sábado, 8 de junio de 2019
Pecado original
Desde el comienzo de la humanidad, a partir de la misma creación del primer
hombre, Adán, la culpa y la victimización se metieron en el ser humano. La
primera culpa nació en Adán por haberle hecho caso a Eva y haber comido del
fruto prohibido. Entonces, por culpa, Adán comenzó a tapar su cuerpo: ya no
podía mostrarse desnudo delante de su Creador. Por culpa de Eva, dice la historia,
Adán cayó.
Ahora bien: ¿a dónde quedó la capacidad de Adán para decidir comer o no
esa manzana? ¿Fue Eva la victimaria y Adán la víctima?
Sin damos cuenta, el hombre comenzó a llenar ese Edén con culpables e
inocentes, con víctimas y victimarios y se predispuso a vivir y a asumir culpas
ajenas, transformando una vida de libre albedrío en una vida culpógena llena de
sacrificios, ritos y frustraciones innecesarios.
¿Qué sucede cuando una persona experimenta sentimientos de culpa?
Sufrirá privaciones. Dirá frases tales como:
No tengo tiempo para mí.
Amí sí me gusta lo que estoy haciendo, pero no vale la pena.
No lo puedo lograr, mi familia nunca pudo alcanzar este sueño.
Son dichos y emociones culpógenas, culpas.
Desde el momento en que un obstáculo bloquea tu sueño y afirmas que no
tienes capacidad para llevarlo a cabo, vives con culpa. La culpa es la emoción
más obstaculizadora en el camino de los anhelos y objetivos. La culpa te hará
sentir que no eres merecedor de esos beneficios, que tu deseo es mucho para ti,
y, en medio de un mundo en el cual cada ser humano trata de obtener ventajas y
de aprovechar al máximo cada oportunidad, te sumergirás en la culpa, dejando
que otros tomen lo que es tuyo.
Gente toxica/Stimatea.
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