viernes, 15 de marzo de 2019

Más allá de la mente


En el año 2005, David W. Moore, investigador de la
Universidad de Princeton, publicaba un estudio titulado Tres
de cada cuatro americanos creen en lo paranormal, con las
siguientes estadísticas: un 41% de personas creían en la
percepción extrasensorial, un 37% estaban convencidos de
que las casas pueden quedar encantadas con espíritus de
personas fallecidas o un 31% de estadounidenses que creen
en la telepatía. Anteriormente, en el año 2001, otro estudio
similar arrojaba los siguientes datos: el 54% de los
estadounidenses cree en la sanación de enfermedades
mediante poderes mentalesxxviii, el 33% está convencido de
que los extraterrestres nos han visitado en algún momento
de nuestra historia o el 32% que cree que la mente humana
puede ver el pasado y predecir el futuro mediante la
clarividencia.
Está de más decir que dichos datos son todo un jarro de
agua fría para todos aquellos sesudos artículos escritos
desde el escepticismo. Con ánimo de evitar críticas desde
dicho movimiento pensativo, insisto nuevamente: no se trata
de abandonar el pensamiento crítico para volcarse en el
pensamiento mágico, sino que es menester manejar dichos
contrarios con equilibrio y mediante una mente abierta a
nuevas realidades que los propios científicos están
investigando.
La ciencia ignora o niega cuanto no puede explicar, pero
eso no quiere decir que no exista. Renombrados científicos,
como se verá a lo largo de este trabajo, están dando un paso
al frente de las creencias hasta ahora consideradas como
pseudociencias. Tal es el ejemplo del cardiólogo Pim van
Lommel, quien investiga experiencias después de la muerte y
la conciencia. Una síntesis de su investigación fue publicada
en el 2001 en la revista médica The Lancet. En 2007 publicó
su obra Consciencia más allá de la vida. La ciencia de la
experiencia cercana a la muerte (Van Lommel, 2012), donde
ofrece pruebas científicas de que las experiencias cercanas a
la muerte (ECM) no son un fenómeno atribuible a la
imaginación, la psicosis o la falta de oxigeno.
Según Pim van Lommel, los hechos evidencian que
la conciencia es algo mucho más vasta y compleja que
el cerebro y que sigue existiendo pese a la ausencia de toda
función cerebral. Pim van Lommel introduce estas
experiencias en un amplio contexto cultural que va desde las
diferentes visiones religiosas del pasado hasta los nuevos
presupuestos de la física cuántica, en donde estos fenómenos
tienen un lugar coherente dentro de sus modelos teóricos.
Para este cardiólogo, “nuestra conciencia no es más que un
retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias.
Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con
este universo. Nuestra muerte solo es un cambio de
conciencia, una transición. Solo morimos en una dimensión
para pasar a otras”. Y según él, no se trata de una convicción
religiosa sino una cuestión de física cuántica: la meditación y
el misticismo son técnicas de paso entre esas dimensiones.
Si Pim van Lommel tiene razón, ¿se abre una contingencia
a creer, una vez más, en la reencarnación, una
creencia consistente en que la esencia individual de las
personas (ya sea mente, alma, conciencia o energía) adopta
un cuerpo material no solo una vez sino varias según va
muriendo? Todo un mundo de posibilidades cuánticas que
abriría la puerta para la remisión de los pecados a través de
la ley del karma…
Pero el ejemplo viviente exento de toda suspicacia es el
neurocirujano de la Universidad de Harvard, Alexander Eben,
quien relata en primera persona su experiencia de la vida
después de la muerte, tras estar sumido en un profundo
coma durante una semana, en el que dice, viajó a otra
dimensión del universo que nunca antes pudo llegar a soñar
que existiese. Explica dicha experiencia en su obra La prueba
del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la
muerte (Eben, 2013). No es de extrañar que dicho tema
adquiera mayor notoriedad entre la comunidad científica
después de que la prestigiosa fundación John Templeton
donase cinco millones de dólares al profesor de filosofía de la
Universidad John Martin Fischer para que estudiase en
profundidad las experiencias cercanas a la muerte (ECM), lo
que se ha dado en llamar “Proyecto inmortalidad”.
En España también tenemos un científico que ha
publicado acerca de las experiencias cercanas a la muerte
(ECM). Se trata del psiquiatra José Miguel Gaona Cartolano
quien ha publicado un ensayo científico titulado: ¿Son las
experiencias cercanas a la muerte (ECM) la base empírica que
demuestra la existencia del alma?, también publicado en la
revista Journal of Transpersonal Researchxxix. Asimismo, en
su libro Al otro lado del túnel (Gaona, 2012), esta eminencia
científica nos viene a decir que los investigadores de todo el
mundo comienzan a descubrir que las profundas
experiencias espirituales de los moribundos resultan difíciles
de explicar. En los últimos años ha trabajado en el campo de
la neuroteología, ciencia que estudia los fenómenos místicos
y espirituales desde una perspectiva neurológica. En esta
línea, dirige el Proyecto Túnel, un sitio de encuentro para
personas que han sufrido experiencias cercanas a la muerte
(ECM) y que desean compartir dichas experiencias o
abordarlas desde un punto de vista terapéutico. En la
actualidad es uno de los directores de IANDS España
(International Association of Near-Death Studies) y participa
en trabajos en el campo de las ECM junto con el Dr. Bruce
Greyson de la Unidad de Estudios Perceptuales de la
Universidad de Virginia Occidental y la Dra. Holden de la
North Texas University.

LA EDUCACIÓN CUÁNTICA
Un nuevo paradigma de conocimiento
Amador Martos


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