viernes, 7 de junio de 2019
¿Culpable o Inocente?
La culpa es uno de los sentimientos más negativos que puede tener el ser humano
y, al mismo tiempo, una de las maneras más utilizadas para manipular a los otros.
Los psicólogos establecen que la culpa es la diferencia entre lo que hice y lo que
debería haber hecho, entre lo que quiero y lo que debería hacer. La culpa es una
emoción que nos paraliza, que nos impide seguir desarrollando todo el potencial
que tenemos; la culpa es venganza, bronca y boicot contra uno mismo.
Vivir con culpa es vivir con cadena perpetua. Es condenarse a vivir
insatisfecho, victimizándose todo el tiempo por la vida que nos ha tocado vivir.
« De noventa enfermedades, cincuenta son
producidas por la culpa y las otras cuarenta por la
ignorancia» .
Anónimo
Ahora bien, la pregunta es: ¿nos tocó vivir esta clase de vida o hemos elegido
erróneamente, decidido equivocadamente?
La búsqueda central de todos los seres humanos está orientada a encontrar la
felicidad. Somos seres que fuimos creados para gozar, crecer, desarrollamos,
cumplir nuestro propósito, satisfacer nuestras necesidades y alcanzar la tan
anhelada alegría.
El ser humano tiene necesidades básicas que requiere desarrollar para poder
vivir libre de culpas y así bloquear cada obstáculo que intente detenerlo. Veamos
algunas de estas necesidades:
La necesidad física: podemos satisfacerla cumpliendo determinadas
pautas tales como comer sano, practicar ejercicio o realizar
controles médicos periódicamente.
La necesidad emocional: el ser humano es un « ser social» y, como
tal, debe establecer vínculos sanos con su entorno, recordando que
puede compartir con otros pero sin dejar de ser él mismo. Aquellos
que saben elegir y relacionarse con pares que agregan valor a su
vida, alcanzan un bienestar emocional saludable que les permite
sentirse plenos y aptos para crecer y desarrollarse dentro del sistema
cultural en el cual están inmersos.
La necesidad intelectual: ésta se satisface a medida que vamos creciendo y nos vamos nutriendo de sabiduría, desechando
paradigmas erróneos, eligiendo mentores y expandiendo nuestra
mente con creencias verdaderas.
La necesidad espiritual: todos los seres humanos nacemos con un
espíritu que requiere ser alimentado. Tal vez te preguntes: ¿cómo
hacerlo? Esta necesidad se satisface sirviendo a Dios, descubriendo el
propósito de nuestra vida y desarrollando una fe sólida que nos
permita avanzar y sortear los obstáculos que puedan presentarse.
Cada uno de nosotros hemos nacido con un propósito único y
especial, con un sueño que sólo nosotros mismos podemos cumplir.
Cuando una de las áreas de nuestras vidas no alcanza toda su capacidad de
expresión nos sentimos con culpa, nos volvemos vulnerables a la queja, a las
demandas y a la manipulación. Si le damos permiso a la culpa que para que
crezca y ocupe cada vez más espacio dentro de nuestras emociones, ésta se
convertirá en la causante de una depresión que sabremos dónde comienza pero
no dónde termina.
Gente toxica/Stimatea
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