sábado, 29 de junio de 2019
Exoterismo versus esoterismo.
La paulatina integración de la espiritualidad oriental en la
racionalidad occidental constituye la génesis de la filosofía
transpersonal, o filosofía cuántica si se prefiere. En suma, es
la reconciliación con ciertos conocimientos esotéricos, ahora
argumentados desde la física cuántica. Ello abre un
posibilismo para especular sobre ciertas reglas del
pensamiento y de la espiritualidad, o dicho de otra manera,
reconocer que la humanidad se halla ante un nuevo
paradigma de conocimiento.
Las consecuencias pedagógicas de la filosofía
transpersonal postulada en La educación cuántica, serían de
incalculable potencial para todo ser humano en orden a auto
realizarse, gracias al específico conocimiento sobre las reglas
que rigen al pensamiento cuántico. Una de dichas reglas es
la propuesta del físico francés Garnier que, mediante su
teoría del desdoblamiento del tiempo (Garnier, 2012), postula
que todo nosotros tenemos “otro yo” que conviene escuchar
atentamente, lo mismo que dijo Heráclito mediante el Logos.
Ciencia, Garnier, y filosofía perenne, Heráclito, coinciden. El
“otro yo” de Garnier es el “Logos” de Heráclito. La única
diferencia es que la confirmación científica llega más de dos
milenios después. ¿No ha llegado el momento de que sean las
ideas perennes quienes marquen el futuro de la ciencia? ¿No
es conveniente hacer una inflexión pensativa desde el
materialismo científico hacia la introspección humana? Una
cuestión que conlleva el acceso libre y gratuito a todo
conocimiento y, consecuentemente, propugna la libertad en
toda su legitimidad cognitiva, pues saber y libertad son dos
caras de la misma moneda. Así, tenía razón el filósofo alemán
Hegel al afirmar que “la historia es el progreso de la
conciencia de la libertad”.
Pero claro, esta apertura cognitiva que acrecienta el
empoderamiento en libertad de los individuos va contra el
interés de los plutócratas, de ahí la obstinación de estos
últimos en eternizar su dominio sobre la humanidad
mediante la ignorancia inducida. No obstante, algunos
activistas cuánticos, seamos filósofos, científicos o
educadores, tenemos la sagrada obligación de investigar y
transmitir los conocimientos para beneficio de la humanidad,
y no solo para el de una minoría de plutócratas. En este
sentido, La educación cuántica es todo un revés intelectual
para el pensamiento único neoliberal, como si de un caballo
de Troya se tratara. Una vez abierta la caja de pandora del
conocimiento y de la libertad, la evolución holística se torna
imparable. Y el resultado es el surgimiento de La educación
cuántica, un nuevo paradigma de conocimiento en
contraposición a la educación tradicional (los contrarios de
Heráclito, siempre presentes…), esta última servil a los
intereses de la burguesía capitalista (Carrera, 2016).
Educación cuántica /Marto.
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