martes, 12 de marzo de 2019

La mente como problema.


Cambiar el actual paradigma intelectual, más conocido

como “pensamiento único neoliberal”, será difícil pero no

imposible. Socialmente, esa tarea de cambio ha sido

emprendida por los movimientos antiglobalización, conocidos

también como altermundismo. Estos activistas sociales ven

ahora cómo sus reivindicaciones son también asumidas por

los “activistas cuánticos”, tomando prestado dicha expresión

del Dr. Amit Goswami, profesor de Ciencia Teórica de la

Universidad de Oregón, quien lleva más de treinta años

enseñando Física Cuántica y es uno de los pioneros de esta

nueva y revolucionaria perspectiva. Desde luego, hay una

revolución en marcha en la ciencia. Un genuino cambio de

paradigma. Mientras que la ciencia tradicional se mantiene

en su visión materialista, cada vez crece un mayor número de

científicos que apoyan y desarrollan un nuevo paradigma

basado en la supremacía de la conciencia. Estamos en los

albores de dejar de ver a la mente humana como puramente

biológica sino abierta a otras interpretaciones con

connotaciones cuánticas (Lipton, 2007), es decir con

conexión al universo entero, de ahí el concepto de “mente

cuántica” (Torán, 2011), en alusión a la conexión entre la

racionalidad humana y el campo cuántico. Sin lugar a dudas,

estamos ante nuevas reglas del pensamiento que la ciencia

todavía no ha descubierto su funcionamiento, pero presentes

en el conocimiento esotéricoxxvi de la filosofía perenne.

Pudiera pensarse que la mente humana es una tabula

rasa a partir de la cual tiene lugar el constructivismo de la

propia experiencia interna y subjetiva de la realidad en su

interacción con el medio, véase en este sentido la

epistemología genética del psicólogo y biólogo Jean Piaget

(Phillips, 1977). Sin embargo, recientes investigaciones

acreditan que un feto no nacido, no solo puede escuchar los

sonidos del mundo exterior, sino es capaz de recordar

palabras específicas en los días siguientes al nacimiento.
Esta nueva investigación ha sido realizada por científicos

finlandeses de la universidad de Helsinki y demuestran que

los bebés dentro del vientre materno desarrollan una

memoria de palabras que oyen con frecuencia. Afirman

dichos científicos que un recién nacido no es un lienzo vacío,

sino que el aprendizaje se inicia antes del nacimiento.

Personalmente hice también un experimento en dicho

sentido con un niño de unos cuatro o cinco años, si no

recuerdo mal. Como ya sabía contar su edad, simplemente le

fui preguntando por sus recuerdos restándole regresivamente

año por año hasta llegar a su nacimiento. Cuando le

pregunté por su estado antes del nacimiento,

sorprendentemente, imitó la posición fetal durante el

embarazo. Realicé dicha experiencia hace más de treinta

años, confirmada ahora por la investigación finlandesa

referida anteriormente. ¿Por qué es posible dicha regresión

en el tiempo? Ello guarda relación con la gran variedad de

frecuencias de ondas cerebrales en los humanos: delta, zeta,

alfa, beta y gama, esta última solamente vista en estados

elevados de conciencia. Cuando los niños crecen,

experimentan una progresión de sus frecuencias desde delta

(de cero a dos años), luego zeta (de dos a cinco años),

después alfa (de cinco a ocho años) y, finalmente, beta (de

ocho a doce años). ¿Por qué son posibles dichos

experimentos?

En el caso del experimento finlandés, se realizó dentro del

espectro de las ondas delta, un estado de sueño profundo

que se da también en los adultos cuando duermen y que

posibilita que los niños de cero a dos años funcionen

fundamentalmente desde el subconsciente. Sin embargo, mi

experimento se realizó en el espectro de las ondas zeta, y los

niños de dos a cinco años viven dicha fase en un estado

similar al trance y conectados sobre todo a su mundo

interior, en el reino de lo abstracto con escasos matices de

pensamiento racional. Ambos experimentos son posibles

porque conectan directamente con el subconsciente mediante

las ondas cerebrales lentas (Dispenza, 2012).

En virtud de dichos experimentos, ¿dónde comienza la

memoria y la vida? ¿Antes o después del nacimiento? ¿No

será la vida, más bien, una expresión cuántica percibida por 

la mente humana, incluso en estado subconsciente como

acredita los anteriores experimentos con niños? ¿No recuerda

ello la teoría de la reminiscencia de Platón? Para Platón,

adquirir conocimientos consiste en recordar lo que el alma

sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas

antes de caer en el mundo sensible y encerrado en el cuerpo.

Cuerpo (material) y alma (inmaterial) son dos contrarios más

sin consenso, respectivamente, en el ámbito científico y en el

religioso: una eterna cuestión que Platón solucionó con la

metempsicosis, popularmente conocido como reencarnación.

Analicemos ahora otra investigación científica. En los años

ochenta, se puso de moda el “entrenamiento mental”,

practicada por algunos equipos olímpicos. Consiste en que el

deportista se imagine realizando la tarea deportiva a

desempeñar en orden a mejorar su rendimiento físico.

Evidentemente, algunos científicos eran escépticos hasta que

se empezaron a realizar experimentos. El escéptico psicólogo

deportivo William Straub organizó un experimento para

desacreditar la práctica del entrenamiento mental, pero el

resultado fue precisamente lo contrario: funcionaba. ¿Qué

sucede cuando uno imagina que está haciendo algo en lugar

de hacerlo de verdad?

La solución es aportada desde los estudios con

neuroimagen, que indican que las áreas de la corteza motora

primaria se activan de manera parecida cuando imaginamos

que movemos el cuerpo y cuando lo movemos de verdad. La

única diferencia es que el cerebro no ha dado la orden de

moverse a los músculos. En el libro El mándala del cuerpo,

Matthew y Sandra Blakeslee (2009), relatan cómo el pianista

Vladimir Horowitz entrenaba con la imaginación porque no

soportaba tocar otro piano que no fuera el suyo, y también

un violinista que pasó siete años en la cárcel sin su

instrumento pero que dio un concierto impecable al salir

gracias a su entrenamiento mental. Este tipo de

experimentos fueron confirmados en 1994 por el

neurocientífico Álvaro Pascual-Leone de la Universidad de

Harvard. El entrenamiento mental fue también demostrado

en 2004 por la Fundación Clínica de Cleveland. ¿La mente

modifica la realidad?

Pero el verdadero poder de la mente ha sido demostrado

por científicos de la Universidad de Washington, quienes por

primera vez, han conseguido que los cerebros de dos

personas se comunicaran a distancia. Lograron controlar a

distancia el movimiento de las manos de un colega a través

de señales enviadas por Internet, a partir de una señal

remitida por el cerebro de otro colega que se encontraba en

otra parte del campus universitario. Lo asombroso de dicho

experimento es que es la primera vez que la comunicación a

distancia se realiza entre dos seres humanos, tecnología

mediante. ¿Puede ser ello un indicio de que la telepatía es

posible y no solo restringida al ámbito de la pseudociencia?

Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el

mundo interno de las personas está conectado con el mundo

externo, conformando un todo interdependiente, un universo

en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban

como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas

las investigaciones espirituales verdaderas así como las

investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía

observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes,

sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría

ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber

incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la

forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la

meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio”

de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos

invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo

externo e interno. En vez de ello, como se ha visto en el

prólogo, la postmodernidad ha fragmentado el ego de las

personas, disociándolas de la colectividad y provocando

enfermedades sociales jamás vistas en la historia de la

humanidad. ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización?

¿Han quedado obsoletas ciertas creencias? ¿Estamos

experimentando una evoluciónxxvii holística hacia una nueva

realidad?.

Educación cuántica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario