Y las armas más temidas de esos “místicos cuánticos” son
el amor, la compasión, la solidaridad, el altruismo, la
empatía, el conocimiento, la verdad, la justicia y la paz, como
universales valores contemplados por la filosofía perenne
frente al moribundo pensamiento occidental. Nunca mejor
dicho, a decir del filósofo y científico Mario Bunge, la filosofía
no ha muerto, pero está gravemente enferma. Considera que
si se descuida la investigación básica, por darse prioridad al
armamento y a la conquista territorial, la ciencia decaerá, y
con ella la técnica. Añade que los filósofos debieran cooperar
con los científicos sociales para diseñar sociedades en las que
se protejan los intereses individuales y colectivos. Bunge
(2002), en su obra Crisis y reconstrucción de la filosofía,
apunta a que la filosofía académica actual se encuentra en
un preocupante estancamiento. En dicho vacío cognitivo
tiene razón de ser La educación cuántica.
Porque, es posible que vivamos en una sociedad
tecnológicamente avanzada, pero no en la sapiencia. Más que
nunca, muchos de mis congéneres, deberían ser instruidos
en materia filosófica, para constatar sorprendentemente que
ni piensan, ni se puede decir que existan. Más bien, piensa
una minoría plutocrática por todos nosotros. Un
pensamiento único y neoliberal, toda una dictadura del imperialismo económico. Frente a ello, mi propuesta es que el
antes citado “pienso, luego existo”, a modo de despertar de la
conciencia, debe ser clamado al unísono por todos nosotros
en una nueva conciencia colectiva que, en su obligada
regeneración, deberá aprender a pensar colectivamente. En
suma, como propone el arqueólogo, antropólogo y
paleontólogo español Carbonell (2007), se trata de generar El
nacimiento de una nueva conciencia.
Para ello, es de obligado cumplimiento un revisionismo, no
solo de la historia en sentido tradicional, sino eminentemente
de la historia del pensamiento por las graves connotaciones
que tiene sobre nuestro modo de vivir, pensar y amar, pues
la humanidad está desorientada existencial, cognitiva y
moralmente. La educación cuántica propone dicho
revisionismo siguiendo el sabio consejo de Descartes: “Para
alcanzar la verdad, es necesario, una vez en la vida,
desprenderse de todas las ideas recibidas, y reconstruir de
nuevo y desde los cimientos todo nuestro sistema de
conocimientos”. En dicho sentido, La educación cuántica
postula un paradigmático tránsito desde la filosofía y
psicología tradicional a la filosofía y psicología transpersonalxix
(Martos, 2010), desde el materialismo científico al
“misticismo cuántico”xx, desde el “yo” al “nosotros” kantiano,
en suma, desde el racionalismo pragmático al racionalismo
espiritual.
Educación cuántica
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