miércoles, 12 de junio de 2019

Culpas ajenas, culpas propias, culpas al fin.


Herencias recibidas, heredadas, culpas acumuladas: todos cargamos con cargas
que hemos asumido sin cuestionar por no permitirnos planear nuestra propia ruta.
Respetamos patrones de conducta recibidos sin darnos cuenta de que ponemos en
peligro nuestra propia vida y nuestros objetivos. Le cedimos un lugar de
autoridad a la culpa y le dimos una jerarquía que no merece, pero lo peor es que
la hicimos carne y así fue como comenzó a convivir y a formar parte de
nosotros mismos.
Al hacernos cargo del hambre del mundo, de los que no tienen, muchas veces
nos castigamos y nos sentimos mal por poder disfrutar de todo lo que está a
nuestro alcance. Si bien poder ayudar al otro es un acto de amor, de misericordia
y de compasión, lamento decirte que el hambre del mundo no se detendrá por tu
autocastigo. Muchas mujeres no pueden disfrutar de un buen perfume ni de ropa
elegante; no se permiten elegir lo mejor para ellas, sino que dicen, ¿cómo me lo
voy a comprar yo si los chicos necesitan cosas? Y tal vez sus hijos tienen veinte
pares de zapatillas, treinta remeras
[*] y no requieren nada más, sólo ver a su
mamá feliz. Sin embargo, esta mujer se llena de culpas y se niega un derecho,
que, gracias a Dios, puede darse: el de poder comprarse un perfume caro. Por
años hemos sentido culpa de disfrutar de lo material y de lo emocional; la culpa
ha hecho estragos dentro de nosotros y nos ha delimitado, nos ha cercado. Por
años hizo que nos conformásemos con migajas, con aquello que los demás
estaban dispuestos a darnos.
Sentimos culpa por ser felices: ¿cómo puedo ser feliz yo, si mi mamá, mi
hermana y mi tía están separadas y solas? Y así es como boicoteas tu matrimonio.
¿Cómo puedo yo disfrutar de comprarme un par de zapatos nuevos si mi
hermana no tiene trabajo? Pues bien, puedes comprarte los zapatos y también
ayudar a tu hermana, siempre y cuando ella no esté abusando ni manipulando tus
emociones.
¿Cómo voy a irme de vacaciones si mi familia nunca pudo tomarse unos días?
Lo cierto es que puedes irte de vacaciones y disfrutar porque generaste los
recursos para hacerlo. ¡Prémiate!
Sin embargo, muchos eligen castigarse. Sin darnos cuenta, los mandatos
internos y externos recibidos se hicieron carne dentro de nuestra mente y hoy no
podemos disfrutar de lo que está a nuestro alcance.
Los latinos hemos heredado el concepto de servilismo: los conquistadores han
sometido a los pueblos y les han transmitido que ellos habían nacido para servir a
quienes habían decidido ser una casta social de mayor jerarquía y privilegios.
En México, cuando pides algo a alguien responden: « ¡Mande!» ; sin
embargo, en los Estados Unidos dicen: « ¿En qué puedo ay udarle?» . La
diferencia, como notarás, es muy clara.
« Cuando se encuentran dos seres, el que es capaz de intimidar a su oponente
queda reconocido como socialmente superior, de modo que la decisión social no
siempre depende de un combate. En algunas circunstancias, el mero encuentro
puede ser suficiente.
[1]» .
La culpa nos lleva a olvidar lo que sentimos y necesitamos, nubla por grandes
períodos de tiempo nuestros derechos, convirtiendo nuestras prioridades en
necesidades secundarias, mientras le otorga a la opinión y a los pensamientos de
los otros un lugar de urgencia y superioridad.
Y así es como de un modo contundente nos fuimos haciendo cargo de todos y
de cada uno de los mensajes que llegaron a nuestros oídos, sin damos cuenta de
que no nos competía ninguna responsabilidad en las situaciones en cuestión.
Analicemos algunos de estos mensajes:
Primer mensaje: «Sigue participando»
Muchas personas han recibido ese mensaje sutil que dice: « está bien lo que
hiciste pero no me alcanza» . En este caso la idea es: « Las cosas no están mal,
pero podrían estar mucho mejor» . Hagas lo que hagas, nunca será suficiente
para conformar al otro, para colmar las expectativas de aquellas personas que te
manipulan a través de la culpa. Segundo mensaje: «Mi dolor es más grande que el tuyo»
¿Te pasó alguna vez que necesitabas contarle a alguien una situación por la
que estabas pasando y de repente te encontraste consolando a tu interlocutor?
Este tipo de manifestaciones y de expresiones constituy en una clara
evidencia de la manipulación que el otro está ejerciendo sobre ti. Al hacerlo te
está diciendo: « Tu dolor no es tan grande como el mío, concéntrate mejor en mí».
Tercer mensaje: «Eres responsable de lo que hice»
En este caso resultamos ser nosotros los culpables de las quejas y de las angustias de los demás. Fueron nuestras palabras y nuestras acciones las que
determinaron el malestar de las otras personas. ¡Falso! Ésto también es
manipulación. Dependen de cada uno de nosotros las emociones que sintamos, el
valor que le demos a la palabra de los otros y las reacciones que tengamos. Cada
uno de nosotros es responsable por la actitud que asumirá frente a las
circunstancias y a los hechos.
Desde chicos se nos hizo creer una gran mentira: « Hay que satisfacer los
gustos de los demás antes que los nuestros» . Entendimos que necesitábamos ser
abnegados para poder ser aceptados y no nos dimos cuenta del significado de
este acto. La abnegación no es una virtud, sino un acto contraproducente que
ejercemos sobre nuestra propia vida. Postergarse y sacrificarse, dejarse para lo
último es no reconocer nuestro propio propósito y vivir una vida que no nos
pertenece. El escritor Bob Mandel cita: « Su derecho a ser usted es diferente de
los demás derechos. No se trata de un derecho que le ha otorgado un gobierno, un
país o una autoridad externa, sino que viene con el “paquete”, es decir, usted. La
vida es un viaje que empieza con usted y termina con usted, y en el medio hay un
territorio desconocido esperando ser explorado Toma un lápiz y anímate a hacer este test. Descúbrete, conócete:
¿Hasta qué punto llega tu abnegación? (Responder Verdadero o Falso).
Si tus amigos tuvieran que describirte, ¿preferirías que dijeran que
eres una persona atenta en lugar de una persona feliz?
¿Te sientes mejor cuidando de otros que permitiendo que te cuiden?
¿Te sorprende ver lo incompetente que son las personas que te
rodean?
¿Encuentras que no hacen caso de la mayoría de tus consejos?
¿A veces tienes que morderte la lengua en presencia de tus hijos,
cóny uge u otros familiares?
¿Por lo general encuentras mucho más fácil hacer las cosas por ti
mismo?
¿Haces muchísimo más por los demás que lo que ellos harían por ti?
Si alguien te trata mal ¿normalmente continúas tratando a esa persona como siempre?
¿A veces tus familiares o amistades dan por descontado que cuentan
contigo?
¿A veces aceptas actitudes de amigos o familiares que no aceptarías
de un desconocido?
¿Sientes más alegría por las cosas buenas cuando hay un ser querido
con quien compartirlas?
¿A veces desearías pasar de todo, tomarte un descanso y no tener que
preocuparte por los demás?
¿En ocasiones has contestado a lo que dicen en televisión con
comentarios sarcásticos, corrigiendo el vocabulario o la gramática?
¿Cumples las promesas que haces aún cuando eso signifique
sacrificar tus necesidades?
¿Detestarías que se te recordara como una persona egoísta?
Sumar los Verdaderos. Si te dio de 1 a 2 « verdaderos» , la palabra culpa no se
encuentra dentro de tu vocabulario.
Si el resultado es de 3 a 4 « verdaderos» , podemos decir que eres una
persona equilibrada y responsable de ti misma, sabes satisfacer tus necesidades
profundas y no eres esclavo de los caprichos. Posees capacidad para disfrutar y
encontrar el placer en muchas cosas.
Si obtuviste de 5 a 7 « verdaderos» , eres una persona abnegada grado 1, un
ser que posterga sus necesidades para más adelante, para cuando sea el mejor
momento. Tu lema es: « No puedo ahora, más adelante sí» , pero ese momento
nunca llega.
Si obtuviste de 8 a 13 « verdaderos» , tu abnegación llega a ser de grado 2,
eres una persona que ignora sus necesidades, hasta aún las más básicas, como
comer, dormir, recibir afecto, estudios, etc. Obtienes más gratificación al cuidar
a los demás que de ti mismo, más placer de hacer feliz a los otros que de serlo tú
mismo. Todos te describen como « una buena persona» ; servir es lo máximo en
tu vida. Si te pasan cosas lindas las compartes con otros, amas a todos, cuidas e
inviertes en todos, excepto en ti mismo. Este tipo de personas suelen copiar su
estilo del modelo fracasado de algún familiar.
La persona con más de 13 « verdaderos» , no reconoce que posee
necesidades; a esta altura se ha convertido en una máquina de trabajar, dejando
de sentir, de pensar, y de decidir lo mejor para sí misma. En este punto, su vida
y a no tiene sentido, carece de sueños y de expectativas; en su interior sólo queda
espacio para broncas y frustraciones extremas.
Sólo a ti te compete marcar la diferencia. Habrá un momento determinado
en la vida en el que necesitarás darte cuenta de que si tú mismo no satisfaces tus
propias necesidades, nadie lo hará. Lo que deseas que te suceda, dibújalo en tu mente y comienza a diseñarlo, detalla las metas y los pasos que necesitas dar y
luego prosigue hasta el final.
Michael Jordan dijo: « Visualicé adónde quería ir, qué tipo de jugador quería
ser; sabía con exactitud adónde llegar, qué quería obtener, me concentré en
conseguirlo y lo logré».
Si algo sucede en tu vida será por ti.
Gente toxica /Stimatea

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