domingo, 17 de marzo de 2019
La mente y el campo cuántico
A la vista de todo lo anterior, se puede afirmar que ciencia
y espiritualidad, más que abrirse una brecha entre ambas,
están aproximándose la una a la otra gracias a las
investigaciones de los propios científicos, Amit Goswami, Pim
van Lommel, Alexander Eben, José Miguel Gaona, entre
otros muchos como se verá, y que vislumbra un nuevo
paradigma de conocimiento todavía por descubrir, y cuya
reglas habrá que escribir.
El objetivo de esta introducción es argumentar que la
mente y el campo cuántico están cada vez más cerca de una
percepción cognitiva como jamás ha habido en la historia de
la humanidad, salvo quizá, en algunas de las antiguas civilizaciones desparecidas que dejaron suficientes legados
arqueológicos y sapienciales de un conocimiento superior al
actual estadio civilizatorio. Tal vez siempre, la mente y el
campo cuántico hayan estado conectados, pero pocos han
podido acceder a él. El conocimiento esotérico tiene ahora
una reformulación científica gracias a la física cuántica: el
racionalismo pragmático está conectando con su contrario, el
racionalismo espiritual. Hasta los científicos más ateos están
experimentado el racionalismo espiritual. En este sentido,
conviene recordar Cuestiones cuánticas de Ken Wilber (2013),
una recopilación de escritos místicos de los físicos más
famosos del mundo. Son unos escritos místicos de los
científicos más eminentes de nuestra era, los padres
fundadores de la relatividad y de la física cuántica. Todos
ellos, con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología
técnica, expresan su convicción de que la física y la mística,
de alguna manera, son complementarias. Son cada vez más
los científicos que escapan de la exclusiva mirada del
materialismo científico y abrazan a la espiritualidad.
Para el lector deseoso de seguir investigando sobre la
mente y su relación con el campo cuántico, recomiendo la
lectura de Deja de ser tú. La mente crea la realidad, una obra
del bioquímico Joe Dispenza (2012) quien, a través de la
física cuántica, la neurociencia, la biología o la genética,
pretende enseñar cómo dar el salto cuántico que requiere
romper con los límites de la realidad objetiva. Quizá ha
llegado el momento de explorar un mundo que la ciencia está
empezando a descubrir. Quizá ha llegado el momento de
explorar la mente infinita. Quizá ha llegado el momento de
trascender en nuestra mente cuántica (Torán, 2011). En esa
dirección, la psicología transpersonal es una excelente
herramienta de trascendencia para dar un salto en un nuevo
campo de la conciencia, hacia una evolución holística desde
el ego al “nosotros” kantiano, un cambio de paradigma del
neoliberalismo al altermundismo, en suma, se trata de una
mirada hacia el interior del individuo, una recuperación de
los valores humanos violados por un corrupto sistema
capitalista donde siempre pierden los de abajo al quedar el
ego de las personas fragmentado y disociado de la
colectividad.
Una última observación en esta introducción. Soy
consciente de la dificultad cognitiva de este ensayo: es un
pensamiento complejo (Morin, 1994), en el específico sentido
acuñado por el filósofo francés Edgar Morin. El objetivo
pedagógico pretendido con La educación cuántica, es hacer
verdad lo dicho por este pensador contemporáneo: “Educar
para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es
una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí
se encuentra justamente la misión espiritual de la educación:
enseñar la comprensión entre las personas como condición y
garantía de la solidaridad intelectual y moral de la
humanidad”. Esa perspectiva pedagógica propuesta por
Morin está incursionando en la educación, véase en este
sentido la obra del físico y maestro Carlos González (2011)
titulada Veintitrés maestros, de corazón: un salto cuántico en
la enseñanza. Una interesante sinopsis de dicha obra:
Un maestro decide crear un ambiente mágico en
su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a
descubrir los enormes potenciales que habitan en su
interior. Les revela un mundo más allá de la mente
programada y de las creencias. Para llevar a cabo su
proyecto el profesor emplea curiosos trucos. Poco a
poco, cada alumno se convierte en su propio
maestro, en una fuente de conocimiento para él y
sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden
vivirla desde su corazón. Se plantea un modelo de
enseñanza que se basa en descubrir la fuerza
interior. Hoy puede ser ciencia ficción. Tal vez una
semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma
totalmente nueva de enseñar, en la que el ser
humano deja de sentirse víctima, para sentirse el
creador de su propia vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario