La racionalidad humana, nacida en la era moderna a
partir del primer renacimiento humanístico, está tocando
fondo en su especulación científica: la física cuántica no
puede ir más allá en su investigación sin tener en cuenta a la
conciencia del observador; del mismo modo, la teoría de
cuerdas postula otras dimensiones inaccesibles a nuestros
sentidos pero que rayan con planteamientos filosóficos y
espirituales. La conciencia y su expansión a otras
dimensiones, parecen ser las consignas epistemológicas que
brotan desde la ciencia, todo un acercamiento de la
racionalidad pragmática (objeto) a la racionalidad espiritual
(sujeto). Por otro lado, esa racionalidad humana ha caído
presa del pragmatismo utilitarista fomentado por el sistema
capitalista de producción, causando ello el actual colapso
civilizatorio tanto en la biosfera como en la noosfera; del
mismo modo, la espiritualidad de la humanidad secuestrada
por las religiones, se está degradando inexorablemente por el
anacronismo de sus dogmas, amén de los escándalos
económicos y sexuales de la Iglesia Católica. Por todo ello,
por la carencia de completitud del materialismo científico, por
la fragmentación del ego durante la postmodernidad, y por la
inutilidad de las religiones como causa explicativa del más
allá, el mundo se halla ante un colapso social, mental y
espiritual, y requiere urgentemente de un revisionismo
epistemológico tal como pretende La educación cuántica.
Así, el concepto “educación cuántica” hay que situarlo
dentro de ese complejo contexto socio-espiritual y obedece a
una nueva mirada de la erudición que ya no centra su
atención en el objeto, sino en la conciencia humana como lo
acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenneiii. Las
categorías científicas están convergiendo en la ciencia por
excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese
campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo
Ken Wilber (2005b) y la psicología transpersonaliv como la
“cuarta fuerza” de la psicología, están ganando enteros para
su reconocimiento académico. Es en este ámbito de
investigación donde mis publicaciones Pensar en ser libre
(Martos, 2010) y Capitalismo y conciencia (Martos, 2012b)
tienen razón de ser, lo cual me permite entrar en materia
científica para demostrar cómo, desde la investigación
empírica, se están dando más que razones para poder
afirmar que la mente humana está conectada cuánticamente
con el universo (Garnier, 2012), con quién interactúa al modo
que ya dijo Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del
alma consigo misma entorno al Ser”. Sin pretender ser
petulante, recomiendo como punto de arranque en la
investigación de la conciencia mi publicación en el Journal of
Transpersonal Research La evolución de la conciencia desde
un análisis político, social y filosófico-transpersonal (Martos,
2012a) también insertada a modo de corolario en la citada
obra Capitalismo y conciencia.
Educación cuántica.
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