sábado, 29 de junio de 2019
LA ANGUSTIA CAMBIA TU MANERA DE HABLAR.
Generalmente, de una persona triste podemos escuchar frases como las que
siguen y percibir grandes cuotas de resignación. «Es lo que me ha tocado vivir. ¡Qué
le vamos a hacer!» En consecuencia, descubrimos que se alimenta de estas palabras.
Se encuentra tan inmerso en la tristeza que no logra ver aquello que se dice y que le
causa daño.
Estas son tus opciones. Puedes decir que otros siempre se llevan la mejor parte del
pastel; que eres una persona a la que todo le sale mal; que te pasa igual que a tus
padres, nunca tuvieron peso y todo el mundo los engañó. O puedes cambiarlo
pensando que lo mejor está por venir; que todas las cosas por las que has pasado te
han ayudado para bien; que tienes dominio propio para sobreponerte al dolor y a la
angustia; que nada ni nadie te robará las ganas de seguir soñando; que no importa lo
que has pasado, sigues camino de la meta.
Recuerda que las excusas y la queja solo te inmovilizan en el mismo lugar de
siempre. Comienza a disfrutar de lo que tienes y háblate en positivo. No importa las
veces que planees y fracases. Sabemos bien que la suma de los fracasos es la bandera
del éxito.
Emociones tóxicas /Stematea.
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