jueves, 14 de marzo de 2019

La mente como problema


Cambiar el actual paradigma intelectual, más conocido
como “pensamiento único neoliberal”, será difícil pero no
imposible. Socialmente, esa tarea de cambio ha sido
emprendida por los movimientos antiglobalización, conocidos
también como altermundismo. Estos activistas sociales ven
ahora cómo sus reivindicaciones son también asumidas por
los “activistas cuánticos”, tomando prestado dicha expresión
del Dr. Amit Goswami, profesor de Ciencia Teórica de la
Universidad de Oregón, quien lleva más de treinta años
enseñando Física Cuántica y es uno de los pioneros de esta
nueva y revolucionaria perspectiva. Desde luego, hay una
revolución en marcha en la ciencia. Un genuino cambio de
paradigma. Mientras que la ciencia tradicional se mantiene
en su visión materialista, cada vez crece un mayor número de
científicos que apoyan y desarrollan un nuevo paradigma
basado en la supremacía de la conciencia. Estamos en los
albores de dejar de ver a la mente humana como puramente
biológica sino abierta a otras interpretaciones con
connotaciones cuánticas (Lipton, 2007), es decir con
conexión al universo entero, de ahí el concepto de “mente
cuántica” (Torán, 2011), en alusión a la conexión entre la
racionalidad humana y el campo cuántico. Sin lugar a dudas,
estamos ante nuevas reglas del pensamiento que la ciencia
todavía no ha descubierto su funcionamiento, pero presentes
en el conocimiento esotéricoxxvi de la filosofía perenne.
Pudiera pensarse que la mente humana es una tabula
rasa a partir de la cual tiene lugar el constructivismo de la
propia experiencia interna y subjetiva de la realidad en su
interacción con el medio, véase en este sentido la
epistemología genética del psicólogo y biólogo Jean Piaget
(Phillips, 1977). Sin embargo, recientes investigaciones
acreditan que un feto no nacido, no solo puede escuchar los
sonidos del mundo exterior, sino es capaz de recordar
palabras específicas en los días siguientes al nacimiento.
Esta nueva investigación ha sido realizada por científicos
finlandeses de la universidad de Helsinki y demuestran que
los bebés dentro del vientre materno desarrollan una
memoria de palabras que oyen con frecuencia. Afirman
dichos científicos que un recién nacido no es un lienzo vacío,
sino que el aprendizaje se inicia antes del nacimiento.
Personalmente hice también un experimento en dicho
sentido con un niño de unos cuatro o cinco años, si no
recuerdo mal. Como ya sabía contar su edad, simplemente le
fui preguntando por sus recuerdos restándole regresivamente
año por año hasta llegar a su nacimiento. Cuando le
pregunté por su estado antes del nacimiento,
sorprendentemente, imitó la posición fetal durante el
embarazo. Realicé dicha experiencia hace más de treinta
años, confirmada ahora por la investigación finlandesa
referida anteriormente. ¿Por qué es posible dicha regresión
en el tiempo? Ello guarda relación con la gran variedad de
frecuencias de ondas cerebrales en los humanos: delta, zeta,
alfa, beta y gama, esta última solamente vista en estados
elevados de conciencia. Cuando los niños crecen,
experimentan una progresión de sus frecuencias desde delta
(de cero a dos años), luego zeta (de dos a cinco años),
después alfa (de cinco a ocho años) y, finalmente, beta (de
ocho a doce años). ¿Por qué son posibles dichos
experimentos?
En el caso del experimento finlandés, se realizó dentro del
espectro de las ondas delta, un estado de sueño profundo
que se da también en los adultos cuando duermen y que
posibilita que los niños de cero a dos años funcionen
fundamentalmente desde el subconsciente. Sin embargo, mi
experimento se realizó en el espectro de las ondas zeta, y los
niños de dos a cinco años viven dicha fase en un estado
similar al trance y conectados sobre todo a su mundo
interior, en el reino de lo abstracto con escasos matices de
pensamiento racional. Ambos experimentos son posibles
porque conectan directamente con el subconsciente mediante
las ondas cerebrales lentas (Dispenza, 2012).
En virtud de dichos experimentos, ¿dónde comienza la
memoria y la vida? ¿Antes o después del nacimiento? ¿No
será la vida, más bien, una expresión cuántica percibida por

la mente humana, incluso en estado subconsciente como
acredita los anteriores experimentos con niños? ¿No recuerda
ello la teoría de la reminiscencia de Platón? Para Platón,
adquirir conocimientos consiste en recordar lo que el alma
sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas
antes de caer en el mundo sensible y encerrado en el cuerpo.
Cuerpo (material) y alma (inmaterial) son dos contrarios más
sin consenso, respectivamente, en el ámbito científico y en el
religioso: una eterna cuestión que Platón solucionó con la
metempsicosis, popularmente conocido como reencarnación.
Analicemos ahora otra investigación científica. En los años
ochenta, se puso de moda el “entrenamiento mental”,
practicada por algunos equipos olímpicos. Consiste en que el
deportista se imagine realizando la tarea deportiva a
desempeñar en orden a mejorar su rendimiento físico.
Evidentemente, algunos científicos eran escépticos hasta que
se empezaron a realizar experimentos. El escéptico psicólogo
deportivo William Straub organizó un experimento para
desacreditar la práctica del entrenamiento mental, pero el
resultado fue precisamente lo contrario: funcionaba. ¿Qué
sucede cuando uno imagina que está haciendo algo en lugar
de hacerlo de verdad?
La solución es aportada desde los estudios con
neuroimagen, que indican que las áreas de la corteza motora
primaria se activan de manera parecida cuando imaginamos
que movemos el cuerpo y cuando lo movemos de verdad. La
única diferencia es que el cerebro no ha dado la orden de
moverse a los músculos. En el libro El mándala del cuerpo,
Matthew y Sandra Blakeslee (2009), relatan cómo el pianista
Vladimir Horowitz entrenaba con la imaginación porque no
soportaba tocar otro piano que no fuera el suyo, y también
un violinista que pasó siete años en la cárcel sin su
instrumento pero que dio un concierto impecable al salir
gracias a su entrenamiento mental. Este tipo de
experimentos fueron confirmados en 1994 por el
neurocientífico Álvaro Pascual-Leone de la Universidad de
Harvard. El entrenamiento mental fue también demostrado
en 2004 por la Fundación Clínica de Cleveland. ¿La mente
modifica la realidad?Pero el verdadero poder de la mente ha sido demostrado
por científicos de la Universidad de Washington, quienes por
primera vez, han conseguido que los cerebros de dos
personas se comunicaran a distancia. Lograron controlar a
distancia el movimiento de las manos de un colega a través
de señales enviadas por Internet, a partir de una señal
remitida por el cerebro de otro colega que se encontraba en
otra parte del campus universitario. Lo asombroso de dicho
experimento es que es la primera vez que la comunicación a
distancia se realiza entre dos seres humanos, tecnología
mediante. ¿Puede ser ello un indicio de que la telepatía es
posible y no solo restringida al ámbito de la pseudociencia?
Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el
mundo interno de las personas está conectado con el mundo
externo, conformando un todo interdependiente, un universo
en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban
como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas
las investigaciones espirituales verdaderas así como las
investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía
observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes,
sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría
ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber
incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la
forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la
meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio”
de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos
invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo
externo e interno. En vez de ello, como se ha visto en el
prólogo, la postmodernidad ha fragmentado el ego de las
personas, disociándolas de la colectividad y provocando
enfermedades sociales jamás vistas en la historia de la
humanidad. ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización?
¿Han quedado obsoletas ciertas creencias? ¿Estamos
experimentando una evoluciónxxvii holística hacia una nueva
realidad?

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