ayudado para bien; que tienes dominio propio para sobreponerte al dolor y a la
angustia; que nada ni nadie te robará las ganas de seguir soñando; que no importa lo
que has pasado, sigues camino de la meta.
Recuerda que las excusas y la queja solo te inmovilizan en el mismo lugar de
siempre. Comienza a disfrutar de lo que tienes y háblate en positivo. No importa las
veces que planees y fracases. Sabemos bien que la suma de los fracasos es la bandera
del éxito.
Emociones tóxicas /Stematea.
Exoterismo versus esoterismo.
La paulatina integración de la espiritualidad oriental en la
racionalidad occidental constituye la génesis de la filosofía
transpersonal, o filosofía cuántica si se prefiere. En suma, es
la reconciliación con ciertos conocimientos esotéricos, ahora
argumentados desde la física cuántica. Ello abre un
posibilismo para especular sobre ciertas reglas del
pensamiento y de la espiritualidad, o dicho de otra manera,
reconocer que la humanidad se halla ante un nuevo
paradigma de conocimiento.
Las consecuencias pedagógicas de la filosofía
transpersonal postulada en La educación cuántica, serían de
incalculable potencial para todo ser humano en orden a auto
realizarse, gracias al específico conocimiento sobre las reglas
que rigen al pensamiento cuántico. Una de dichas reglas es
la propuesta del físico francés Garnier que, mediante su
teoría del desdoblamiento del tiempo (Garnier, 2012), postula
que todo nosotros tenemos “otro yo” que conviene escuchar
atentamente, lo mismo que dijo Heráclito mediante el Logos.
Ciencia, Garnier, y filosofía perenne, Heráclito, coinciden. El
“otro yo” de Garnier es el “Logos” de Heráclito. La única
diferencia es que la confirmación científica llega más de dos
milenios después. ¿No ha llegado el momento de que sean las
ideas perennes quienes marquen el futuro de la ciencia? ¿No
es conveniente hacer una inflexión pensativa desde el
materialismo científico hacia la introspección humana? Una
cuestión que conlleva el acceso libre y gratuito a todo
conocimiento y, consecuentemente, propugna la libertad en
toda su legitimidad cognitiva, pues saber y libertad son dos
caras de la misma moneda. Así, tenía razón el filósofo alemán
Hegel al afirmar que “la historia es el progreso de la
conciencia de la libertad”.
Pero claro, esta apertura cognitiva que acrecienta el
empoderamiento en libertad de los individuos va contra el
interés de los plutócratas, de ahí la obstinación de estos
últimos en eternizar su dominio sobre la humanidad
mediante la ignorancia inducida. No obstante, algunos
activistas cuánticos, seamos filósofos, científicos o
educadores, tenemos la sagrada obligación de investigar y
transmitir los conocimientos para beneficio de la humanidad,
y no solo para el de una minoría de plutócratas. En este
sentido, La educación cuántica es todo un revés intelectual
para el pensamiento único neoliberal, como si de un caballo
de Troya se tratara. Una vez abierta la caja de pandora del
conocimiento y de la libertad, la evolución holística se torna
imparable. Y el resultado es el surgimiento de La educación
cuántica, un nuevo paradigma de conocimiento en
contraposición a la educación tradicional (los contrarios de
Heráclito, siempre presentes…), esta última servil a los
intereses de la burguesía capitalista (Carrera, 2016).
Educación cuántica /Marto.
viernes, 28 de junio de 2019
LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE ESCUCHAR
En la angustia resuenan las voces de la agonía, la ausencia de salida, el temor, el
apremio y la aflicción.
En los momentos en que estamos angustiados, cualquier situación adversa,
cualquier detalle, hasta un mínimo malestar físico, es suficiente para que nuestra
angustia cobre mayor dimensión de la que en verdad tiene.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia
y fecundante.
Proverbio chino
Tu diálogo interno te desanima a cada paso:
• Basta con que tu pareja o tu jefe o alguien te conteste mal, para que sientas
sobredimensionada la angustia y escuches: «Al final nadie te valora.»
• Basta con llegar a la parada del autobús y que justo se haya ido uno para que
pienses que todo lo malo te pasa a ti. Y escuches: «Tarde o temprano te iba a
pasar.»
• Basta con que llegues a tu casa y no haya luz, o se haya roto una tubería, para
que te angusties aún más. Y escuches: «Nadie te ayuda.»
• Basta con que ese puesto que tanto estabas esperando se lo den a otro para que
pienses que todas las desgracias te suceden a ti. Y escuches: «El mundo está en
tu contra.»
lunes, 24 de junio de 2019
El estudio de la conciencia
¿Qué grandes cambios están pasando desapercibidos por
el materialismo científico que reniega de la filosofía
transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento al
aunar la filosofía tradicional con la perenne? El más
importante de dichos cambios es un giro copernicano en la
mirada: el racionalismo pragmático (dualidad sujeto-objeto)
está evolucionando holísticamente hacia el racionalismo
espiritual (no dualidad entre sujeto-objeto). La diferencia
central entre la ciencia positivista y la fenomenología radica
en que, en la ciencia, el camino a la verdad se podría
sintetizar en la frase “ver para creer” refiriéndose,
evidentemente, a la comprobación indispensable del método
científico. Mientras que, en la fenomenología, podríamos
representarla en el enunciado inverso: “creer para ver”, en el
otro modo de saber, el místico, en el sentido como ya lo
definiera Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del
alma consigo misma entorno al Ser”. Una cuestión esta del
saber que ha sido demostrada científicamente por el físico
Garnier mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo
(Garnier, 2012), y filosóficamente por Ken Wilber (2005a) en
su obra El espectro de la conciencia.
Con este tipo de aproximaciones, el hombre regresa a lo
que la ciencia positivista abandonó: el estudio de la
conciencia como instrumento de conocer. Y partiendo de la
premisa de que modificando la conciencia se modifica
también el resultado de la observación, invita ello a un
aperturismo hacia el sendero del conocimiento, no solo del
objeto sino, eminentemente, del sujeto en su potencial
capacidad para la correcta aprehensión de los fenómenos a
modo de ideas. En definitiva, lo que Platón nos alumbró
magistralmente mediante el Mito de la Caverna, salir del
mundo de las sombras para abrazar el Mundo de las Ideas,
una cuestión del genuino saber que ha sido tergiversado por
la civilización occidental al obviar el conocimiento esotérico de la filosofía perenne así como la introspección de la filosofía
oriental. Es así como el ego occidental ha quedado
fragmentado y disociado de la colectividad. Su auxilio ha
llegado desde la filosofía oriental y sus verdades perennes.
Educación cuántica /Martos.
LA ANGUSTIA CAMBIA TU VISIÓN
¿No te ha ocurrido que cuando estás angustiado lo ves todo negro y, de golpe,
tienes la impresión de haberte convertido en una persona pesimista?
Sucede que la angustia actúa como un aislante que no te permite ver ni sentir ni
experimentar la oportunidad que hay detrás de cada momento doloroso.
Porque tal como sientas es como interpretarás la realidad. Por ejemplo, si tienes
miedo, entonces tendrás miedo a casarte, miedo a ir al trabajo, miedo a todo; si estás
enojado, te molestará todo; si tienes baja estima, creerás que todos se burlan de ti y
que nadie te valora, etcétera. Si ves las cosas de forma negativa, estás utilizando este
mecanismo. Si bien todo tiene un lado negativo, estás haciendo hincapié solamente
en ese aspecto.
Y es a partir de ahí, de ese lugar del dolor, donde nuestra vida comienza a
condicionarse, a limitarse; nuestra mirada se nubla y vemos o experimentamos todo
a través de una lente pesimista. Esto es, precisamente, lo que provoca la angustia en
nuestro interior.
Emociones tóxicas /Stematea
domingo, 23 de junio de 2019
Una nueva ciencia para una nueva era
Después del primer renacimiento humanístico, el cogito
cartesiano y el criticismo kantiano abrieron espectaculares
posibilidades para la humanidad. Sin embargo, con el
devenir de los siglos, la racionalidad humana ha tocado
fondo en su dialéctica materialista, como evidencia esta
profunda crisis social, intelectual y moral. Por otro lado, el
método científico ha abierto la espoleta de la espiritualidad
mediante la física cuántica, pero no puede todavía hallar
demasiadas evidencias empíricas, pues estas se dan en la
propia conciencia del sujeto cognoscente. Sin embargo, son
los propios científicos como Fritjof Capra, Amit Goswami,
Rupert Sheldrake, Deepak Chopra, Joe Dispenza, Jean-Pierre
Garnier Malet, por citar solo algunos, quienes proponen un
re-direccionamiento desde el racionalismo pragmático al
racionalismo espiritual. ¿Acaso el “misticismo cuántico” no es
un díscolo movimiento surgido desde la propia ciencia? Esa
nueva mirada desde la ciencia contribuye al afianzamiento,
durante largo tiempo esperado, de la psicología y filosofía
transpersonales, un nuevo paradigma de conocimiento que
requiere una correcta construcción epistemológica, como
pretende La educación cuántica sustentada sobre una visión
hermenéutica.
Evidentemente, dicha exposición teorética brilla por su
ausencia en el actual sistema académico tradicional. De ahí
la postulación epistemológica de la filosofía transpersonal
como revulsiva de La educación cuántica: es un paradigma
filosófico que navega allende de la filosofía impartida en la
educación tradicional que, como mucho sabemos, es servil al
economicismo neoliberal y a los dogmas religiosos. ¿Qué
grandes cambios están pasando desapercibidos por el
movimiento escéptico que reniega de un nuevo paradigma de
conocimiento? Una cuestión que será abordada
seguidamente.
Educación cuántica/ Martos
TODO COMIENZA EN TU INTERIOR
Todo comienza en tu interior. Si estás en paz contigo mismo y con los demás, nada
te moverá de tu sitio. El rey David hacía referencia a las personas que encuentran la
paz y decía: «Serás como un árbol plantado a orillas de las aguas, con gran altura y
extensas ramas.» Este tipo de árboles son los que poseen un tronco fuerte, que
simboliza tu autoestima. Vivir junto a las aguas significa que, si tienes paz interior,
beberás de lo mejor de la vida, y las extensas ramas hacen referencia a la salud en las
relaciones interpersonales. Es necesario ir en busca de la paz, trabajar para lograrla y
mantenerla a toda costa, pase lo que pase a tu alrededor.
No hay camino para la paz, porque la paz es el camino.
Mahatma Gandhi
Cuenta la fábula de Esopo que un ratón que vivía en la ciudad iba un día
caminando cuando fue convidado por otro ratón que vivía en el campo y que, en su
guarida, le dio de comer bellotas, habas y cebada. El ratón de ciudad, muy agradecido,
rogó al de campo que le acompañara a la ciudad a divertirse, invitación que este
aceptó gustoso.
Una vez en la ciudad, ambos entraron en una rica despensa del palacio donde vivía
el ratón de ciudad, la cual estaba repleta de toda clase de manjares. Mostrando todo
esto, el ratón de ciudad le dijo al otro: «Come, amigo, come lo que gustes, pues tengo
en abundancia.» Mientras comían alegremente, apareció de repente el despensero y
abrió la puerta con un gran estruendo. Los ratones, espantados, huyeron cada uno por
su lado. Como el ratón de ciudad tenía lugares conocidos para esconderse,
rápidamente se puso a salvo, mientras que el otro apenas sabía cómo escapar.
Finalmente, se fue el despensero, la puerta se cerró y los ratones volvieron a salir.
—Ven acá y sigamos comiendo —dijo el ratón de ciudad—. Ya ves cuántos
manjares tenemos a nuestra disposición.
—Sí, muy bueno está esto —respondió el campesino—. Pero ¿este peligro es aquí
muy frecuente?
—Sí —contestó el otro—, esto sucede a cada instante y, por lo tanto, no debemos
prestarle atención.
—¡Oh! —dijo el ratón de campo—. ¡Conque esto sucede a diario! Seguramente vives
aquí en la opulencia, pero, sin embargo, prefiero mucho más mi pobreza con
tranquilidad a tu abundancia con tal zozobra.
Naciste para ser libre, no seas esclavo de nada ni de nadie. No permitas que la
ansiedad llene tu vida. Concéntrate en las cosas importantes, que son las que
multiplican tu energía; las secundarias la roban.
La felicidad es tu herencia y tu legado. Nadie te la puede arrebatar. No te la
arrebates tú mismo sufriendo emociones tóxicas. Permítete ser feliz. Celebra tu vida.
¡Tú puedes librarte de la ansiedad!
Emociones tóxicas/ Stematea
martes, 18 de junio de 2019
ANSIEDAD, ESTRÉS. ¿HABLAMOS DE LO MISMO?
Todos necesitamos cierta dosis de presión en nuestras vidas, y eso no tiene nada
de tóxico. Al igual que las cuerdas de un violín, que para sonar afinadas deben estar
tensas, porque demasiado flojas no sonarían y demasiado estiradas se romperían, el
ser humano necesita también una tensión básica.
Pero cuando la presión o los estímulos recibidos son muchos de repente o pocos
pero prolongados durante mucho tiempo, o la combinación de ambos, se produce un
desequilibrio y sobreviene el estrés.
Un estímulo estresante puede ser desde tener que presentarse a un examen hasta
tener que hacerse cargo de la familia por la muerte de un ser querido o vivir durante
años con una pareja que no nos habla, etcétera. Dependerá entonces del tiempo y de
la intensidad con que se viva.
«Vivir un momento estresante» no es lo mismo que «vivir estresado». Lo primero
es normal, inesperado y generado por el ambiente, mientras que lo segundo, vivir
estresado, es tóxico, buscado y generado por nosotros mismos porque se ha
convertido en un hábito y «no sabemos» vivir de otra manera. El estrés surge cuando hay excesivas demandas exteriores y tu organismo no
alcanza a hacerles frente. Es una tensión, una presión física o mental que rompe el
equilibrio.
Un estudio realizado durante diez años en Estados Unidos con personas que no
podían controlar su estrés emocional dio como resultado que la persona estresada
tiene un 40 % más de probabilidad de muerte. Solo en Argentina, se consumen
millones de tranquilizantes por año. Cada vez que el cuerpo recibe un estímulo exterior, se activan dos hormonas: la
adrenalina y el cortisol.
La adrenalina es la hormona que te provee de energía y fuerza y que, al correr
por el cuerpo, te hace sentir inmortal, que puedes lograr todo lo que quieras. Dicha
energía te acelera, eleva tu nivel de excitación, de deseo y de entusiasmo, y agudiza tu visión. Cuando una persona guarda durante meses ira, rencor, cuando soporta
maltratos durante años y sus heridas se acumulan, la adrenalina se activa en dosis
grandes y frecuentes, y actúa como un veneno.
El cortisol es una hormona buena, pero, al elevar de forma excesiva el nivel de
azúcar en la sangre, puede hacerte que aumentes de peso y tus huesos pierdan
calcio, magnesio y potasio.
Las personas que han experimentado muchas presiones a lo largo de su vida
pueden hacerse adictas a la adrenalina y sus cuerpos la generan naturalmente. Se
identifican por su violencia, necesitan sentir presión y, por lo general, practican
deportes de riesgo y siempre están en busca de peleas.
Esto explica que alguien que durante años sufrió conflictos de pareja, un padre
violento o una madre depresiva, nunca logre relajarse por completo y busque
permanentemente un motivo de discusión, porque su cuerpo pide adrenalina.
Todos reaccionamos a los estímulos de manera diferente y dependerá de cómo
interprete cada uno lo que ocurre en la vida. Algunas personas se estresan frente a
determinadas tareas mientras que otras, en esa misma situación, no, porque a pesar
de que el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.
Emociones tóxicas/ Stamatea
Modernidad y postmodernidad .
Tras el Renacimiento surgió la Edad de la Razón o Filosofía Moderna, uno de cuyos máximos exponente fue Kant. Con sus Tres críticas, la Crítica de la razón pura (Kant, 2005), la Crítica de la razón práctica (Kant, 2008) y la Crítica del juicio (Kant, 2006a), se produce una diferenciación de tres esferas: la ciencia, la moralidad y el arte. Con esta diferenciación, ya no había vuelta atrás. En el sincretismo mítico, la ciencia, la moralidad y el arte, estaban todavía globalmente fusionados. Por ejemplo: una “verdad” científica era verdadera solamente si encajaba en el dogma religioso. Con Kant, cada una de estas tres esferas se diferencia y se libera para desarrollar su propio potencial: la esfera de la ciencia empírica trata con aquellos aspectos de la realidad que pueden ser investigados de forma relativamente “objetiva” y descritos en un lenguaje, es decir, verdades proposicionales y descriptivas; la esfera práctica o razón moral, se refiere a cómo tú y yo podemos interactuar pragmáticamente e interrelacionarnos en términos que tenemos algo en común, es decir, un entendimiento mutuo; la esfera del arte o juicio estético se refiere a cómo me expreso y qué es lo que expreso de mí, es decir, la profundidad del yo individual: sinceridad y expresividad (Wilber, 2005b). La Edad Moderna supuso un triunfo de la razón frente al oscurantismo de la Edad Media, y propició la lenta gestación del capitalismo y el Estado. Históricamente, se suele situar el fin de la Edad Moderna con la Revolución francesa de 1789. A partir de esta revolución se inicia la Edad contemporánea hasta la actualidad. Son muchos los acontecimientos históricos que han contribuido a la construcción de nuestro mundo tal como lo conocemos: la revolución industrial, la revolución burguesa, la revolución liberal, el imperialismo capitalista, la abolición de la esclavitud, la emancipación de la mujer, la revolución científica y la actual globalización. Pero una característica principal de la Edad contemporánea ha sido un crecimiento económico más allá de los límites de la propia naturaleza, pues hay un crecimiento desmesurado que consume los recursos disponibles. En ese derrotero, el economicismo neoliberal ha elevado el nivel de vida para una gran mayoría de seres humanos, pero agudizando también las desigualdades sociales entre las personas, los países y los continentes. La consecuencia de ese desigual crecimiento económico ha acarreado graves problemas medioambientales en la actualidad. Pero las consecuencias más graves son de carácter ontológico para la humanidad: la vorágine ascendente de la riqueza y de la libertad colectiva ha sido posible gracias a las transformaciones políticas que ampliaron las libertades de los individuos. La paradoja que se está dando en nuestra época contemporánea es que el binomio riqueza-libertad está en conflicto, pues los pecados del capitalismo han permitido la creación de unos poderes fácticos económicos en manos de unos pocos individuos, en detrimento de la pobreza y la libertad de la gran mayoría de la población mundial. Es por ello que voces autorizadas como Amartya Sen, José Saramago, John Kenneth Galbraith y Joseph Stiglitz se han rebelado contra la excesiva riqueza creada en base al engaño y la falsedad endémica a través de un entramado de corporaciones financieras y económicas, provocando con ello una creciente divergencia con la pobreza mundial. Todo un fraude de una minoría plutocrática a la humanidad tal como denuncia John Galbraith (2007) en su obra La economía del fraude inocente. En la segunda mitad del siglo XX, aparecen diversas corrientes de pensamiento posmodernistas coincidiendo en que, el proyecto modernista, fracasó en su intento de renovación de las formas tradicionales del arte y de la cultura, el pensamiento y la vida social (Vattimo, 2006). La posmodernidad no ha logrado la integración del “ello”, el “yo” y el “nosotros” diferenciados por Kant. Sigue siendo una asignatura pendiente para la humanidad. El principal problema para la postmodernidad tiene su origen, precisamente, en la carencia esencial de que adolece: un sistema que describa la totalidad, es decir, una coherencia explicativa para la integración del “ello”, el “yo” y el nosotros”. La postmodernidad, entendida como superación de la Edad Moderna, también ha fracasado en su intento de lograr la emancipación de la humanidad. Desde luego, como actitud filosófica, la postmodernidad no ha logrado dicho objetivo al no haber logrado la integración del “ello”, el “yo” y el “nosotros” diferenciados por Kant. ¿Y dónde se halla esa genuina actitud filosófica? ¿Desde una perspectiva histórica, quién se ha atrevido a aunar los tres mundos diferencias por Kant: ciencia, ego y moralidad? Ni más ni menos que los místicos cuánticos.
Educación cuántica /Marto
Educación cuántica /Marto
El envidioso.
Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga. Cuando estaba a punto de comerla, ésta le dijo: "¿Puedo hacerte una pregunta?". La serpiente respondió "En realidad nunca contesto preguntas de mis víctimas, pero por ser tú te lo voy a permitir". Entonces la luáérnaga preguntó: "¿Yo te hice algo?" "No" respondió la serpiente. “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?" preguntó la luciérnaga. "No" volvió a responder la serpienpte. “Entonces, ¿por qué me quieres comer?" inquirió el insecto. "Porque no soporto verte brillar", respondió la serpiente. 1. Lo tuyo... ¿mejor que lo mío? ¿Quién lo dijo? Envidiar es una emoción que no sólo implica anhelar lo que la otra persona tiene, querer estar pasando por la misma circunstancia que el otro; el acto de envidiar implica mucho más: te coloca en un plano de continua insatisfacción y de queja permanente. La envidia nace de la sensación o de la creencia de que nunca voy a tener lo que el otro posee. Sin embargo, esto puede modificarse: si lo que te despierta envidia son los kilos que perdió tu compañera de oficina y tú estuvieras segura y convencida de que también podrías bajarlos si te lo propusieras, ¿tendrías envidia de ella? Si tu amigo consiguió un ascenso en el trabajo y tú supieras que haciendo tal o cual entrenamiento también llegarías a ese mismo nivel, ¿sentirías envidia de él? Como puedes ver, se trata de emociones evitables que terminan lastimándonos y desenfocándonos de nuestros propios objetivos. Son emociones que lentamente nos destruyen, sin darnos cuenta de que la procesión va por dentro, como dice un viejo refrán. Bronca, dolor, ira y tristeza son sentimientos con los que nos encontramos al pensar que no hemos alcanzado lo que otros sí tienen. Podemos envidiar un buen coche, un cuerpo espectacular, una casa maravillosa, una salud de hierro, un cargo jerárquico, un buen esposo, una mujer inteligente, el carisma de un amigo, etc. La envidia puede originarse en aquello que pensamos que no tenemos y necesitamos obtener para ser felices y en una estima pobre y lastimada que siente que si tuviera lo que el otro ha logrado, entonces sí sería feliz. Envidiar es desear lo que el otro tiene. La excelencia y el triunfo siempre traen envidia. Nadie envidia a un miserable o a un linyera. Se envidian los logros, el reconocimiento, la casa, el dinero, la familia, la pareja, los amigos. Había un rey que quería saber qué era peor, si ser tacaño o ser envidioso; entonces tomó a dos personas y les dijo: "A uno le daré todo lo que me pida pero al otro le daré el doble." Entonces el envidioso dijo: "A ver si entendí bien rey, ¿todo lo que te pida me lo darás pero al otro le darás el doble?", "Sí", dijo el rey. Entonces le dijo el envidioso al avaro: "Pida usted primero"; "Faltaba más", dijo el avaro, "primero están los caballeros." Que sí, que no; entonces el envidioso dijo: "Ok, yo pido primero, que me saquen un ojo." La envidia es un sentimiento destructivo de alguien que pretende quitarte lo que has logrado. Si eres un hombre de éxito, siempre te perseguirán. Presta atención a este cuento: Había un hombre vendiendo cangrejos en la playa. Tenía dos cubos llenos de animales vivos: uno estaba cubierto con una malla y el otro tapado. Una mujer le preguntó: "¿Por qué tapó un cubo y el otro no?" entonces el vendedor respondió: "Porque vendo dos tipos de cangrejos: japoneses y argentinos. El cangrejo japonés siempre trata de salirse del cubo; cuando no lo consigue, los demás hacen una cadena, se apoyan unos a otros y así todos logran salir, por eso tuve que ponerle una tapa. Los cangrejos argentinos también tratan de escaparse, pero cuando uno intenta saltar, los de más abajo lo agarran y así ninguno escapa." La envidia es una profunda bronca producida por el logro de otros. La envidia es un deseo de venganza; tu brillo opaca al envidioso. La envidia acortará tu visibilidad y ejercerá la misma función que la neblina: no te permitirá ver más allá de lo que sólo está al alcance de tus ojos. La persona que envidia pasa tiempo opinando y juzgando todo lo que el otro tiene, en lugar de orientarse a alcanzar sus propios sueños, por lo cual, termina convirtiéndose en verdugo en vez de ser protagonista de su propia vida. La envidia es un deseo de destrucción, de odio. Las muertes, las violaciones, las estafas, los engaños, los maltratos nacen por la envidia, por ambicionar lo que el otro tiene. La envidia tratará de destruirte a través de la persecución abierta o de la descalificación, de la calumnia. Su objetivo será siempre el mismo: perseguirte. Cuando te digan: "Lo que yo te digo no es para criticarte", "Te lo digo, pero no para destruirte", es porque te quieren eliminar. La afirmación de alguien en una conversación denota lo que esa persona tiene en su mente (de lo contrario no necesitaría aclararlo). El envidioso dirá: "¡Ojo! No lo digo para que te vaya mal", pero tú y yo sabemos que en el fondo su intención es que no logres tus objetivos. La envidia nos desenfoca y conduce nuestra energía hacia el flanco equivocado, hacia "el otro", en lugar de buscar dentro de nosotros mismos las mejores oportunidades. Es un sentimiento tan completo y cegador que no te permite ver lo que está delante ni aquello que sólo a ti te pertenece. Recién cuando tu estima y tu yo estén seguros de sus capacidades y habilidades, cuando hayas determinado que nada te moverá del objetivo a seguir, nunca nadie más te despertará "envidia."
Gente toxica/Stematea.
Gente toxica/Stematea.
sábado, 15 de junio de 2019
Libre de culpa y cargo.
Todos los seres humanos tenemos derecho a ser felices y a vivir sin culpas. Todos tenemos cosas buenas y otras que no lo son tanto; sin embargo necesitamos conectarnos con lo bueno, con lo mejor que tenemos y seguir adelante. Sin darnos cuenta nos hemos llenado de culpas, de circunstancias difíciles que debimos pasar y que decidimos cargar sobre nuestros hombros, de mensajes que hemos aceptado e incorporado sin cuestionar y que asumimos como propios. Obsesionarte con la culpa sólo traerá dolor y heridas a tu alma y a tu cuerpo. Tú eres tu propio tóxico. Ya es tiempo de aprender a ser libre de todos los paradigmas falsos que hasta hoy te dirigían y de disfrutar sin culpa. El cordón umbilical se ha roto y ahora te toca decidir a ti. Simplemente sé tú mismo, limpia el polvo de tus zapatos y sigue adelante. Vacíate de culpas propias y ajenas y comienza a vivir con convicción. La convicción te permitirá rever, modificar, cambiar lo que sea necesario cambiar y seguir adelante. • Si te equivocaste, pide perdón. Saber disculparse es un acto de grandeza, implica reconocer nuestros errores y cambiar la actitud. Si está a tu alcance, repara tu equivocación y a tu grandeza se le sumará paz.
• Mereces ser feliz. Proponte disfrutar de todo lo que tienes, sabiendo que eres merecedor de todas las cosas buenas de la vida. Deshazte de las culpas falsas. Sólo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas. • No quieras cambiar a nadie, sólo cambia quien decide cambiar. La mejor manera de que el otro cambie es no queriéndolo cambiar. Cada vez que tomes una decisión pregúntate si te ayudará a ser la mejor versión de ti mismo. Cada vez que elijas quién te va a acompañar en un proyecto, piensa si esa persona sumará valor y te permitirá ser la mejor versión de ti mismo. Cuando leas, investigues, aprendas y crezcas serás tu mejor versión lograda en el plano intelectual. Cuando proyectes con toda tu fuerza tus sueños y pongas en marcha tus objetivos, conocerás tu propia esencia, tu valor, y el dominio propio, ese que está dentro tuyo. Entonces tu verdadero yo emergerá y sabrá reconocerse a sí mismo. Vivir, gozar y disfrutar son derechos que tenemos todos los seres humanos, no privilegios. Nos corresponden por ley.
Gente toxica/Stematea.
• Mereces ser feliz. Proponte disfrutar de todo lo que tienes, sabiendo que eres merecedor de todas las cosas buenas de la vida. Deshazte de las culpas falsas. Sólo eres responsable de tus decisiones, no de las ajenas. • No quieras cambiar a nadie, sólo cambia quien decide cambiar. La mejor manera de que el otro cambie es no queriéndolo cambiar. Cada vez que tomes una decisión pregúntate si te ayudará a ser la mejor versión de ti mismo. Cada vez que elijas quién te va a acompañar en un proyecto, piensa si esa persona sumará valor y te permitirá ser la mejor versión de ti mismo. Cuando leas, investigues, aprendas y crezcas serás tu mejor versión lograda en el plano intelectual. Cuando proyectes con toda tu fuerza tus sueños y pongas en marcha tus objetivos, conocerás tu propia esencia, tu valor, y el dominio propio, ese que está dentro tuyo. Entonces tu verdadero yo emergerá y sabrá reconocerse a sí mismo. Vivir, gozar y disfrutar son derechos que tenemos todos los seres humanos, no privilegios. Nos corresponden por ley.
Gente toxica/Stematea.
LA ANSIEDAD TÓXICA
La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza,
cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas
prepararte para hacerle frente.
La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo.
Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los
famosos dolores de cabeza, el malestar estomacal, el sudor, etcétera.
La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se
presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan
ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos
puede poner en alerta para prepararnos mejor (y estudiar).
Ahora, ¿qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir
ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada
desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento
interior.
La ansiedad crónica es tóxica. El problema surge cuando la ansiedad se convierte
en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente.
Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.
Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al
otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la
expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas
interpersonales.
Realiza la siguiente autoevaluación. Piensa cuántas veces has experimentado
miedo, angustia, preocupación frente a una situación de tensión en el trabajo, frente
a un viaje, a un examen. ¿Esto te resulta familiar? La ansiedad es un estado
emocional tóxico que hace que una persona sienta inquietud o temor.
Cuando se ansía mucho algo, es fácil desanimarse y sentir que nada tiene sentido o
vale la pena. Con esta emoción a flor de piel, nos costará mucho más alcanzar las
metas que nos propongamos. La ansiedad no solo nos impide experimentar
emociones positivas, como la alegría o el amor, sino que no nos permite disfrutar de
la vida al máximo.
Si ya te vas identificando con todo esto, vayamos al siguiente paso. Ahora la clave
es descubrir dónde comienza esta ansiedad negativa para que, una vez la
reconozcamos, podamos superarla y asumir lo que nos toque pasar de la mejor
forma posible y de la manera menos tóxica.
En principio, descubriremos que el comienzo se da siempre en la mente. ¿Alguna
vez has prestado atención a tus pensamientos? Si no lo has hecho, tómate tu tiempo
para ver en qué estás pensando y qué es lo que «te da vueltas en la cabeza» la
mayoría de las veces. Ahí está la clave de la ansiedad: en tus pensamientos, en
aquellos pensamientos que tu cerebro, de manera equivocada, interpreta como reales.
Y aunque tu razón sepa que no son verdaderos, los crees a nivel emocional, es decir,
que sientes que son verdad.
Si tu cerebro cree que va a suceder algo malo, empezará a enviar síntomas de
ansiedad. Existe un proverbio anónimo que dice: «No puedes evitar que los pájaros
de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza. Pero puedes impedir que
aniden en tus cabellos.» No te contamines con todo aquello que no sirve, aprende a
descartar de tu mente todo aquello que intoxica tus emociones.
Emociones tóxicas/Stimatea.
jueves, 13 de junio de 2019
La brecha epistemológica.
Pero, ¿quién va enseñar a pensar dentro de ese nuevo paradigma de conocimiento? Más que nunca, la humanidad necesita para su regeneración de una educación cuántica, nacida como un posibilismo gracias a las remisión de la miopía científica con la física cuántica. Mientras que el materialismo científico persiste en su creencia de que la conciencia y el pensamiento son consecuencia de la materia, paralelamente, la psicología transpersonal surgida tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanística, propone una renovada visión y comprensión del ser humano mediante el estudio de las experiencias cumbres, místicas xlviii o metafísicas. Sin embargo, desde el dominio y la prepotencia academicista de la ciencia, el movimiento materialista no ha tenido ninguna piedad con el movimiento transpersonal al calificarlo despectivamente como “misticismo cuántico”. Desde luego, hay una brecha epistemológica, intelectual y espiritual entre el materialismo científico y la filosofía y psicología transpersonales. El objetivo de La educación cuántica es dilucidar, una vez por todas, ese debate epistemológico. Analicemos dicha senda. Por un lado, con el cambio de paradigma desde la física clásica a la física cuántica, las circunstancias históricas, psicológicas, sociológicas, educacionales y filosóficas que llevan a la obtención del conocimiento, requieren asimismo de un revisionismo. Por otro lado, el “yo” (ego) está tocado fondo en su recorrido materialista y redirigiéndose hacia el “nosotros” (moral), como defiende el espíritu del 15M xlix o el Foro Social Mundial, por citar solo dos ejemplos. Y en tercer lugar, ¿qué decir de la incipiente crisis espiritual donde los dogmas religiosos están siendo cuestionados por el mal llamado “misticismo cuántico” al sustituir la fe ciega por contenidos científicos? Estos místicos cuánticos, entre los que me incluyo solidariamente, es una renovada visión de la ciencia y la espiritualidad y que, implícitamente, supedita el “yo” al “nosotros”: se trata de un trabajo personal acerca de la evolución de la propia conciencia con una finalidad “noética”. En filosofía, el término “noética” se refiere a todo lo que tiene que ver con el pensamiento. La palabra significa “ver discerniendo”, de donde se deriva el “pensar”. Entre los filósofos griegos, era frecuente utilizar el verbo con un significado próximo a “intuir”, en el sentido de “ver inteligible o ver pensante”. Existe a nivel internacional un organismo conocido como IONS (Institute of Noetic Science) que financia experimentos y el desarrollo de la ciencia noética. El IONS fue fundado en 1973 por el astronauta del Apolo 14 Edgar Mitchell. Es una organización sin ánimo de lucro cuya misión es apoyar la transformación individual y colectiva a través de la investigación de la conciencia, la extensión educativa y la participación de una comunidad global de aprendizaje en la realización de nuestro potencial humano. La investigación de vanguardia en los potenciales poderes de la conciencia no encajan necesariamente con los modelos científicos convencionales, sin embargo, hay un compromiso en mantener el rigor científico. Como se puede apreciar, no soy el único lunático, nunca mejor dicho. La ciencia noética es la disciplina científica que investiga la naturaleza y potenciales de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. La ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico. Desde una perspectiva de la historia del pensamiento, ese nuevo rumbo investigativo de la humanidad, en primera instancia, fue iniciado por el “misticismo cuántico” aunque denostado por el materialismo científico. Pero, con el surgimiento del movimiento transpersonal como “cuarta fuerza” de la psicología a partir de la década de los sesenta del siglo pasado, cobra mayor fuerza ese rumbo pensativo que pretende aunar la ciencia con la espiritualidad. También las denominadas escuelas activas postulan por un sendero pedagógico para la potenciación holística del ser humano como revulsivo para la transformación social. Sin embargo, de un modo epistemológico, es la filosofía transpersonal mayormente edificada por Ken Wilber, quien realiza el giro copernicano del entendimiento humano al aunar la filosofía occidental con la filosofía oriental. ¿Qué ha ocurrido en ese discurrir de la razón humana desde Kant hasta Wilber? .
Educación cuántica/ Martos
Educación cuántica/ Martos
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